El presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció en sus redes sociales que de manera inmediata «cualquier país que mantenga relaciones comerciales con la República Islámica de Irán pagará un arancel de 25% sobre todas y cada una de las transacciones que realice con los Estados Unidos de América».
La situación pone en aprietos a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo que desde el año 2023 firmó tres acuerdos de cooperación económica durante la visita del presidente de Irán, Ibrahim Raisi a Nicaragua ese año.
El primero de esos acuerdos está enfocado extrictamente en el intercambio comercial, sobre lo cual Estados Unidos emitió su arancel punitivo.
Arancel insostenible
Considerando que Nicaragua ya tiene un arancel del 18% a las exportaciones hacia Estados Unidos, el cual se impuso cuando Trump evalúo las tarifas arancelarias de casi todos los países del mundo a inicios de su segundo mandato, el país quedaría en una situación de incompetitividad absoluta en caso de no cancelar sus acuerdos con Irán.
Los otros países de Centroamérica solo tienen que enfrentar un arancel del 10% para vender sus productos a norteamérica.
Un acuerdo sin beneficios reales
Los beneficios económicos que deja Irán a Nicaragua son apenas perceptibles. En el año 2022 el principal producto que el país vendió a Irán fue café por una suma de apenas 111 mil dólares. Otros productos como carne bovina y mariscos que formaban parte de los acuerdos no han podido comercializarse casi tres años después de firmados los acuerdos por falta de estrategias logísticas.
La pregunta ahora es si Ortega estará dispuesto a dejar ir a su aliado Irán para mantener las preferencias de su principal socio comercial del cual no ha podido dejar de depender a pesar de buscar abrir mercados alternativos, como China, Rusia y el mismo Irán, al final de cuentas, Estados Unidos le compra a Nicaragua unos 5,700 millones de dólares anuales.
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