La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo acosó hasta sus últimos días a Carlos Cárdenas Zepeda, quien en 2018 fungía como asesor de la Conferencia Episcopal de Nicaragua en la mesa del diálogo nacional.
En esa ocasión, Cárdenas fue apresado a pesar de que se encontraba activo el proceso de negociación entre la oposición y la dictadura. Poco tiempo después fue liberado, sin embargo, nunca pararon de acosarlo.
Según información obtenida por fuentes cercanas, hace dos semanas, la policía al servicio de la dictadura fue a buscarlo a su casa y lo capturaron nuevamente sin explicarles las razones y advirtiéndoles de abstenerse a hacer denuncias.
El pasado jueves 28 de agosto, «llamaron a su esposa de medicina legal a que fuera retirar el cuerpo», indicó nuestra fuente.
Este sería el sexto preso político que muere en las cárceles de la dictadura y parece ser un patrón que toma más fuerza en este último año. Su muerte ocurrió en tan solo 15 días de estar en manos de la dictadura.
Iglesia en silencio
A pesar del vínculo que en algún momento tuvo Cárdenas Zepeda con la Iglesia Católica de Nicaragua, ni el cardenal Leopoldo Brenes ni ningún otro obispo se ha manifestado públicamente hasta ahora sobre este fallecimiendo de Cárdenas forzado por la dictadura en sus cárceles.
El Papa León XIV se reunió este lunes 25 de agosto en El Vaticano con los obispos desterrados Silvio Báez, Obispo auxiliar de Managua, Carlos Herrera, Obispo de Jinotega y presidente de la Conferencia Episcopal e Isisdoro Mora, Obispo de Siuna, un acto que deja claro el respaldo del sumo pontífice a los religiosos que fueron desterrados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Según lo expresado por Báez en su cuenta de X, hablaron largamente con el Papa sobre la situación de la iglesia en Nicaragua, por lo que está enterado de la persecución religiosa que emprenden los dictadores, así como de la expulsión de sacerdotes y confiscación de bienes a la iglesia.
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