Sin pena y gloria: Así han muerto los cuadros históricos del FSLN

Ortega no asistió a ninguna de las exequias y no emitió ningún mensaje para ellos, a pesar que entre los fallecidos se encontraban Jacinto Suárez, quien fue “amigo” íntimo y hasta llegó a compartir celda con del líder sandinista.

Al menos seis funcionarios sandinistas leales a Daniel Ortega murieron en el 2020 sin pena y gloria. Ortega no asistió a ninguna de las exequias y no emitió ningún mensaje para ellos, a pesar que entre los fallecidos se encontraban Jacinto Suárez, quien fue “amigo” íntimo y hasta llegó a compartir celda con del líder sandinista.

El mutismo de Ortega no sorprendió a los desertores del Frente Sandinista, pues consideran que siempre se ha mantenido en una burbuja teniendo como prioridad a su familia.

“En realidad Daniel Ortega actúa sobre la base de su propio interés, que es la de él mismo y la de su familia. Para él eso es lo prioritario y el año pasado lo prioritario era no contagiarse de Covid19”, señala la exguerrillera Dora María Téllez a Nicaragua Investiga.

“Ahí no hay ningún cariño, ahí no hay ninguna muestra de afecto y consideración hacia gente que ha sido tan servil ante ellos”, apuntó el general en retiro, Hugo Torres.

Algunos de estos funcionarios que murieron fueron señalados de haber participado de manera indirecta para organizar ataques contra los manifestantes en abril de 2018.

Tres funcionarios muertos en menos de 24 horas, ningún homenaje le rindieron

El 1 de junio de 2020, murió Orlando Noguera, quien era alcalde Masaya. Noguera fue un funcionario fiel a Ortega y se le señaló de supuestamente colaborar junto al comisionado general, Ramón Avellán, para atacar sin piedad al pueblo de Masaya en la llamada “Operación Limpieza”, que consistió en quitar los tranques a punto de balas que los ciudadanos levantaron para protestar en contra del gobierno sandinista, en 2018.

La muerte del director del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), Orlando Castillo, fue anunciada un día después, el 2 de junio. Según fuentes médicas, había sido ingresado de emergencia el 20 de mayo al Hospital Militar por complicaciones respiratorias agudas.

Al igual que el alcalde de Masaya, no hubo declaraciones oficiales sobre las razones de su muerte.

Orlando Castillo fue sancionado en junio de 2019 por Estados Unidos por haber ejecutado censura a medios de comunicación durante la crisis de abril de 2018. Era leal al gobierno sandinista.

Rosario Murillo reveló a cuentagotas para ese entonces que algunos funcionarios e integrantes del partido sandinista habían muerto, en el marco de la emergencia del coronavirus. “Queda su legado, su valentía, y sobre todo ese amor con el que sirvieron en todo momento al pueblo nicaragüense”, dijo la vocera del partido referente a Castillo y Noguera.

Orlando Castillo, quien fue director de Telcor murió sin pena ni gloria.

Sin gloria para la que se consideraba “hija” de Ortega

Por otro lado Murillo nunca se refirió a la muerte de la diputada suplente sandinista Rita Fletes Zamora. La funcionaria falleció la madrugada del 2 de junio. Su deceso fue confirmado durante la sesión plenaria de la Asamblea Nacional por la vicepresidenta Maritza Espinales. Fuentes legislativas aseguraron que Fletes supuestamente presentaba síntomas relacionados al Covid-19.

La difunta diputada era tan leal a Ortega que en declaraciones ante el parlamento llegó a decir que se declaraba su hija. La pareja presidencial no asistió al velorio y al entierro de ninguno de estos funcionarios a pesar que eran férreos defensores de su gobierno.

“Ni siquiera mencionaron a los funcionarios que morían. El primer punto de Ortega fue negar la existencia de la pandemia del Covid19”, señala Téllez.

La muerte de Jacinto Suarez, nunca mencionado por Ortega

Jacinto Suárez, fue Secretario de Relaciones Exteriores del Frente Sandinista y amigo entrañable de Daniel Ortega. Su muerte se dio a conocer apenas en el oficialista El 19 Digital, el 2 de abril de 2020.

A pesar que Suárez era un férreo defensor de los ideales del partido sandinista, el medio oficialista publicó una nota escueta, en la cual informó que el fallecimiento se dio por múltiples padecimientos crónicos que sufría desde hace mucho tiempo.

Suárez era uno de los cuadros históricos del FSLN y era cercano a Ortega, tanto así que pasaron siete años presos en la misma celda (1967-1974) por su participación en la lucha para derrocar a la dictadura somocista.

Durante su última comparecencia en la Asamblea Nacional, en noviembre de 2019, Suárez justificó la tortura a una familia completa en León y dijo que la Policía Nacional no conocía de torturas.  «Nosotros tenemos una policía de primer nivel que no conoce de torturas”, justificó Suárez en ese entonces.

La Asamblea Nacional realizó un homenaje póstumo a Jacinto  Suárez y se esperaba que Ortega apareciera, pero no llegó. Las sesión solemne duró solamente 25 minutos.

“En el caso de Jacinto, él no murió de Covid19, sino de otras causas. Era un amigo íntimo de Ortega y esa amistad no le sirvió a la hora que tenía que ir por lo menos a su vela o su entierro”, manifiesta la exguerrillera.

Jacinto Suárez, amigo íntimo de Daniel Ortega. Archivo

Edén Pastora sin pena y sin gloria

Edén Pastora era un controversial exguerrillero que murió a los 84 años de un infarto, un 16 de junio. El Comandante Cero brindó su última entrevista a este medio de comunicación y confirmó que una bronconeumonía casi lo mata.

Pastora pasó a ser una figura reconocida y muy querida dentro del FSLN hasta que se separó y combatió contra el sandinismo durante la década de los 80s.

En un momento se distanció de Daniel Ortega y del partido gobierno e incluso fue perseguido político por el mismo Ortega, por lo que estuvo exiliado en Costa Rica por al menos 10 años.

En 2018, Pastora también reconoció haber ejecutado por órdenes de Ortega “Operación Limpieza”, en varios departamentos del país, que desencadenó el asesinato de más de 300 nicaragüenses.

Pastora fue nombrado como Delegado Presidencial para el Desarrollo del Río San Juan y estuvo a cargo del dragado de este río, que terminó causando un daño ambiental que le costó a Nicaragua 379 mil dólares.

Edén Pastora en su momento cuestionó el control de Ortega sobre el FSLN. Archivo.

“Muchos de ellos estuvieron involucrados de forma directa como Edén Pastora o Noguera en la organización de los paramilitares con tales muestras de lealtad y servilismo”, dice Hugo Torres. “Ni Ortega y Murillo se dignaron siquiera comparecer ante un familiar para expresar las condolencias”, afirma, y agrega que estas ausencias fueron llamativas porque eran cuadros cercanos al anillo del poder.

Agrega que este tipo de indiferencias hablan muy mal del tipo de consideraciones hacia sus subordinados, pues los “utilizan en la medida que son funcionales al régimen, a sus intereses y a su familia”.

“Ahí no hay ningún cariño, ahí no hay ninguna muestra de afecto y consideración hacia gente que ha sido tan servil ante ellos”, apuntó Torres.

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