Recientemente el Mecanismo de reconocimiento de personas presas políticas incluyó a Bayardo Arce Castaño, ex asesor presidencial de Daniel Ortega en su lista para Nicaragua, lo que ha despertado debates intensos en redes sociales, entre quienes consideran que por ser un antiguo aliado de Ortega y haberse beneficiado vía corrupción de esa alianza no merece esa categoría y quienes piensan que a pesar de eso, la falta de garantías judiciales y de una defensa adecuada ubican al excomandante revolucionario como una víctima más de la dictadura.
El Mecanismo considera que Arce cumple con los parámetros para ser considerado un preso político, principalmente porque hay motivaciones políticas tras su detención, no se permitió el derecho a la defensa y se le privan de todas sus garantías fundamentales.
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Los que sí lo ven en la lista de presos políticos
El exfuncionario judicial Yader Morazán es uno de los que más debate en redes sobre el tema. «¡Sorpresa! También se puede ser preso político y delincuente con cuentas pendientes al mismo tiempo. Tal como Bayardo Arce y los «verdaderos presos políticos», a los que agarraron sin orden judicial, lo tuvieron incomunicado en una celda de castigo, lo “juzgaron” en secreto y lo condenaron sin que nadie viera una sola garantía de debido proceso», indicó Morazán.
Él además señaló que el hecho de «que haya sido una limpia interna entre los mismos mafiosos no lo excluye de la regla: la arbitrariedad y la motivación política (purga de poder) definen el estatus, no si te cae bien o si en su época también se sirvió del pastel».
El periodista Wilfredo Miranda, del equipo de dirección del medio Divergentes, publicó un escrito en sus redes sociales asegurando que «la categoría de preso político no depende de la trayectoria moral del detenido, sino de la naturaleza del Estado que lo apresa».
En ese sentido él cree que «el corrupto, es corrupto, pero guste o no tiene derecho al debido proceso». Explicó que «la democracia no se prueba solo defendiendo a los inocentes sino también abogando por los derechos fundamentales de quienes nos resultan incómodos, indeseables, poco éticos o corruptos».
Los que están en contra
Otras posiciones son menos compasivas con el ex comandante sandinista. «Bayardo Arce no es preso político. Hay que respetar a quienes lo han sido, y a quienes lo son actualmente por parte de la dictadura sandinista», dijo en su cuenta de X el padre Edwin Román.
«Lo de este delincuente es un ajuste de cuentas de su propia organización terrorista, pónganle aureola pues», insistió el religioso.
Arce se convirtió en el preso número 46 de la dictadura tras este reconocimiento del mecanismo. Las últimas filtraciones indican que estaría grave de salud y su familia había abogado por él ante medios internacionales, pero Daniel Ortega y Rosario Murillo se rehúsan a dar información sobre su condición.
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