El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, presidió la misa central del Domingo de Resurrección en la Catedral Metropolitana y, al concluirla, dirigió un mensaje a los nicaragüenses. En medio de una Semana Santa marcada por restricciones, el purpurado invitó a la reflexión y a la unidad, centrando su homilía en el significado profundo de la resurrección de Cristo como fuente de renovación personal y colectiva.
DOMINGO DE RAMOS EN NICARAGUA:
Dictadura sandinista prohíbe 409 procesiones con la imagen de Jesús del Triunfo.***Todas las actividades serán realizadas INTRAMUROS bajo vigilancia policial.
*** 2,869 actividades de cuaresma e inicio de Semana Santa prohibidas. pic.twitter.com/uDOycYzEFC— Martha Patricia M (@mpatricia_m) March 29, 2026
“Es la gran noticia, y una noticia súper positiva. ¿Por qué? Porque es una noticia en la cual nos dice que hay que dejar atrás todo sentimiento negativo, todo sentimiento que nos lleve a confrontación, todo sentimiento que nos lleve a dividirnos”, afirmó textualmente el cardenal. Sus palabras subrayaron la invitación de la fe a superar divisiones y a abrazar un encuentro vivo con Jesús, incluso cuando las circunstancias políticas imponen límites visibles a la expresión religiosa.
Fuertes restricciones durante Semana Santa 2026
Sus declaraciones se produjeron en un contexto de fuertes limitaciones a las manifestaciones públicas de fe. El régimen nicaragüense, encabezado por Rosario Murillo, prohibió miles de procesiones en todo el país durante la Semana Santa 2026, una medida que afectó tradiciones centenarias y redujo drásticamente las celebraciones al aire libre.
Un año más, las actividades religiosas estuvieron confinadas hacia el interior de las iglesias y templos del país, donde se llevaron a cabo bajo estricta vigilancia policial. Esta realidad transformó las prácticas habituales de la Semana Santa, obligando a los fieles a concentrar su devoción dentro de los recintos sagrados y limitando el alcance comunitario que caracterizaba estas fechas.
Policía hace enorme compra de radares para controlar más el límite de velocidad
A pesar de las restricciones, el cardenal Brenes valoró positivamente la respuesta de los creyentes. Miles de personas llenaron las catedrales y parroquias locales, participando con fervor en las eucaristías y oraciones, mientras que sacerdotes, equipos parroquiales y comunicadores se esforzaron por transmitir las celebraciones a ancianos, enfermos y familias que siguieron la misa desde sus hogares.
Al finalizar, el arzobispo intentó brindar un balance pastoral. “Misión cumplida” acotó desde el púlpito. Brenes reconoció el compromiso de la Iglesia por mantener viva la evangelización y preparar a los fieles para el anuncio del Evangelio, incluso en condiciones adversas que confinan la fe a espacios cerrados.
Nicaragua Investiga



































