La acusación oficial contra el depuesto dictador venezolano, Nicolás Maduro, se vincula directamente con el régimen de Nicaragua encabezado por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El documento judicial, al que ha tenido acceso Nicaragua Investiga, resalta una reunión de 2009 que involucró a Maduro (entonces ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela), Diosdado Cabello y Hugo Carvajal, en la que se planificó el traslado de un cargamento de cuatro toneladas de cocaína suministrado por las FARC. Según el texto, el envío se transportaría en avión desde Venezuela hasta Nicaragua, para luego dirigirse a México y finalmente ingresar a territorio estadounidense.
Trump publica foto de Maduro esposado y con los ojos tapados con gafas oscuras
Este incidente se presenta como parte de una estrategia más amplia en la que funcionarios venezolanos utilizaban canales diplomáticos para garantizar el paso seguro de narcóticos, incluyendo intervenciones en inestabilidades regionales —como un golpe de Estado en la vecina Honduras— que podrían obstaculizar las operaciones.
Vínculos con Ortega y Murillo
A lo largo de los años, funcionarios estadounidenses y analistas han señalado posibles sinergias entre la administración de Maduro y el régimen de Nicaragua que lideran Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Informes indican que Nicaragua ha actuado como facilitador en flujos ilícitos venezolanos, no limitados a drogas sino extendidos al contrabando de oro y la evasión de sanciones. Por ejemplo, en medio de las sanciones estadounidenses contra Venezuela, Nicaragua ha importado oro venezolano de manera irregular, proporcionando líneas económicas vitales que ayudan a sostener ambos regímenes pese a la presión internacional.
Régimen de Nicaragua refuerza la prohibición total de cigarrillos electrónicos
El presidente estadounidense Donald Trump, en su primer mandato, calificó públicamente a Ortega como un «narco-terrorista» en relación con estas dinámicas, enfatizando la alineación ideológica de Nicaragua con Maduro y su rol en redes regionales que presuntamente incluyen rutas de narcóticos.
Análisis independientes, como los del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y InSight Crime, han observado la posición geográfica de Nicaragua como un corredor viable para cocaína de origen venezolano que se dirige al norte.
La reacción de María Corina Machado tras la caída de Nicolás Maduro
Estas fuentes citan estimaciones de inteligencia estadounidense sobre el aumento de tránsitos de drogas a través de Centroamérica, con acusaciones de que la administración de Ortega ha ignorado o incluso encubierto actividades a cambio de apoyo político y económico desde Caracas. Los lazos diplomáticos cercanos entre Nicaragua y Venezuela —evidentes en pactos de defensa mutua y oposición compartida a la influencia estadounidense— alimentan aún más estas sospechas. Según el Informe Internacional de Estrategia para el Control de Narcóticos de 2025, Nicaragua ha fortalecido alianzas con Venezuela para entrenamientos antinarcóticos y operaciones marítimas, lo que podría facilitar rutas de tráfico indirectamente.
El discurso de Ortega
En declaraciones públicas, el dictador Ortega ha argumentado que la narrativa de la «guerra contra las drogas» es un pretexto para desestabilizar gobiernos progresistas, señalando la historia de Washington en la región, incluyendo el apoyo pasado a fuerzas antisandinistas durante los conflictos civiles en Nicaragua.
Funcionarios nicaragüenses sostienen que su país combate el tráfico de manera independiente y que cualquier actividad criminal proviene de carteles externos, no de complicidad estatal.
Ya en los años 80 los sandinistas facilitaron el tráfico de drogas vía Managua al narcotraficante colombiano, Pablo Escobar.
Caída de Maduro: Rosario Murillo no reacciona y pide a medios orteguistas enlazarse con Telesur
El exnarcotraficante colombo-alemán Carlos Lehder reveló en un libro en 2024, cómo durante los años ochenta el tráfico de drogas se realizó con la venia de Ortega y otros miembros del régimen sandinista.
Lehder, quien fue fundador del Cartel de Medellín, en Colombia, junto al también conocido capo colombiano Pablo Escobar, cuenta en su libro “Vida y muerte del cartel de Medellín”, como con millones de dólares compraron la complicidad de los gobiernos de Cuba, Panamá, Nicaragua y Bahamas “para traficar a sus anchas”.
Nicaragua Investiga



































