El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que su país comenzará a controlar la isla de Cuba.
Eso sí, el mandatario republicano dijo que será «de forma amistosa», pero no dio una fecha para que se dé ese proceso.
«Quizá tengamos una toma amistosa de Cuba. Ahora mismo es, por decirlo suavemente, una nación fallida. No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen comida», dijo el mandatario estadounidense antes de salir de la Casa Blanca en respuesta que ofreció a periodistas en el lugar.
Agregó que el gobierno de Miguel Díaz-Canel conversa con el suyo y para ello el secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene encuentros al «más alto nivel», después de que le pidieran ayuda por la crítica situación que vive la isla por falta de combustible.
Venezuela que era un socio económico y político de Cuba dejó de enviar petróleo despúes de que EEUU asumió el control de la venta del crudo del país sudamericano, una vez que capturaron a Maduro y Flores y los hicieron prisioneros. Esto agravó una crisis de la nación caribeña que desde 2024 enfrenta graves apagones.
Conversaciones con nieto de Raúl Castro
En la isla de San Cristóbal y Nieves, Rubio dijo el miércoles que mantenía contactos con La Habana. Se habló de que el nieto del fallecido Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, sostuvo reuniones secretas con los funcionarios estadounidenses en este lugar en el que se celebró una reunión de jefes de Estado de la Comunidad del Caribe (Caricom), aunque no se confirmó si lo hizo Rubio directamente.
Según el diario estadounidense Miami Herald se habló en ese encuentro «en el potencial de lentamente aliviar las sanciones de EE.UU. a cambio de que los líderes cubanos implementen cambios en la isla» en un «periodo de mes a mes», dijo el periódico este 26 de febrero.
Trump confirmó que sí hubo esos contactos al ratificar que al frente de ese proceso se encuentra Rubio, quien está también supervisando el plan de tres fases de EEUU en Venezuela.
Tras lo hecho en Venezuela, la Casa Blanca inició una presión extraordinaria contra Cuba y también hacia el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en Nicaragua, dos de los regímenes autocráticos que aún sobreviven en América Latina, contra los que el mandatario republicano está dispuesto a acabar.
Además, las declaraciones del magnate republicano se dan luego del enfrentamiento que dejó cuatro muertos y seis detenidos cuando una patrulla costera cubana disparó a una lancha con matrícula de Florida, el pasado 25 de febrero, que según el Ministerio del Interior de ese país atacó primero a los oficiales e hirieron al comandante de esa embarcación.
Cuba los calificó como «infiltrados terroristas» y al menos dos de los 10 ocupantes eran estadounidenses; uno de ellos murió y otro se encuentra detenido junto a otros cinco miembros de la tripulación.
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