Tres días después del escandaloso rapto de una bebé de cuatro meses ocurrido en el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera «La Mascota», la vicedictadora Rosario Murillo ha dado un giro radical sobre esta noticia.
En su alocución del mediodía de este jueves 19 de diciembre de 2024, Murillo afirmó que el secuestro se habría gestado con la complicidad de la misma joven madre de la niña, a quien señala de orquestar un “fraude emocional” para según ella, retener al padre de la menor.
Durante sus declaraciones, Murillo aseguró que la intención detrás de este supuesto engaño era consolidar una relación de pareja que no prosperaba y, además, obtener recursos materiales.
Bebé raptada en hospital La Mascota sigue sin ser entregada a su familia
«Con la niñita Sofia se intentaba engañar y consolidar relaciones de pareja que aparentemente no funcionaba porque no era correspondida por una de las partes. Además se buscaba recibir recursos materiales falsificando embarazo y alumbramiento en el intento de exigir cobertura de gastos relacionados con la niña», precisó Murillo.
La vicedictadora también señaló que el caso continúa bajo investigación y que los implicados —sin especificar nombres ni mostrar evidencia— serán llevados ante las autoridades judiciales. Paralelamente, informó que la bebé permanece bajo la custodia del Ministerio de la Familia.
Con esto, el régimen Ortega-Murillo evita por el momento, devolver la menor a su núcleo familiar, decisión que contrasta con el anuncio realizado apenas 24 horas después del rapto, cuando la Policía Nacional y la propia Murillo afirmaron que la niña había sido recuperada y daban a entender su inminente retorno a la familia.
Historia del rapto
Esta nueva versión oficial difiere enormemente de los primeros reportes. Según relató la madre, Francesca Ventura, de 17 años, el día del incidente se presentó al hospital “La Mascota” con su hija y su abuela, tras recibir una llamada telefónica sobre un supuesto beneficio médico.
Una mujer que se hizo pasar por enfermera, impecablemente vestida con indumentaria médica, las abordó y convenció a la madre de tomar dos pastillas, supuestamente para prevenir contagios, mientras realizaban una supuesta evaluación a la bebé. Francesca se quedó dormida cerca de dos horas en la sala de espera; al despertar, no encontró ni a la falsa enfermera ni a su hija.
La desesperación de la familia fue inmediata. Denunciaron el hecho ante las autoridades hospitalarias y luego ante la Policía Nacional. La presión ciudadana y mediática llevó a que, en un primer momento, la vicedictadora celebrara el “rápido accionar” de las fuerzas del orden y su supuesta efectividad en recuperar a la menor.
No obstante, pese a aquellas declaraciones, la familia nunca recibió a la bebé. Por el contrario, fuentes cercanas al núcleo familiar informaron este jueves a Nicaragua Investiga que tanto la madre como la abuela fueron retenidas en una delegación policial cuando llegaron a reclamar a la menor.
Hasta el momento, no se han presentado pruebas que sustenten la versión oficial, que sugiere que todo fue un montaje de la madre de la niña para retener al padre y obtener beneficios económicos.
Nicaragua Investiga
