La inauguración del hospital de Bilwi, ubicado en la Región Autónoma del Caribe Norte, le sirvió a la dictadura sandinista para recordar viejos rencores contra Estados Unidos y Países Bajos. Mientras que Daniel Ortega resaltó las luchas históricas nicaragüenses contra las invasiones y ataques estadounidenses en el pasado, Rosario Murillo recordó la desfinanciación de esta obra por parte de Países Bajos.
En plena represión de 2018 por las protestas ciudadanas contra el régimen, Países Bajos anunció la paralización de los recursos y finalmente en el año 2022 decidieron que, por las masivas violaciones a los derechos humanos, no continuarían dando recursos para la obra.
Murillo trajo a colación este episodio, aunque no nombró que hace más de 3 años el régimen rompió relaciones con ese país europeo cuando formalizó su decisión de no darle apoyo financiero al sandinismo.
El hospital de Bilwi, bautizado como «Sandino Nuevo Amanecer», se inauguró en un acto desde Managua desde los codictadores presidieron la actividad en la Costa Caribe; es decir, de forma remota y acompañados de la plana mayor del sandinismo.
Murillo habla del «golpismo»
Murillo dijo al finalizar el acto oficial que «este hospital se estaba construyendo con algún apoyo financiero de un país europeo, y cuando el golpismo quiso destruir Nicaragua dijeron, no construimos, no financiamos», en reproche del gobierno neerlandés de no darle apoyo a la dictadura.
Su rencor por esta medida la llevó incluso a recordar que el canciller Valdrack Jaentschke sostuvo una conversación con el embajador de esa nación para reclamarle por tal motivo, pero trajo a colación la raza o color de piel del diplomático.
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El embajador «negro»
«Me acuerdo que el compañero Valdrack se reunió con los representantes de ese país. El embajador, por casualidad, también era negro, de piel negra, de raza negra, y Valdrack le dijo: Usted, que es un negro, no le da vergüenza quitarle el financiamiento para un hospital a la población negra, a la población afrodescendiente, a la población originaria de este país. Bueno, no lo hicieron”, sostuvo.
Sin embargo, se insufló cuando demostró que el sandinismo fue capaz de llevar adelante la edificación, definida como moderna y con una gran capacidad en distintas áreas de atención que contó con una inversión de 100 mil dólares estadounidenses.
El 1 de octubre de 2022, la Cancillería nicaragüense justificó que ante «la reiterada posición injerencista, intervencionista y neocolonialista del Reino de los Países Bajos» rompían relaciones con ese país europeo.
Agregaron en ese momento que su gobierno «ha ofendido y continúa ofendiendo a las familias nicaragüenses con amenazas y suspensiones de obras de bien común, como hospitales para comunidades originarias y afrodescendientes».
Ahora, Murillo remarcó que «el pueblo de Nicaragua es más grande que cualquiera de esas miserias humanas y pudimos nosotros por nuestra cuenta seguirlo construyendo paso a paso; por eso, es un orgullo, es una demostración de la calidad, de la capacidad de nuestro pueblo, fuerza espiritual como la de nuestro general».
La edificación sanitaria tiene 8 pisos y una una extensión de 18,415 metros cuadrados que ofrecerá diversas consultas y atenciones para la población de la Costa Caribe Norte.
Periodista Nicaragua Investiga



































