Daniel Ortega cumple este 10 de enero 19 años de haber vuelto al poder gracias a la democracia con la que contaba el país, pero que luego fue eliminada al igual que muchas de las libertades básicas para perpetuarse en la presidencia y controlar Nicaragua.
Nicaragua Investiga relata los principales acontecimientos de los 19 años de la segunda etapa en el poder del eterno líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
EEUU inicia oficialmente la presión contra la Nicaragua de Rosario Murillo
Retorno al poder
La población acudió a las urnas el domingo 05 de noviembre del 2006, teniendo como principales candidatos a la presidencia a Daniel Ortega por el FSLN, a Eduardo Montealegre por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y José Rizo Castellón del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
La división de los liberales y las reformas electorales, permitieron que Ortega ganara las elecciones con un 38.07% de los votos por encima del 29% de Montealegre y 26.21% de Castellón.
Uno de los sucesos que llamaron la atención de estas elecciones fue el fallecimiento repentino de Herty Lewites a causa de un infarto, quien era el candidato presidencial del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), partido político que aglomerada a la disidencia sandinista. Lewites era uno de los favoritos para llegar a la silla presidencial, incluso por encima de Ortega.
Elecciones 2011 y primera reelección
Daniel Ortega aspiró a reelegirse en 2011, pero la Constitución Política de Nicaragua se lo prohibía, lo que representaba su mayor obstáculo para continuar en el poder.
El líder sandinista empezó años antes de las elecciones a tocar el tema de la reelección, justificando este discurso bajo las declaraciones que si los diputados podían relegirse, este derecho debería de ser para todos los cargos del Estado.
«Los diputados se reeligen todo el tiempo, a los alcaldes no los dejan reelegirse. Si vamos a ser justos y parejos, que el derecho a la reelección sea para todos y que el pueblo con su voto premie o castigue. Ese es el principio que tenemos que defender», dijo Ortega en el acto por el 30 aniversario de la Revolución Sandinista en 2009.
En ese mismo año, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ratificó la sentencia de la Sala Constitucional que declaró inaplicable el artículo de la Constitución nicaragüense que prohibía la reelección presidencial continua y limita a dos el número de mandatos.
Finalmente en octubre del 2010, los magistrados de la CSJ de Nicaragua declararon legal esa misma sentencia que habilitó a Daniel Ortega para aspirar a un tercer mandato en los comicios generales del 2011.
Este fallo de última instancia fue polémico porque los magistrados sandinistas y jueces sustitutos suplantaron en sus cargos a magistrados liberales que se resistían a integrar el tribunal en rechazo a un decreto presidencial que prorrogaba la permanencia en sus cargos a una veintena de funcionarios públicos.
Ortega sacó el 62.46% de los votos, ganando las elecciones a Fabio Gadea del Partido Liberal Independiente (PLI), que según los registros del Consejo Supremo Electoral (CSE) obtuvo el 31% del electorado.
Senador Rick Scott dice que EEUU también irá por Cuba y Nicaragua tras caída de Maduro
Aprobación de la reelección presidencial indefinida
La Asamblea Nacional de mayoría sandinista, aprobó el 28 de enero del 2014 con 64 votos a favor y 25 en contra, la reforma constitucional que habilitó la reelección presidencial indefinida.
Grupos de oposición, sectores de la sociedad civil e incluso el Episcopado nicaragüense, rechazaron esta reforma que consideraron de carácter autoritario.
Esta reforma solucionó el problema de Ortega para quedarse en el poder, puesto que en la primera reelección del 2011 existía una contradicción por la literalidad de la Constitución de Nicaragua que prohibía la reelección sucesiva, además de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia que declaró inaplicable esa restricción.
Opositores nicaragüenses ven una oportunidad en la caída de Maduro
Murillo a la vicepresidencia
Se acercaban las elecciones del 2016, donde aparecía el ya conocido nombre de Daniel Ortega, pero a diferencia de períodos anteriores, la población se sorprendía al ver a Rosario Murillo como fórmula del caudillo para ser la vicepresidenta del país.
Este fue el primer acercamiento oficial de Murillo hacia el poder absoluto, marcando la historia de Nicaragua y de América como el primer matrimonio que se presenta a unas elecciones para ser electos presidente y vicepresidenta.
La sucesión dinástica de manera constitucional se completó cuando el 06 de noviembre del 2016, los resultados del CSE dieron como ganadores a Daniel Ortega y a Rosario Murillo.
Rubio asume un rol crucial con la crisis venezolana, con un ojo puesto en Nicaragua y Cuba
Rebelión cívica del 2018
Con una oposición política desaparecida, una fuerte alianza con el sector privado y una buena relación con la Iglesia católica, todo marchaba bien para Ortega-Murillo en 2018, hasta que llegaron los primeros días de abril, donde la Reserva Indio Maíz se incendió y se registraron las primeras protestas ante la ineficiencia o falta de voluntad del régimen para apagar los incendios.
Pese a este pequeño temblor social, los dictadores y sus medios de propaganda no pasaron a darle mayor importancia.
El 17 de abril se aprueba un paquete de medidas que buscaban sanear las finanzas del seguro social, que incluían aumentos en las cotizaciones de trabajadores y un descuento del 5% a jubilados para servicios médicos.
Esta medida fue rechazada por la mayoría de los sectores sociales y políticos, lo que provocó protestas a partir del 18 de abril.
De manera casi inmediata, todos los organismos del régimen como la Juventud Sandinista y posteriormente la Policía Nacional, empezaron a reprimir a los manifestantes en las protestas que exigían la derogación de las medidas tomadas que afectaban a los asegurados.
Días después, ya con protestantes asesinados y heridos, Ortega y Murillo anulan las reformas; pero ante la violencia provocada por el Estado, las manifestaciones que se habían organizado en todo el país pedían la renuncia de los dictadores.
«Tanta sangre derramada y no les basta, parecen vampiros reclamando sangre para nutrir su agenda política, para alimentarse porque el vampiro se alimenta con sangre, cree que con eso logra avances en sus agendas políticas», dijo Murillo al referirse a los manifestantes en medios sandinistas.
A medida que la represión del régimen sandinista se incrementaba, las formas de manifestarse también lo hacían, por lo que la sociedad civil empezó a tomarse universidades, levantar barricadas y a bloquear carreteras (los llamados tranques).
Después de un diálogo fallido que fue mediado por la Iglesia católica, la denominada «operación limpieza» del oficialismo para quitar los tranques y una represión brutal que dejó cientos de muertos y heridos; Ortega y Murillo enfrentaron el peor año de su gestión desde el retorno del sandinismo al poder en 2007.
Ortega y Murillo se pronuncian sobre captura de Maduro en un tibio comunicado sin firma
Más represión entre 2019 y 2024
Tras haber prohibido las protestas, Ortega y Murillo empezaron a realizar la toma del poder total de Nicaragua, incluyendo nuevos métodos de represión, vigilancia y asedio a la población.
De cara a las elecciones del 2021, Ortega y Murillo encarcelaron a los 07 precandidatos presidenciales de la Coalición Nacional y Ciudadanos por la Libertad, las principales fuerzas políticas opositoras.
En el transcurso de los meses fueron decapitando los liderazgos locales al capturar a líderes sociales y políticos, así como la eliminación de miles de organizaciones no gubernamentales que ayudaban en las zonas donde el Estado no llegaba.
Con la oposición política anulada, Rosario Murillo vio como su enemiga a la Iglesia católica por haber intervenido o evitado enfrentamientos en 2018, sin olvidar la acusación de Ortega a los obispos al calificarlos de «golpistas».
La maquinaria represora del régimen, encabezada por la Policía Nacional, capturó a decenas de sacerdotes y jerarcas católicos, entre los que más impactó a nivel nacional e internacional, el encarcelamiento del Obispo de Matagalpa y Administrador Apostólico de Estelí, monseñor Rolando Álvarez.
Además de la expulsión de congregaciones de monjas y religiosos, la prohibición de procesiones, actos públicos y las confiscaciones de propiedades como colegios o seminario de la Iglesia católica.
En febrero del 2023 el régimen sandinista decide desterrar a Estados Unidos a 222 presos políticos, a quienes desnacionalizó de facto.
Esta medida de Ortega y Murillo se repitió al desterrar y desnacionalizar en 2024 a sacerdotes y obispos encarcelados.
Nicaragua en silencio mientras Rusia, Irán y Cuba se pronuncian sobre caída de Maduro
La nueva Constitución Política de Nicaragua hecha por los sandinistas
Entre 2024 y 2025, con todos los poderes del Estado bajo la subordinación de los dictadores sandinistas, se aprobaron decenas de reformas a la Constitución Política de Nicaragua.
En estas reformas eliminaron la figura de presidente y vicepresidente, pasando a la «copresidencia», que es la concentración de poder por igual de las dos personas que son las encargadas de la “coordinación” de los “órganos” legislativo, judicial y electoral del Estado, quitando de manera oficial la independencia de estos poderes; teniendo además el control de las Fuerzas Armadas y pasando de 5 a 6 años de mandato copresidencial.
Otros cambios a la Constitución del país fue la bandera del FSLN como símbolo patrio, las desnacionalización de nicaragüenses al marco jurídico y los paramilitares a la legalidad como «policías voluntarios».
La actualidad
Daniel Ortega llega a su aniversario número 19 en el poder convertido en el dictador con más tiempo en funciones en la historia de Nicaragua, acompañado de Rosario Murillo como su sucesora directa en la teoría, porque en la práctica hace muchos años ella maneja los hilos en el país.
Pero no todo son buenas noticias para los «copresidentes», ya que al iniciar el año se llevaron la sorpresa por parte de Estados Unidos que capturó al dictador venezolano y aliados de los sandinistas, Nicolás Maduro.
La captura de Maduro y su esposa sumada a las declaraciones de autoridades estadounidenses que tienen en la mira a Rosario Murillo y Daniel Ortega, ha representado una amenaza para los sandinistas que han decretado estado de alerta a toda la estructura del poder.
En la paranoia los dictadores, decenas de personas fueron encarceladas por celebrar en redes sociales la caída del líder del régimen venezolano.
Caída de Maduro: Rosario Murillo no reacciona y pide a medios orteguistas enlazarse con Telesur
Preguntas para el futuro
Con Ortega por cumplir 81 años, Murillo lo desplaza rápidamente en la toma de decisiones, por lo que un futuro sin Ortega en el poder es posible en el imaginario público, dejando preguntas como: ¿Quién acompañará a Murillo una vez que Ortega fallezca?, ¿es posible que el régimen caiga a partir de fracturas internas? Y la incógnita que más se hacen los nicaragüenses, ¿cuándo terminará la dictadura sandinista?
Periodista Nicaragua Investiga



































