El serbio que huyó de una guerra y encontró “un paraíso” en Nicaragua

Tiene 49 años, es técnico en metalurgia industrial y un jinotegano le habló de las bellezas de este país cuando se refugiaba en Canadá. Vino y quedó convencido de que debía volver e invertir aquí los ahorros de toda su vida.

La guerra civil por la que estaba atravesando Yugoslavia generó que Horislav Jaso, un joven entonces, de tan solo 18 años huyera de su país junto a sus padres y hermana, sin imaginarse que años más tarde, apostaría al turismo en playa Popoyo, Tola, Rivas.

La guerra civil de su país de 1990, hizo que el joven a su corta edad emigrara y permaneciera durante seis meses en Austria para evitar las amenazas de muerte y hambre de la guerra. Luego partió a Canadá, donde estuvo por diez años, logrando nacionalizarse en este país de Norteamérica.

Durante su estadía allá, trabajó arduamente desempeñándose como conductor de transporte de petróleo crudo, también trabajó en el área de la construcción. Durante su permanencia, se dispuso a ahorrar para poder conocer por primera vez Nicaragua, el país del que por tantos años, le habló un amigo nicaragüense, oriundo de Jinotega.

¿A quiénes afecta y a quiénes beneficia la nueva tasa de deslizamiento del córdoba?

El amigo le habló en reiteradas ocasiones sobre las riquezas naturales del país centroamericano, le habló de las maravillosas playas y reservas que ofrecía a cada visitante y el potencial que tenía para las inversiones turísticas.

Se convenció

1997 fue el año perfecto para conocer Nicaragua por primera vez. Visitó diferentes lugares y quedó enamorado de uno en específico; playa Popoyo, en Tola, Rivas. Su amigo, el jinotegano no exageraba. Se prometió que la próxima visita que realizara, sería para invertir en un proyecto turístico el cual nombró “Jardines del Paraíso”, mismo que ahora se encuentra con un 60 por ciento de avance.

Su proyecto turístico el cual bautizó como “Jardines del Paraíso” y que inició a construirse en el 2015, se encuentra con un 60 por ciento de avance.

“Yo comencé a construirlo en el 2015, en una franja costera que es perteneciente a la comunidad de las salinas de Nahualapa, Tola. Me enamoré de mi esposa nicaragüense con quien tengo cuatro hijos, soy serbio, pero me siento muy nica, mis padres y mi hermana me vienen a visitar; y se enamoran del lugar”, cuenta para este reporte.

“Sobre mi proyecto que tanto trabajo me ha costado –agregó– Ya los frutos los veo cada día, debido a que la población visita el lugar y afortunadamente quedan enamorados de la atención y deciden volver”, asegura.

“El patrocinador”, la tarea más difícil para los nicas que buscan “el sueño americano” con parole humanitario

Buena aceptación

En el 2002, tomó la decisión de quedarse de manera definitiva en Nicaragua. El técnico en metalurgia industrial, asegura que todo el proyecto lo visionó él mismo, tanto la estructura, habitaciones y entradas del lugar lo dibujó en su mente y lo ha llevado a cabo poco a poco, sin necesidad de arquitectos. Aseguró que quería que el proyecto fuese original, como él lo había pensado.

El hotel y negocio turístico fue inaugurado en el año 2015 y siguen trabajando en detalles. Una vez que culmine la obra, contará con entre 15 a 20 habitaciones. Actualmente dispone de cinco habitaciones para alojamientos, piscina y restaurante, además se contará con dos toboganes, área de parqueo y un jacuzzi. La inversión total será de aproximadamente medio millón dólares.

Negocio sobrevivió a crisis política y a la pandemia

“La inversión ha sido significativa, pero sé que valdrá la pena, todavía recibí turistas en el año 2017, pero a finales del 2022, comencé a sentir mejoras en mi negocio”, contó.

Ortega sigue hundido: mayoría reprueba su gestión

“Para mí fue un buen inicio de año, he generado empleos temporales, decidí quedarme definitivamente, tengo pensado ampliar más este proyecto, construir una planta y más habitaciones. Espero culminar en unos cinco a siete años”, afirma orgulloso Jaso.

Tiene 49 años de edad y su negocio sufrió los efectos del estallido social, luego la pandemia del Covid-19, pero no se rindió. “Sigo luchando poco a poco con mi proyecto, el cual lo he logrado llevar a cabo gracias a la mano de obra nicaragüense y a mi idea de superación, me dieron en arriendo cinco manzanas de tierra, en aquella época comprar tierras no era tan caro como lo es actualmente, pero estoy feliz de ver andar mi proyecto que generará mucha alegría a las familias nicaragüenses y a extranjeros”, detalla Horislav.

Los padres de Horislav y su hermana prefirieron rehacer sus vidas y permanecer en Canadá. Las personas que han logrado conocer al serbio y que han visitado el lugar, aseguran que la atención del extranjero es muy buena, además los describen como “una persona gentil, cálida y educada”.

El contenido que acabas de ver es producido por un equipo periodístico que se esfuerza y se arriesga cada día en medio de la persecución y la censura. Enfrentamos muchos desafíos para que los nicaragüenses se informen.

Danos tu apoyo para seguir.

El contenido que acabas de ver es producido por un equipo periodístico que se esfuerza y se arriesga cada día en medio de la persecución y la censura. Enfrentamos muchos desafíos para que los nicaragüenses se informen.

Danos tu apoyo para seguir.

Suscribite ahora mismo y recibí gratis nuestras noticias recientes.