El exfuncionario del gobierno de Gustavo Petro y prófugo de la justicia de ese país, Carlos González, vive en una mansión de lujo en Managua, reveló este miércoles el periodista de ese país, Daniel Coronell.
González, que recibió asilo político de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo y reside en la capital nicaragüense desde el año pasado, reside junto a su esposa en una lujosa casa del barrio Las Colinas, que tiene una seguridad extrema por estar en una zona donde se alojan diplomáticos rusos, según el reporte de Coronell para varios medios del vecino país como Caracol Radio y W Radio.
Muy cercano a Petro, este político fue director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) y la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI). La fiscalía colombiana lo acusó de varios delitos, entre ellos coecho y apropiación de bienes del Estado por un escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgos y Desastres. Por ello, huyó de Colombia y el régimen sandinista ahora le brinda protección.
En diciembre pasado se generó un escándalo por su participación en una fiesta vallenata en el Teatro Nacional Rubén Darío de Managua, que enredó a la Cancillería del vecino país. En un principio, negaron que los organizadores fuesen los representantes diplomáticos acreditados en Colombia, pero como comprobó W Radio, la embajada en Managua sí se encargó de esta actividad.
Petro ordena remover a los funcionarios involucrados en fiesta de la embajada en Managua
Cómo llegó de prófugo en Colombia a protegido en Nicaragua
Ante esto, Petro salió al paso para exigir la remoción de los funcionarios al frente de la delegación diplomática, por lo que al Ministerio de Exteriores no le quedó otra que ordenar una investigación interna, un día después de que la Procuraduría General colombiana iniciara una investigación.
La llegada de González a Managua la facilitó el entonces embajador en Nicaragua, León Fredy Muñoz, quien alojó al prófugo en la residencia oficial. Aunque renunció al cargo para volver al Congreso colombiano, el encargado de negocios que dejó la Cancillería era una ficha de Muñoz, quien continuó prestando apoyo al prófugo.
El hombre tiene una circular roja de la Interpol, pero mientras no haya cooperación del régimen sandinista continuará viviendo a sus anchas en Managua, muy cerca de la residencia de la embajada colombiana con la que mantiene una estrecha relación pese a los escándalos en los que está envuelto.
Periodista Nicaragua Investiga



































