Joven con aspiraciones a ser doctor queda en estado vegetativo. Familia lanza SOS

Franklin Miguel Rocha Hernández, es un joven de 24 años, de piel fresca, cabello liso y piel clara. Técnico quirúrgico que cursaba el cuarto año de enfermería para luego tomar la carrera de medicina: su sueño era ser un doctor y salvar vidas. Pero las metas y los propósitos de este joven quedaron truncados cuando comenzó a presentar problemas de salud y fue operado por apendicitis. Su vida y la de su familia cambió por completo: quedó en estado vegetativo.

Dominga Lucía Hernández, madre del joven, cuenta a Nicaragua Investiga sobre la historia de su hijo, y el proceso que ha llevado desde hace dos años, cuando en el año 2018 la realidad cambió por completo.

El ocho de marzo de 2018, Rocha fue operado de apendicitis, pero cuando salió de la cirugía ya venía intubado tras sufrir un paro cardio respiratorio durante la operación. Esta fue la información que los doctores le dijeron a su mamá: el joven pasó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) donde permaneció en coma aproximadamente dos meses.

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«De ahí ya los médicos dieron su diagnóstico del estado de él, tuvimos que sacarlo y desde entonces Franklin sigue ahí (postrado en una cama)», relata la madre del joven. Agrega que ha tenía un poco de mejoría porque se han «aferrado a Dios que tiene todo el poder de hacer ese milagro de sacarlo de ese estado», intercedió Hernández.

«Dios ha escuchado nuestras oraciones: Franklin ya lleva dos años y medios de estar aquí con nosotros», agrega su madre, y dice que ha sido una lucha porque el padre del joven tanto como ella se han convertido en los enfermeros de su hijo. Solamente ellos dos son las únicas personas que permanecen al pie de la cama para el cuido delicado de Rocha.

Franklin Rocha, un joven que aspiraba ser médico. Foto: Cortesía

El SOS que han lanzado en un plataforma para cubrir las medicinas

Su madre relata que las personas que han aportado un grano de arena para Franklin Rocha son ángeles, pues «fue un muchacho que sembró muchas amistades y esas amistades nos han ayudado». Sin embargo, su familia llegó a un pico de no poder suplir más las medicinas por el gasto excesivo de estas.

«Eso fue el SOS que tuvieron que hacer tanto mi hermana como mi hija de crear esa plataforma para poder solventar los gastos de él, porque la situación de Franklin es bien cara. Se gasta cantidad en pampers, soluciones tanto para sonda, gasa y solución para nebulizarlo porque él está con traqueostomía, se alimenta por una sonda», cuenta su madre.

Franklin es el menor de cinco hermanos, su hermana Jahaira Martínez y su tía Adilia Hernández organizaron una campaña para que el joven pueda tener sus medicinas al día. Esto fue lo último que tuvo que recurrir con dificultad su madre, puesto que no quería porque siempre ha sido una mujer dedicada al trabajo para autosostenerse y apoyar a sus hijos.

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«Soy Jahaira Martínez y en este día estoy en busca ángeles para ayudar a mi hermano Franklin que desde hace dos años debido a una negligencia médica en una cirugía quedó con una lesión atrofia cerebral severa, y día a día se nos dificulta poder mantenerlo estable por la cantidad de medicinas y otros gastos que requiere por su estado», dice la descripción de la campaña.

«Hicimos esa plataforma porque mi hermana ya entró en un estado de depresión, de estrés y se enfermó por no poder costear los gastos», dijo Adilia Hernández a este medio de comunicación. Agrega que la clínica al año le dio de baja y ya no pudieron seguir ayudando a la familia. Los compañeros de trabajo del joven se tomaron la voluntad de acondicionar un cuarto para que esté en un ambiente saludable.

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Posted by María Gabriela Vega on Thursday, September 3, 2020

Según su madre, las medicinas de Rocha oscilan entre 700 a 800 córdobas diario, lo que cubre medicina, leche y pampers. El gasto consecutivo de estas medicinas lo ha llevado a tener una mala economía en la familia del joven. Han tenido que hacer préstamos de dinero para que el joven tenga las medicinas, y «llegamos a un extremo que ya no pude, caí en un estado de nervios, de desesperación e impotencia», dijo su madre entre lágrimas.

«Franklin está sano en su cuerpo, en su organismo: su problema es neurológico», relató la madre. Pero le duele ver el cuerpo de Rocha  en la misma posición, no poder caminar, hablar ni quejarse de nada.

La tía de Rocha manifiesta que la pandemia del coronavirus empeoró la situación económica y las ayudas disminuyeron. Revela que la madre de Franklin colapsó por la desesperación y «entró en un estado de depresión, incluso, tuvo que consultar con el médico porque ella estuvo apunto de caer en cama», dice Adilia Hernández.

Dos años y medios en medio del dolor

Dominga Hernández relata que tienen dos años y medios de convivir con Franklin, pero no «podemos resignarnos a tenerlo así». Cuenta que hasta la fecha no puede contar la historia de su hijo porque «es revivir lo que han tratado de tragar». Pues cada día tienen la esperanza que el joven pueda levantarse de la cama y convivir con su familia como lo hacía antes de haber entrado al quirófano.

«Para nosotros ha sido muy duro, muy difícil, muy doloroso tanto para su papá que se ha entregado en cuerpo y alma a su hijo, él es quien lo baña, él es quien lo levanta y lo carga: es prácticamente sus pies y sus manos», relata Hernández.

«Como toda madre esto es desesperante, es doloroso (…) nos ha cambiado la vida totalmente. Todas nuestras ilusiones, nuestras visiones, todo lo que teníamos se ha quedado aquí encerrado en cuatro paredes con nuestro hijo», expresó la madre del joven.

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«Ver las fotos de mi hijo sano, saludable y verlo ahora en este estado para mí es muy difícil. Solamente Dios me da las fuerzas para el día a día», clamó Hernández.

Franklin tiene un hijo de cinco años que lo llega a visitarlo y permanece buen tiempo jugando con su papá en la cama como parte de la terapia que le ha recomendado el neurólogo, dice su madre, pero lo más doloroso es cuando el niño le dice: «papá cuándo te vas a levantar, llevame a Centro Plaza, cuándo vamos a tocar el tambor».

«Se acuesta en la cama y le dice: «¿dónde está mi papá? Y él dice que su papá le constaste. «Mi papá me contestó, me movió los ojos», describió su madre.

El joven que está postrado en la cama cumplirá 25 años el próximo 29 de septiembre. Es originario de Chinandega, occidente del país. A parte de su afán por ser un médico también le gustaba tocar en las bandas de guerra. Ahora no puede ser el hombre que soñó, pero su madre tiene la fe y la esperanza que un día su hijo al menos pueda mover las manos e interactuar con Dominga Hérnandez

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