Comercio electrónico en Nicaragua en auge por el COVID19 ¿Cuál es la debilidad de esto?

La pandemia del COVID-19 ha obligado a muchos negocios y comercios a reinventarse y trasladarse a los medios digitales.

El E-commerce o comercio electrónico ha permitido que varios negocios nicaragüenses continúen vendiendo a distancia sin exponer a sus trabajadores ni a sus clientes.

Sin embargo, la forma de hacer comercio electrónico aún es muy limitada en el país.

Horacio Borgen, Director Ejecutivo de la Cámara Nicaragüense de Internet y Telecomunicaciones (Canitel), asegura que existe un porcentaje bastante bajo de sitios web nacionales y la mayor parte del comercio electrónico se realiza a través de redes sociales.

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Un informe que realizó Canitel en 2018 ya reflejaba que el 80% de los nicaragüenses utilizan el Internet para revisar sus redes sociales. Y únicamente el 9% utiliza “otras” plataformas como lo son los buscadores.

Borgen destaca que la mayoría de personas, y las empresas mismas, prefieren invertir en un anuncio de redes sociales que en un sitio web.

Comercializar por redes sociales no es el mejor método

Ya sea en el Marketplace de Facebook, o por medio de Instagram, que suelen ser las redes más comunes utilizadas por los negocios locales, especialistas consideran que limitar el E-commerce a una red social no es el mejor método.

Juan Ortega Ulloa, experto en E-commerce y Marketing Digital, destaca que no es viable que las redes sociales sean el canal principal de un comercio.

“Una de las grandes desventajas en solo estar en redes sociales, es que el dueño no controla la experiencia y relación con el cliente, es por eso que se aconseja encarecidamente en tener una web como tu canal digital principal” asegura.

Sin embargo, la baja inversión en la creación de páginas web en el país puede asociarse a que esto supone un mayor costo que lo que se destina a redes sociales, el cual no muchos negocios están dispuestos a asumir.

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 Más que un gasto, una inversión

De acuerdo a Borgen, un sitio web puede costar entre U$300 a más de U$1,000, dependiendo de su complejidad.

“El problema es que además de esa inversión, se debe tener un lugar donde hospedar el sitio y alguien que le de mantenimiento, lo que supone una inversión mensual de aproximadamente U$100-200”, pero agrega que estos gastos son necesarios.

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“Al final tu sitio web se convierte en tu tienda virtual, por ello se debe invertir en mantenimiento, en seguridad”.

Borgen considera que, aunque existan dificultades económicas, es necesario tomar en cuenta que todo el contenido que se comparte en redes sociales no es propio, y todo termina perteneciéndole a estas plataformas.

“Es mucho más trabajo y algo costoso mantener una web, sí, pero al menos tú tienes el control de todo, algo que no pasa con las redes sociales, donde uno se ajusta a las reglas del juego de cada red social” explica Ortega.

Para Borgen lo que se necesita en Nicaragua es que “existan ofertas de desarrolladores web que sean competitivos, y que les puedan brindar a empresas pequeñas y medianas la opción de formalizar sus negocios”.

Apostar por la alfabetización digital

El experto en Marketing Digital, Manuel Díaz, señalaba en un blog que “tiene sentido que todos los negocios de Nicaragua tengan un Facebook Page y casi ninguno tenga su propio sitio web”, ya que los nicaragüenses de por sí no están visitando los sitios web y las empresas “van donde el cliente va”.

Para Borgen, lo primero es apostar por la alfabetización digital, que es conocer a fondo las plataformas digitales, y luego vendría el empoderamiento digital, que es utilizarlas para el propósito que se necesita.

“Estas cosas llevan a cortar la brecha digital y llegar a una transformación digital, que es donde está apuntando la región”.

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Comparte que, si las personas que vende muebles o artesanías pudieran crear su propio sitio web, estarían incluso exportando sus productos, ya que “los compradores extranjeros no van a comprar a través de Facebook sino a través de un sitio web formal”.

Además, Borgen alerta que si los negocios nicaragüenses no se incorporan a la velocidad del comercio electrónico de la región “vamos a perder competitividad”.

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