El codictador Daniel Ortega se vendió como un pacificador durante la entrega de la medalla «Cardenal Miguel», un premio que creó el régimen sandinista al instaurar el llamado «Día de la reconciliación y la paz», durante el acto en el que la recibió el exvicepresidenta Jaime Morales y su esposa Amparo Vásquez de Morales, este lunes 9 de febrero.
Se paseó por las protestas antigubernamentales del año 2018 de las que culpó a sus adversarios y «el país del norte» en referencia a Estados Unidos, al señalar que Nicaragua estuvo en «paz» por 11 años, desde su regreso al poder en 2007 hasta las manifestaciones populares en su contra que dejaron más de 300 fallecidos, cientos de exiliados, la desnacionalización de más de 400 nicaragüenses, confiscaciones de bienes, persecución a la Iglesia católica, a las congregaciones religiosas y organizaciones de la sociedad civil.
«Al final ellos salieron corriendo a montarse en el avión», dijo sobre el final de las protestas, una contradicción porque no la represión y el encarcelamiento de cientos de dirigentes políticos, campesinos, de la sociedad civil e incluso periodistas, provocó un exilio forzado del que este 9 de febrero se cumplieron 3 años desde que la dictadura expulsó a más de 200 nicaragüenses a Estados Unidos, a quienes despojó de s nacionalidad y le confiscó los bienes, propiedades y cuentas bancarias dentro del país.
Organización pide la restitución de libertades y derechos en Nicaragua
«Yo recuerdo que desde la primera reunión en la que participé, empezaron a insultarnos, no me iba a poner con ellos a estar insultándolos también y los escuché, decían que ya tenían el avión para que saliéramos y eso nos venían diciendo por todos lados, y yo solo los escuchaba y me ponía a reír, al final ellos corrieron a montarse en el avión», insistió Ortega en su relato de pacificador, pese a las investigaciones de organizaciones de derechos humanos que revelan como el régimen ha cometido presuntos delitos de lesa humanidad desde ese año y hasta la fecha.
La historia ficcionada de Ortega
Habló de los tranques en las diferentes ciudades del país, de cuál fue la supuesta estrategia coordinada por él junto con la Policía Nacional, uno de los principales brazos represores de la dictadura.
«En Masaya eran diarios los ataques, y yo les decía no, y los compañeros pues ardidos, porque estaba arrinconados en el cuartel, entonces no, tienen que aguantar ahí y algunos compañeros murieron en esos ataques y no dispararon, la consigna era no responder, y al no responder eso lo fue viendo la población, lo fue escuchando la población y ya después la población nos comenzó a exigir que qué esperábamos para desmontar los tranques, que eso no podía seguir así», dijo el dictador.
Se paseó por la historia reescrita por el sandinismo sobre el fallecido cardenal Miguel Obando y Bravo, así como exaltó el papel del exvicepresidente Jaime Morales Carazo, a quien entregaron la medalla de la reconciliación y la paz.
La cifra que se repite en los más increíbles escándalos de corrupción del sandinismo
Se cumplieron 3 años de expulsión de 222 nicaragüenses
Aunque el día impuesto como feriado nacional para recordar al cardenal es el 2 de febrero, el régimen escogió este lunes para la ceremonia oficial, que coincide con el proceso de expulsión de 222 nicaragüenses que ocurrió un día como este, pero de 2023 cuando enviaron a ese número de presos políticos a Estados Unidos.
La ONG Colectivo de Derechos Humanos para la Memoria Histórica de Nicaragua recordó que ese mismo año, un 15 de febrero, también desnacionalizaron a otros 94 personas, entre ellas líderes religiosos, empresariales y periodistas, así como el posterior destierro a Guatemala de otros 154 ciudadanos, el 5 de septiembre de 2024.
«A estas acciones se suma una forma de apatridia de facto que afecta a cientos de nicaragüenses a quienes se les niega la renovación de pasaportes, cédulas de identidad, certificados de nacimiento y el ingreso a nuestro propio país», dijeron en un comunicado.
La organización no gubernamental, en el exilio por la persecución del régimen, demandó que se restituya la nacionalidad de estos más de 400 nicaragüenses, así como la devolución de sus bienes.
«Frente a estos hechos demandamos el restablecimiento inmediato de la nacionalidad a todas las personas afectadas, la devolución de todos sus bienes confiscados, la derogación de las leyes utilizadas para justificar estas medidas arbitrarias», destacaron.
Periodista Nicaragua Investiga



































