Gustavo Adolfo Ramírez Calvo es un costarricense de 57 años, originario de la provincia de Cartago.
Figura como socio en varias sociedades dedicadas a negocios de bienes raíces e inmobiliarios y era propietario de una panadería.
Fue por medio de ese último negocio que conoció a Junieysis Merlo hace casi diez años, cuando ella emigró desde San Juan de Río Coco de Nicaragua en busca de un mejor futuro. Él le dio empleo en esa panadería y con el tiempo entablaron una relación sentimental. Ella tenía entonces 20 años y él 48.
De un matrimonio anterior, Ramírez Calvo tenía dos hijos mayores de edad. Y hace cuatro años junto a Junieysis tuvieron a unas gemelas. La pareja disfrutaba de una vida económicamente cómoda en una zona de alta plusvalía, pero al parecer, los conflictos y discusiones deterioraban la convivencia diaria.
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Un hogar bajo confictos
Hace año y medio la pareja se separó, ya que, según los familiares de la joven, Ramírez solía ser agresivo y tener comportamientos controladores, lo que llevó a la joven a solicitar a las autoridades costarricenses medidas de protección.
Wilder Merlo, hermano de la joven, aseguró a medios costarricenses que Ramírez Calvo, tuvo por un año una orden de alejamiento. Para entonces Juneysis se fue a vivir a San Ramón de Alajuela, donde alquiló una casa en la que vivía junto a sus gemelas, pero al estar a su cuidado por tiempo completo dependía de la pensión alimenticia que este suministraba y la cual usaba para coaccionarla y tenerla bajo control.
“Él la seguía a diario. Iba a San Ramón tres veces por semana. Empezó a amenazarla con que, si no regresaba al condominio donde él vivía, dejaría de pagar la pensión y el alquiler”, dijo el hermano de la joven.
Finalmente, ante la falta de recursos económicos y la negativa de Ramírez Calvo a cumplir sus obligaciones parentales para someterla a su voluntad, regresa a la misma casa de su verdugo, aunque permanecían separados.
Por esas fechas Junieysis empezó a grabar contenido en redes sociales documentando su vida cotidiana y poco a poco empezaba a crecer teniendo más de 9 mil seguidores hasta el día de su asesinato.
Trataron de desviar la atención
El hombre dio versiones contradictorias a las autoridades cuando sus familiares, preocupados porque Junieysis no se unió a una videollamada familiar, denunciaron su desaparición.
Los familiares se percataron de la extraña falta de comunicación de la joven, ya que la familia era muy unida y se mantenían en contacto telefónico frecuente.
Ramírez Calvo aseguró que la dejó en un supermercado donde ella se reuniría con otros amigos tiktokers para ir a una playa a grabar contenido para sus redes sociales.
Sin embargo, el Organismo de Investigación Judicial encontró un video de seguridad del supermercado en el que se observa a Ramírez llegar al supermercado en su camioneta, solo acompañado de sus hijas. Junieysis Merlo no aparecía en ninguna parte de la grabación. Al ser confrontado, el hombre dijo que realmente la había dejado antes en una parada de autobús.
Ramírez Calvo ofreció varias declaraciones a medios de comunicación en Costa Rica y Nicaragua asegurando que “estamos esperando a que regrese” y negando que él le hubiera hecho algún tipo de daño.
Fingió preocupación y daba información para aparentar que la joven pudo haber sido víctima de un robo al mencionar que llevaba un celular muy costoso o que pudo haberse fugado con otra persona, pues según él había iniciado otra relación sentimental.
Incuso, el medio CR Hoy reportó que la hermana de Ramírez Calvo les llamó para asegurar que Juneysis Merlo seguramente se había fugado con un «un nicaragüense que reside en Estados Unidos» con quien, según ella, planeaba fugarse, y pidió que dejaran de «acribillar a su hermano».
En ese momento, Ramírez Calvo también dijo que él estaba al cuidado de sus hijas y aseguró: «Es muy feo decirlo, pero no me preguntan por su mamá».
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Sospechoso al instante
Debido a que fue la última persona en verla con vida y a la incapacidad de demostrar dónde se encontraba exactamente a la hora de la desaparición, Ramírez Calvo fue rápidamente puesto en el primer lugar en la lista de sospechosos de las autoridades.
El Director del OIJ, Michael Soto, informó a medios de comunicación este 9 de abril luego de haber encontrado el cuerpo del joven enterrado en una fosa cerca de su casa a dos metros de profundidad, que testimonios de trabajadores de una obra en construcción cercana, relataron que Ramírez Calvo contrató maquinaria de excavación y pagó a un obrero para que cavara una fosa profunda, que, en ese momento, aseguró era para desviar el caudal de agua de su propiedad.
A eso de las 10:30 de la noche del 31 de marzo, los trabajadores vieron movimientos inusuales. Era Ramírez Calvo en su camioneta en la zona de excavación.
Murió estrangulada
Este 10 de abril, Soto dio a conocer el dictamen forense. Juneyis fue estrangulada. “En términos muy sencillos es que la asfixiaron con las manos, la tomaron por el cuello con las manos muy fuertemente y le fracturaron el cartílago, lo que impidió que le llegara aire a los pulmones, causando que la persona falleciera”, explicó Soto.
Mientras las autoridades avanzan en las investigaciones y Ramírez se encuentra detenido, las niñas están bajo custodia del Patronato Nacional de la Infancia donde reciben atención psicológica. Los familiares de Juneysis Merlo luchan para que la familia paterna de las niñas no obtenga su custodia.
En tanto, la familia de Juneysis en Nicaragua buscaba la repatriación del cuerpo, pero debido al avanzado estado de descomposición en el que este se encontraba después de tantos días bajo tierra, las autoridades costarricenses decidieron cremarla. Serán sus cenizas las que sean repatriadas a Nicaragua, impidiendo a su familia poder verla por última vez.
Nicaragua Investiga



































