Este miércoles 19 de noviembre cierra el plazo para emitir recomendaciones o sugerencias que abrió la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos para que, tantos personas naturales como empresas e incluso el gobierno nicaragüense, hicieran sugerencias, comentarios y opiniones sobre si ese país debe o no suspender a la nación centroamericana del DR-Cafta.
Será una decisión que se anunciará el venidero mes de diciembre que de hacerse efectiva supondría un duro golpe a la economía del país, que aunque mantiene un crecimiento moderado en los últimos años podría resentirse por la dependencia de las exportaciones hacia Estados Unidos.
Hasta la delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) que realizó una visita entre el 3 y 14 de noviembre, como parte de la misión de consulta del Artículo IV, advirtió sobre los efectos que tendría en el país una suspensión del Tratado de Libre Comercio entre EEUU, Centroamérica y República Dominicana.
En sus conclusiones, que se dieron a conocer este 18 de noviembre, señalaron que existe «mucha incertidumbre» en el país por esta petición de la Oficina del Representante Comercial estadounidense. La petición que se hizo a la Casa Blanca de suspender a Nicaragua del tratado obedece a las continuas violaciones a los derechos humanos, el cercenamiento de las principales libertades, la persecución a personas opositoras, líderes religiosos, empresarios críticos al régimen de Ortega-Murillo y el incumplimiento de normativas laborales.
«Existe mucha incertidumbre en relación con las medidas comerciales adicionales recomendadas por el Representante Comercial de los Estados Unidos para Nicaragua, cuyas decisiones se esperan no antes de finales de 2025 y que afectaría las exportaciones y la actividad económica», advirtió el equipo del FMI, que no obstante, alabó las políticas económicas de la dictadura sandinista.
Otras recomendaciones que hizo el FMI ante estos escenarios poco favorables a la economía nicaragüense tienen que ver con «mantener la prudencia fiscal, habida cuenta de los riesgos a la baja, la alta incertidumbre, la financiación externa limitada y los desequilibrios persistentes en el sistema de pensiones».
Además, pidieron mejorar la recaudación tributaria y focalizar las transferencias a las empresas del Estado. «En un escenario adverso, se podría desplegar un apoyo focalizado y limitado en el tiempo a los grupos vulnerables, lo que ayudaría a suavizar el impacto de los choques temporales», destacaron.
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Exportaciones en riesgo
Hasta julio de 2025, las exportaciones nicaragüenses a Estados Unidos alcanzaron los 449 millones de dólares, un aumento del 12% con respecto al mismo periodo del año 2024. En ese lapso, los principales productos fueron de las zonas francas, beneficiadas por el DR-Cafta, lo que incluye textiles y confecciones (camisetas, tejidas y prendas de vestir en general); el oro, el café sin tostar, la carne bovina y el tabaco, por lo que la suspensión del tratado limitaría el mercado nicaragüense, porque según analistas, ni China ni Rusia, dos aliados ideológicos del régimen, pueden reemplazar al mercado estadounidense a las primeras de cambio.
El pasado 21 de octubre, el economista y abogado en el exilio, Marco Aurelio Peña. dijo que el país podría entrar en una contracción en el corto plazo y una posible recesión si EEUU decide excluirlo del tratado.
«Esto constituiría una caída de las exportaciones y al caer el volumen, también caen los ingresos de exportación, se deja de percibir divisas porque tus ventas al exterior te reportan divisas, caen los ingresos por exportaciones y la balanza comercial de Nicaragua empeoraría su déficit comercial», aseguró en entrevista con Nicaragua Investiga.
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Ley de Zonas Económicas, un salvavidas que no funcionará
Mientras que el economista, también en el exilio, Jonathan Braudy Sánchez, afirmó a este medio que la nueva Ley de Zonas Económicas Especiales, aprobada para beneficiar la instalación de capital chino en el país sin ningún tipo de pago de impuestos, tampoco es una solución para evitar los efectos adversos que provocaría la suspensión del DR-Cafta.
«El régimen busca un plan de contingencia comercial ante una posible suspensión o revisión del DR-CAFTA por parte de Estados Unidos, debido a las violaciones de derechos humanos y el cierre político interno. Sin embargo, esta estrategia no sustituye el acceso al mercado estadounidense, que absorbe más del 60% de las exportaciones nicaragüenses. China no ofrece preferencias arancelarias equivalentes, ni demanda significativa de los productos clave del país (cárnicos, textiles, café, oro)», explicó Sánchez también en octubre.
Sobre esto añadió que «intentar reemplazar el DR-CAFTA con las Zonas Económicas es económicamente inviable y políticamente riesgoso, pues puede profundizar las sanciones y aislar aún más al país del sistema financiero occidental», esto como parte de la política de Donald Trump de presionar a las demás naciones para que se alejen de China, algo en lo que el régimen sandinista no cederá, en especial después de que en 2021 retomó relaciones diplomáticas con el gigante asiático que tiene una importante presencia en el país en diferentes ámbitos como el político, diplomático y las inversiones, que siguen siendo menores en comparación con las exportaciones a EEUU.
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Contracción económica, menos remesas y más aranceles de EEUU
Mientras que Peña sostuvo que la posible suspensión -de hacerse efectiva- pondría en aprietos los números del régimen sandinista. Solo en el corto plazo se avecinaría una contracción económica, por lo que la expectativas de crecimiento para 2026 se verían afectadas. Lo mismo ocurriría con la tasa de cambio porque al haber menos flujo de divisas por exportaciones, podría haber una depreciación de la moneda nacional.
Alertó que «sería un shock exógeno al proceso económico». Mientras que el FMI prevé un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 de 3,4 %, leventemente inferior al 3,8% proyectado al cierre de 2025, el organismo internacional recalca que para el venidero año caerán los ingresos por remesas, lo que también es un factor negativo para la economía nicaragüense.
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— Nicaragua Investiga (@nicaraguainvest) November 14, 2025
«Se prevé que el crecimiento se modere a 3,4% en 2026, del 3,8% en 2025, como reflejo de los supuestos del equipo de una disminución de las remesas y de las exportaciones, en un contexto de aranceles estadounidenses del 18%, la incertidumbre comercial mundial y la terminación de los programas de ‘parole’ y del estatus de protección temporal para los migrantes nicaragüenses en Estados Unidos. A mediano plazo, el equipo espera que el crecimiento del PIB real se estabilice en torno al 3,4%, respaldado por la inversión pública y la expansión de la fuerza laboral. Se prevé que las reservas de divisas sigan siendo holgadas, aunque crecerán a un ritmo más lento a medida que se reduzcan los superávits en cuenta corriente», señalaron al terminar su visita al país.
De momento, el régimen no ha dado una respuesta oficial ni en sus continúos pronunciamientos a los medios sandinistas, la codictadora Murillo se ha referido a las repercusiones sobre la posible suspensión del DR-Cafta o las medidas a tomar ante un escenario de ese tipo.
Periodista Nicaragua Investiga



































