La vida de los periodistas en el exilio; reinventarse o morir

Arnulfo Peralta Solís es un rostro que los nicaragüenses han visto por 13 años en la televisión. Vivió la mejor etapa de Canal 2, pero también su decadencia tras la compra que hizo la familia Ortega-Murillo de ese medio de comunicación, que en otros tiempos fue un referente informativo y de producción nacional.

Arnulfo fue el primer periodista de medios oficialistas en renunciar tras el estallido de las protestas en la abril de 2018; la razón dice, ver periodistas siendo golpeados y robados por órdenes del Frente Sandinista.

Con 13 años de su historia personal y profesional en la maleta, este periodista regresó a su pueblo natal; Estelí, donde en los últimos años viajaba solo una  una o dos veces por semana porque el trabajo lo absorbía por completo y debía permanecer en la capital.

Su renuncia no fue bien recibida por los partidarios sandinistas «Me enviaban mensajes de traidor (…) la frase más cariñosa que me dijeron fue; te vamos a matar», nos cuenta.

Las amenazas se hacían extensivas a su familia y a medida que se intensificaban las protestas las cosas para él se complicaban, ya había asedio y vigilancia en su casa. Así que el exilio se convirtió en la única opción.

«Yo pasé esas dos horas, quince minutos en el avión llorando, porque yo no quería salir, no quería irme», confesó Arnulfo.

Pero esa no es la única confesión que hizo a Nicaragua Investiga. Peralta cuenta que ya en aquel país la lucha por sobrevivir no dejó de ser prioridad. Llegaba sin nada y además indocumentado. «Yo fui albañil, yo fui pintor, yo aprendí a techero, yo aprendí a jardinero, yo te hago los mandados, yo vine a hacer de todo a este país, menos periodismo», relata.

Su condición migratoria irregular le obligó a buscar empleos informales donde enfrentó muchas experiencias frustrantes, como una vez que no le pagaron por un arduo trabajo de pintura o cuando estuvo a punto de morir al caer de un cuarto piso mientras instalaba un techado.

«Me salvó que ese día (…) iba con doble sudadera, me deslicé en una teja y quedé colgado y la escalera cayó desde el cuarto piso al suelo y yo no supe ni cómo me bajé y quedé en un balcón», nos cuenta.

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Dice que todas esas experiencias no se comparar a ver sufrir a su familia por vivir en un cuarto pequeño y dormir en el suelo. Eso lo motivó a seguir luchando, a pesar de las duras faenas bajo el sol inclemente.

Su vida cambió radicalmente hace un par de meses, cuando de la misma forma como un día perdió todo de golpe, así mismo regresó.

Le llamaron a una entrevista de trabajo en Telemundo 51 y le dieron el puesto de reportero. Al mismo tiempo estaba recibiendo su permiso de trabajo y su seguro social. Fue una cadena de eventos que él solo atribuye a la intervención divina.

«Aún no lo asimilo, todo fue muy rápido», nos comenta, mientras eleva su gratitud a Dios, porque asegura que solo él pudo haber cambiado su historia de esa manera.

Para Arnulfo haber guardado su ropa sucia, sus brochas y sus zapatos rotos para volver a los sacos, corbatas y reflectores es un sueño que no termina de vivir completamente feliz, porque aún añora Nicaragua, pero está consciente que por ahora no tiene más opción que aprovechar esta oportunidad y dar lo mejor de sí para poner en alto el nombre del país.

«No hay condiciones ahora para que Arnulfo Peralta regrese a Nicaragua, cualquier cabeza caliente te pega un tiro en la cabeza y parte sin novedad, con impunidad y con complicidad de la policía», afirma.

«Hasta sin una cama»

«El exilio forzado es una de las experiencias más difíciles que le puede tocar a una persona, ya que tiene que dejar todo a lo que está acostumbrado para enrumbarse a un camino diferente», dice Analaura Sequeira, periodista de 100% Noticias que tuvo que salir a Estados Unidos, luego de la jornada de criminalización a periodistas de esa televisora impulsada por el Gobierno.

Sequeira asegura que lo más difícil de Estados Unidos es su multiculturalidad y tener que adaptarse a tantas diferencias en un solo país, pero ante todo estar sola. «Es una vida en la que tenés que empezar desde cero, sin hogar, sin familia, sin lo más básico, hasta sin una cama», nos relata.

Para Analaura, otro reto enorme es su situación migratoria lo cual le impide tener un permiso de trabajo, pero dice que por ahora al menos se encuentra segura.

Analaura Sequeira, periodista de 100% Noticias exiliada en Estados Unidos. Foto: Redes

Improvisando en Costa Rica

La periodista Martha Irene Sánchez, trabajaba como jefa de prensa de TV Merced de Matagalpa y era corresponsal de noticias de canal 2. Tras el estallido de las protestas de abril y su rechazo a la respuesta represiva del Gobierno, fue víctima de amenazas constantes y tuvo que salir del país en diciembre del año pasado.

El exilio no ha sido fácil en Costa Rica, pero ahora es parte de la plataforma Digital República 18 y hacen esfuerzos por mantener informada a su audiencia con limitados recursos.

“Hemos tenido que reinventarnos (…) y apropiarnos de herramientas digitales” para burlar la censura impuesta por el gobierno de Ortega y continuar llevando la información a la población, detalla la periodista.

«Habemos más de 40 periodistas exiliados en Costa Rica», dice Irene, que asegura que han tratado de agremiarse para poder sobrellevar mejor las dificultades que enfrentan.

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