Indocumentada nicaragüense pide y recibe ayuda para hacerse test del coronavirus

Paula Laguna no deja de toser. Ha tenido fiebres y dice que ya no tiene ni olfato ni gusto. Sin duda, son algunos de los síntomas del coronavirus. Esta nicaragüense de 37 años está “desesperada” porque no sabe qué hacer.

Explica a la Voz de América que ha estado tratando de ponerse en contacto con los servicios de salud de la ciudad de Miami para poderse hacer las pruebas de la COVID-19, pero no ha tenido suerte.

“Me decían que no tenía suficientes síntomas, que debía esperar en casa”, explica a través de una conversación telefónica.

Paula no lo ha tenido fácil. Entró ilegalmente a Estados Unidos hace 15 años procedente de Nicaragua con la intención de encontrar una vida mejor de la que tenía en su país. Desde entonces sigue sin estatus legal y vive con tres hijos en un solo cuarto que ha rentado en un barrio de Miami.

Comparte la habitación con un hijo que dio positivo

Uno de sus hijos, explica a la VOA, dio positivo a la prueba del coronavirus. A él sí le pudieron hacer la prueba, pero ni ella ni el resto de sus hijos habían podido someterse a los tests.

“¿Cómo va a ser posible que uno ande enfermando por ahí?. Soy madre soltera y tengo que salir a buscar trabajo y ver cómo traigo el plato de comida a la casa”, dice la mujer, que ahora se ha quedado sin empleo debido a la crisis sanitaria que se vive en el país.

Su mayor preocupación, confiesa, es que la cosa pudiera ir a más. “Uno, lo primero que piensa como indocumentado es que vas a ir presa. Todo el mundo lo sabe que uno no tiene derecho a nada”, dice “indignada” porque las autoridades “no están atendiendo las causas de la comunidad”.

«No es una lotería»

Considera que hacerse una prueba del COVID-19 no es una lotería que se pueda ganar, sino un derecho para evitar la propagación del coronavirus entre la población. “Esto no es una lotería, como decir que me gané un millón de dólares, nosotros no hemos ganado nada. Yo solo quiero cuidar mi salud, la de mis hijos y del resto”, puntualizó.

A pesar de que tenía muchos de los síntomas relacionados con el COVID-19, la mujer no era mayor de 65 años, por lo que aún no aplicaba.

La respuesta de las autoridades

La VOA se puso en contacto con el comisionado de la ciudad de Miami Joe Carollo en busca de una respuesta de las autoridades ante el caso de Paula. Al conocer su historia, envió inmediatamente un camión de rescate a la casa de la mujer nicaragüense para que tanto ella como el resto de su familia pudieran someterse a las pruebas.

Carollo, que no entendía cómo se había podido llegar hasta ahí, pide a todos aquellos que puedan estar en una situación similar a la de Paula que llamen a los teléfonos de salud de sus respectivos condados que se han habilitado para esta crisis sanitaria.

«Hay que llamar»

“Si saben que han estado en contacto con alguien que ha tenido el coronavirus, tienen un mínimo síntoma y están contagiados, deben llamar al teléfono del Departamento de Salud”, explicó Carollo. En el caso de Miami es el 305-960-5050.

“Ahí le darán un turno para que vayan a uno de los lugares que la ciudad de Miami tiene para que asistan en su carro y le hagan el examen al día siguiente, o si no tienen transporte o están inválidos, la ciudad puede mandar un camión de paramédicos para que le hagan el examen en su propia residencia”, indicó Carollo aclarando que estos servicios son completamente gratuitos para cualquiera que viva en la ciudad de Miami, sin importar su estatus legal.

Paula, que ahora ya se ha podido someter a las pruebas, espera por los resultados. Confía que en uno o dos días pueda conocer si ella o alguno de sus hijos se ha contagiado del coronavirus. Si es así, dice, “se tendrán que tomar otras medidas para proceder al aislamiento”.

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