La posibilidad de retornar en Navidad a Nicaragua es incierta para exiliados

Para el periodista nicaragüense Winston Potosme esta Navidad será como un día normal. Quizás un lunes, o un martes. No hay diferencias para él. Se encuentra exiliado en la ciudad de Miami, en el sur de la Florida, desde 2019. Actualmente está a la espera de su residencia temporal.

Potosme salió del país centroamericano por seguridad. Agobiado por el asedio de simpatizantes del gobierno del presidente Daniel Ortega por hacer su trabajo, pero también para proteger su vida.

En una de sus últimas coberturas periodísticas recibió un balazo en el brazo derecho que le dejó una lesión de por vida en un dedo, cuando grupos de choque del oficialismo trataron de disolver las manifestaciones. Recuerda que todo se puso peligroso de un momento a otro y allí fue asesinado un joven de 16 años.

“Para mí la Navidad sigue siendo especial. Amo la navidad, sin embargo, emocionalmente siento nostalgia, un vacío en mí por no estar con mis seres queridos”, dice Potosme a la Voz de América.

La última Navidad en su tierra la recuerda con mucha emoción. Su familia se reunía en una casa donde se servían diferentes platos. La reunión empezaba a las 6 de la tarde y la cena era a eso de las 9 de la noche. Recuerda que compraban fuegos pirotécnicos para quemarlos cerca de la medianoche y luego llegaban los mensajes de felicitaciones a los amigos.

“Así disfrutaba el 24 de diciembre. Te ibas a la cama y tranquilo con esa sensación de familia. Hoy, termina la noche, comparto con un par de amigos que amablemente me invitan a una cena en Miami, pero luego regresas al punto donde rentas y te percatas que nada ha cambiado, estás solo. Es un momento difícil”, expresa.

El periodista nicaragüense Winston Potosme en Miami, Florida. Foto cortesía.

Exiliados en Costa Rica

El panorama de Potosme es muy similar al que viven gran parte de los exiliados nicaragüenses en Costa Rica, donde se encuentra la mayoría de los que huyeron de la crisis política surgida en 2018. Allí se intenta apaciguar un poco esa nostalgia y soledad en las casas donde se reúnen grupos para compartir en la Navidad.

Otros prefieren vivirlo en soledad porque se sienten más seguros, pero sobre todo porque aún no asimilan lo difícil de encontrarse fuera de su país. Ese es el caso de Julio César Espinoza Gallegos, quien trabajó como policía antidisturbios en Nicaragua.

Excesivos cobros para enviar una maleta a Costa Rica

Gallegos renunció a su trabajo en 2018, según dice, al ver cómo “el pueblo estaba siendo reprimido” por la institución en la que trabajaba. Al inicio lo veía como algo normal y lo atribuye a que solo les permitían ver los medios oficialistas, que daban su versión acerca de las causas de las protestas contra Ortega.

“Uno estaba tan adoctrinado, tan ciego, que no se daba cuenta de lo que realmente hacíamos. Ellos decían que era un intento de golpe de Estado”, dijo Gallegos a la VOA.

Cuatro días después de haber presentado su renuncia fue sacado de su casa y detenido por miembros de la policía nicaragüense. Posteriormente fue condenado a 15 años de cárcel, pero salió de prisión tras aprobarse una ley de amnistía.

Julio César Gallegos es un ex miembro de la policía nicaragüense y se encuentra exiliado en Costa Rica. Foto VOA.

Gallegos vive exiliado en una ciudad de Costa Rica, donde pasará la tercera Navidad en compañía de una sola persona: su primo. La primera Navidad después de la crisis política la pasó en la cárcel. El resto en San José, la capital costarricense.

“El año pasado estuve con mi primo, que me ha brindado apoyo todo el tiempo. Con él la pasé bien, aunque igual mi corazón sigue en Nicaragua”. Este año se repetirá lo mismo. La familia no puede visitarlo por los altos costos que esto conlleva para ellos, que sobreviven con escasos recursos.

En ocasiones confiesa que se quiebra y llora. “Es espontáneo (llorar). La depresión cae en ocasiones especiales, en momentos como éstos cuando uno debería estar con su familia”.

Otra navidad con presos políticos

Mientras los más de 100.000 exiliados añoran retornar a Nicaragua, cuyo futuro cada vez es más incierto tras la nueva reelección de Ortega, otras familias en Managua viven una navidad “amarga”.

Ortega ha encarcelado recientemente a unas 40 personas más que son críticas a su administración, dentro de ellos siete precandidatos presidenciales. También se encuentran octogenarios con condiciones de salud críticas, como el exembajador de Nicaragua ante la OEA, Edgar Parrales.

De igual forma, algunas personas que retornaron del exilio, como Samantha Jirón, la presa política más joven, fue detenida en Managua un año después de regresar al país.

Otras familias también tienen parientes presos desde 2018 que no fueron liberados bajo la ley de amnistía. En total, son unos 150 reos políticos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que recientemente expresó su solidaridad con sus familiares y pidió una “navidad sin presos políticos”.

“La CIDH urge al Estado a liberar a todas las personas detenidas arbitrariamente, pues es una precondición para iniciar un diálogo efectivo y legítimo”, dijo el organismo en Twitter.

El contenido que acabas de ver es producido por un equipo periodístico que se esfuerza y se arriesga cada día en medio de la persecución y la censura. Enfrentamos muchos desafíos para que los nicaragüenses se informen.

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