Ortega quiere evitar con represión un «nuevo tsunami social», afirma analista

El régimen de Daniel Ortega incrementó su guerra contra la Iglesia Católica, sacando este viernes a monseñor Rolando Álvarez de la Curia Episcopal de Matagalpa.

Este viernes agentes policiales del régimen ingresaron a la curia episcopal de Matagalpa donde se encontraba monseñor Rolando Álvarez junto a otros sacerdotes. Esta detención del obispo de la Diócesis de Matagalpa representaría un aumento de la represión por parte de la administración Ortega Murillo en contra de la Iglesia Católica.

Para el analista político Óscar René Vargas, las últimas agresiones a la Iglesia Católica y, en específico a monseñor Álvarez, “ponen evidencia que el régimen Ortega-Murillo ha vuelto a sus tradicionales prácticas de ataques “tous azimuts” (en todos los frentes) para evitar un nuevo tsunami social”.

Vargas criticó la postura de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), así mismo, la de los partidos políticos tradicionales y de la comunidad internacional. El analista indica que estos grupos de poder siguen “manteniendo la estrategia de la salida al suave, haciendo caso omiso que la estrategia de la dictadura sigue siendo la de neutralizar uno a uno, poco a poco, a los adversarios más temido: el 85% de la población y la Iglesia católica”.

Por su parte Agustín Antonetti, director de Latin American Wathc y de la Fundación Libertad en Argentina, dijo al CNN criticó la postura de silencio por parte del Papa Francisco sobre los últimos ataques a la Iglesia Católica de Nicaragua.

“Duele mucho, no solamente por ser un Papa. Y si vamos a lo de Nicaragua, porque los ataques son a la Iglesia Católica, sino que duele mucho porque es el primer Papa latinoamericano, un Papa que debería ocuparse, justamente, de lo que son las violaciones a los derechos humanos que en su propio continente y no lo hace con las tres dictaduras que tenemos en la región”, refirió Antonetti.

En Matagalpa sonaron las campanas al momento del arresto de obispo Álvarez

Vargas indica que el silencio del Papa Francisco está vinculado con la constitución del “Praedicate evangelium”, que establece que, la intervención de la Santa Sede se da cuando, de forma conjunta los obispos de un país solicitan en el pleno un pronunciamiento de El Vaticano referente a una situación de suma importancia.

Sin embargo, el pasado 12 de agosto, en la sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), el representante de la Santa Sede, Juan Antonio Cruz Serrano, llamó a la administración Ortega Murillo y a la Iglesia Católica a buscar “un camino de entendimiento” para encontrar una solución.

Para Vargas, la petición de “diálogo y entendimiento” por parte del Vaticano, Ortega lo interpreta como “una señal de debilidad de parte del Vaticano y de la CEN, por lo tanto, Ortega-Murillo seguirá en su estrategia del poder o la muerte”.

Antonetti vinculó el silencio del Papa Francisco y la postura de El Vaticano sobre lo que ocurre en Nicaragua “porque hay una línea de relación entre el Papa Francisco y estas personas (dictaduras)”.

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