Mantener los créditos en tiempos de crisis, el gran reto de las microfinancieras

Las crisis que ha tenido que atravesar Nicaragua durante los últimos años han golpeado a las microfinancieras.

El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) compartió que durante el primer semestre del 2020 la cartera de crédito se redujo un 13.5%, lo que representa 42.75 millones de dólares menos en forma de microcréditos.

Pero la pandemia no ha sido el único motivo que ha impactado en la reducción de las microfinanzas.

Karla Quiñonez, representante del sector Mipyme de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), comparte que el crédito a las Mipyme era escaso desde antes de la pandemia.

“Con la crisis sociopolítica, las empresas ya venían presentando dificultades de pago por la caída de más del 50% en sus ventas. Esto, sumado a la pandemia, ha golpeado mucho a la Mipyme que hoy tiene ingresos mucho más limitados, muchas empresas han cerrado temporalmente porque se les imposibilita hacerles frente a sus deudas” asegura.

Sharon Riquero, Directora Ejecutiva de la Cámara de Microfinanzas (Asomif), comparte que la caída en la cartera de crédito y clientes se viene dando desde abril de 2018.

Desde entonces el sector ha experimentado una contracción total de 285 millones de créditos, entre 2018 y junio de este año, es decir el 51% de la cartera.

Por otro lado, las microfinancieras han perdido el 45% de sus clientes durante estos años, es decir, 276,365 clientes se encuentran fuera del sector producto de la crisis.

Reducción de créditos para subsistir

La incertidumbre ha provocado que las microfinancieras sean más cuidadosas al momento de otorgar créditos, para evitar así futuros problemas de liquidez.

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Quiñonez asegura que “las microfinancieras han venido recuperando cartera, prácticamente, limitando los créditos casi exclusivamente para clientes con buen récord crediticio”.

“Las instituciones están siendo más cuidadosas, más estrictas, por el tema del riesgo de dirigir los recursos a actividades y clientes con mayor potencial de seguir adelante” destaca Riquero.

De igual forma, los mismos clientes están tomando precauciones y solicitando menos fondos, por la misma caída drástica en sus ingresos.

Mantener la liquidez, el gran desafío

Hasta ahora, la caída de 2018 marcó una tendencia mayor de reducción de la que se está enfrentando en este momento, pero esto se debe a que apenas solo transcurren tres meses de las afectaciones por la crisis sanitaria, por lo que aún es muy pronto para conocer el verdadero nivel de afectación.

El desafío que enfrentan las microfinancieras es el mantenimiento de su operatividad, la cual se ha visto restringida por problemas de liquidez, principalmente.

“Las instituciones se han visto obligadas a hacer acuerdos especiales, a aplicar medidas muy particulares, que eso afecta la liquidez de ellas, porque no están recibiendo el mismo flujo constate de abono con lo que regularmente ellos también hacen sus operaciones, tanto para colocar más crédito como para financiar su operatividad” asegura Riquero.

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Y agrega que, además de mantenerse, de recibir fondos y de brindar crédito, otro gran reto es el tema de las inversiones extranjeras, las cuales no están llegando con el mismo ritmo desde la crisis sociopolítica.

 

En 2018 hubo una salida significativa de organismos financieros, lo que dejó a la industria bastante débil. En 2020 ya se observaba cierta tendencia positiva, no a niveles como antes de la crisis, pero sí de recuperación.

Sin embargo, el COVID-19 ha cambiado ya toda perspectiva positiva a nivel general, y el mayor desafío es continuar brindando crédito en un entorno donde los recursos no están llegando y donde las mismas microfinancieras enfrentan problemas de liquidez.

 

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