Desde su retorno al poder en 2007, Daniel Ortega encargó la gestión de los fondos desviados de la cooperación venezolana a Francisco López. Se trata de operaciones multimillonarias calculadas en casi 5 mil millones de dólares.
Esos fondos se gestionan a través de Albanisa que controla gasolineras, cooperativas de ahorro y crédito y acciones en la empresa distribuidora de energía Dissnorte-Dissur.
El diario La Prensa informó que mediante filtraciones conoció que López fue separado de su cargo en febrero pasado, mientras su segundo, el mayor general en retiro Ramón Calderón Vindell, habría sido apresado.
El medio digital Confidencial, dice haber confirmado con sus propias fuentes la salida de López del circulo de mayor confianza y control económico de la dictadura, pero asegura que esto no está relacionado a las causas de la detención de Calderón Vindell, que solo duró dos días, porque fue con fines de interrogatorio por una investigación que no fue detallada. López no habría sido detenido, solamente excluído de Albanisa y todas las empresas que se manejan bajo esa razón social.
Dos décadas encubriendo el desvío de fondos
Las funciones de López en favor de los negocios de la familia dictatorial, le ganaron sanciones estadounidenses, de las primeras emitidas tras el estallido social en 2018.
El Departamento del Tesoro, le acusó de «haberse embolsado grandes cantidades de dinero» aprovechándose de su cargo en Albanisa. Según la acusación López «facilitó que altos cargos nicaragüenses usaran los fondos del propio FSLN y Albanisa para comprar estaciones de radio y televisión, hoteles, ranchos ganaderos, plantas de generación eléctrica y laboratorios farmacéuticos».
Estados Unidos pone bajo vigilancia la economía de Nicaragua
Las fuentes de Confidencial indicaron que la salida de López «se dio de forma ordenada» y que de inmediato entregó todo al nuevo gran gestor de los negocios familiares; el presidente del Banco Central de Nicaragua,Ovidio Reyes, quien ahora, además de manejar la economía nacionanal, se hará cargo de los negocios que la familia Ortega-Murillo ha construído a lo largo de sus casi dos décadas en el poder.
Ovidio Reyes es considerado ahora un súper ministro ya que se dice que tiene control sobre el Ministerio de Hacienda, la superintendencia de Bancos, la Unidad de Análisis Financiero, El Fondo de Garantía de Depósitos FOGADE, el Consejo Nacional Antilavado de Activos y el Comité de Estabilidad Financiera, además de gestionar la mayoría de estadísticas económicas del país.
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