La codictadora Rosario Murillo anunció este 21 de enero la entrega, por primera vez, de la medalla «Cardenal Miguel», en un acto a realizarse el próximo 2 de febrero, fecha que la dictadura declaró como un nuevo feriado nacional al que llamará «Día nacional de la paz y la reconciliación».
En su acostumbrado mensaje diario por los medios sandinistas, aseguró que la otorgarán «a una cantidad de hermanas y hermanos que han contribuido a fortalecer la paz como camino en nuestra Nicaragua bendita».
Sin embargo, no dijo quiénes serán las personas que merecerán tal reconocimiento, aunque reiteró la figura del fallecido cardenal quien fue afín al sandinismo, por lo cual el régimen lo exalta a pesar de su persecución contra los actuales líderes de la Iglesia católica en Nicaragua.
Sobre la fecha reiteró que «representa un reconocimiento al papel histórico del cardenal Miguel Obando y Bravo como mediador y promotor de la paz en momentos decisivos de la historia del país, así como un compromiso permanente del pueblo nicaragüense con la convivencia armoniosa, el entendimiento y la resolución pacífica».
Ya en diciembre, Murillo anunció actos conmemorativos por el natalicio de Obando y Bravo, esto pese a que mantienen una férrea persecución contra la Iglesia, lo que incluye el apresamiento de obispos, sacerdotes, seminaristas y laicos, así como la expulsión de congregaciones religiosas y confiscación de sus bienes desde las protestas del año 2018.
Conozca los nuevos cuatro feriados que aprobó el régimen en Nicaragua
Alaban a Obando y Bravo mientras persiguen a la Iglesia
En su más reciente informe, la organización cristiana Open Doors calificó a Nicaragua como uno de los países con una persecución extrema contra los cristianos.
“Los creyentes que alzan su voz contra el gobierno por cuestiones como violaciones de derechos humanos se han enfrentado a vigilancia, intimidación y encarcelamiento. Algunos incluso se enfrentan al exilio y la pérdida de la ciudadanía”, resaltó ONG en su documento que se publicó en inglés.
Entre las denuncias mencionaron las confiscaciones, la prohibición de actividades religiosas (como las procesiones de Semana Santa y otras fechas religiosas importantes), así como la vandalización de edificaciones.
Open Doors mencionó fechas claves en el aumento de la persecución religiosa, como el año 2018 cuando estallaron las protestas antigubernamentales, así como los años 2021 y 2025 cuando aumentaron los ataques a las iglesias.
“Esta creciente asfixia de las libertades cristianas se remonta a 2018, cuando estallaron protestas a nivel nacional contra el gobierno. Esto empeoró tras las elecciones de 2021 y la reforma constitucional de 2025. Ambas se han utilizado para introducir cambios legales que justifiquen aún más la represión de las voces disidentes, lo que incluye un mayor silenciamiento de la Iglesia”.
Periodista Nicaragua Investiga



































