A más de sesenta años, la lucha por autonomía universitaria continúa vigente

El 23 de julio de 1959 es recordado como una fecha trágica en la que estudiantes de León fueron atacados con disparos por miembros de la Guardia Nacional mientras protestaban por libertad y democracia. Más de 60 años después de este hecho, la lucha juvenil continúa vigente.

“De aquel hecho criminal de 1959 se cumplen en esta fecha 61 largos años, durante los cuales Nicaragua ha vivido momentos de lucha y esperanza por establecer esos valores de libertad y democracia, a costa de muchas vidas, sobre todo, vida de jóvenes” señala un pronunciamiento de la llamada Generación del 23 de julio, conformada por los sobrevivientes del ataque.

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A través del pronunciamiento destacan que la historia en Nicaragua continúa repitiéndose.

“Ha continuado la entronización en el poder de una sola persona y su familia; las violaciones flagrantes a la Constitución Política, la sujeción de los poderes públicos a la voluntad de esa familia; los fraudes electorales, los pactos para repartirse cuotas de poder de curules, y los actos de corrupción”.

La lucha de abril

Durante abril de 2018 se despertó una nueva movilización de lucha por la autonomía universitaria, después de varios años, jóvenes estudiantes volvieron a tomarse las calles en demanda de libertad y democracia.

El efecto de estas protestas trajo una fuerte ola de represión de parte del gobierno de Nicaragua. Años más tarde, volvieron a repetirse los mismos actos de persecución y asesinatos, lo que han llamado una “gran paradoja de la historia”, en referencia a la sucesión de la familia Ortega a la dictadura de la familia Somoza.

La rebelión cívica de abril de 2018 demostró que la llama del 23 de Julio de 1959 nunca se apagó, asegura el pronunciamiento de la antigua generación de estudiantes.

Las manifestaciones cívicas de 2018 dejaron un total de 328 muertos, más de cien mil exiliados, y más de 600 presos políticos. De los cuales actualmente más de 90 continúan detenidos.

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Sin embargo, destacan que esta vez la cuota de jóvenes sacrificados “multiplicó por 100 la de aquel entonces, con una carga mayor de heridos, prisioneros políticos y perseguidos; una represión desmesurada que obligó al exilio a miles de nicaragüenses y mantiene ilegalmente en la cárcel a decena de jóvenes”.

El ataque de 1959

El ataque armado a la protesta cívica de aquel 23 de julio, dejaría a cuatro jóvenes universitarios fallecidos: Erick Ramírez, Mauricio Martínez, José Rubí y Sergio Saldaña. Junto a otros más de 60 heridos.

Estos hechos despertaron el surgimiento de la Generación del 23 de julio.

Bajo el lema “A la libertad por la universidad”, nació la generación de la autonomía universitaria.

 

Desde entonces la fecha es conmemorada como el Día del Estudiante en Nicaragua.

Fecha que desde hace dos años no puede ser celebrada, bajo un contexto de persecución a los jóvenes, los cuales continúan siendo asediados, varios fueron asesinados mientras se manifestaban en contra de las políticas del gobierno de Ortega, la mayoría han sido expulsados de sus universidades, y muchos otros permanecen exiliados por las mismas consecuencias.

La Generación del 23 de julio ha llamado a la unidad en la lucha “por un régimen de derecho basado en el imperio de la Constitución y las leyes, y en el pleno respeto a los derechos humanos, a la libertad y a la dignidad de los nicaragüenses”.

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