Las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia abandonaron esta semana el país por las presiones recibidas por parte del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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En un comunicado con fecha del pasado 24 de enero, las Hermanas Terciarias explican que la decisión fue por tomado porque los objetivos que tenía su congregación fueron cumplidos, poniendo fin a su «presencia pastoral» en Nicaragua.
Las religiosas escribieron que decidieron «aclarar» el motivo de su salida del país y de su presencia en Totogalpa por la «información falsa que circula en redes sociales», ocultando las conocidas presiones a las que someten los sandinistas a las congregaciones católicas.
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La investigadora Martha Patricia Molina, declaró que la religiosas recibían asedios y vigilancia constante por parte de miembros de la Policía Nacional y el Ministerio del Interior.
“Las congregaciones religiosas están siendo acosadas y varias de ellas coaccionadas y extorsionadas, algunas congregaciones ceden ante las amenazas y otra no tienen capacidad de hacerlo y se ven obligadas a cerrar ‘su presencia pastoral’ no porque quieran sino porque cuando tienes una amenaza de por medio cualquier respuesta será positiva al agresor”, dijo Molina.
Periodista Nicaragua Investiga



































