La crisis energética que vive Cuba ha escalado a su peor momento a inicios de esta semana y las autoridades castristas han decidido tomar medidas extremas: se vivirán los apagones más prolongados de su historia.
Cerca del 64% de la isla estará desconectada paralizando casi por completo la economía nacional y profundizando el malestar social de una ciudadanía que ya se ve acorralada por la escasez y la represión.
La crisis energética en Cuba es de vieja data, pero se agudizó tras la prohibición de Estados Unidos a todos los países del mundo de suministrarle petróleo y combustible. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva hace dos semanas, que señala a la isla de ser una amenaza a la seguridad nacional por sus vínculos con sus mayores enemigos: China, Rusia e Irán.
Todo el día sin energía
Hasta ahora los cubanos permanecen hasta 20 horas al día sin electricidad en la mayor parte del país. A pesar de que la isla produce petróleo para generar un tercio de la energía que necesita para operar en el el día, no cuenta con la capacidad para refinar ese petróleo y sus plantas termoeléctricas están fuera de servicio en su mayoría por averías o fallas debido a que son muy obsoletas y la dictadura castrista nunca hizo inversiones en ese sector.
Por el contrario, el régimen se dedicó estos años a hacer fuertes inversiones en el sector turístico construyendo hoteles bajo la administración de GAESA, consorcio empresarial del Estado, que centró su vida económica basado en ese sector, que ahora es uno de los más afectados por la falta de energía.
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El presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció la semana pasada que Cuba podría ser «tomada de forma amistosa» por considerarla una nación «fallida», que no tiene capacidades de ningún tipo en estos momentos. Se desconoce por ahora hasta dónde han avanzado las negoiaciones entre la cúpula castrista y la Casa Blanca.
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