Así se conformó la gran unidad nacional que venció a Ortega en las elecciones de 1990

En la década de los 80´s el Frente Sandinista de Liberación Nacional parecía un monstruo invencible. Sin embargo, al finalizar la década un grupo de Partidos Políticos decidió dejar sus diferencias a un lado para salir de lo que muchos consideran, la primer dictadura de los sandinistas en Nicaragua.

La Unión Nacional Opositora fue la que derrotó al FSLN y a su caudillo Daniel Ortega en las elecciones más vigiladas de la historia nicaragüense. Según Agustín Jarquín Anaya, antes de la UNO existió la Coordinadora Democrática Ramiro Sacasa (CDRS), compuesta por partidos políticos de oposición, empresarios y sectores sociales.

A criterio de Jarquín Anaya, la CDRS fue la primera organización multidisciplinaria en Nicaragua, «la segunda es la Alianza Cívica de ahora». Este habría sido uno de los primeros esfuerzos por tratar de consolidar una unidad en contra del gobierno sandinista de la época, cuya manera de gobernar era aplicando la regla de «el que no está conmigo, está contra mí», explica Jarquín Anaya, quien pertenecía al Partido Social Cristiano.

Por su parte, Mauricio Díaz del mismo partido, asegura que «era una urgencia crear una unidad» en aquel entonces frente al sandinismo que cometía atrocidades en el país con la excusa de que enfrentaba una guerra y una invasión norteamericana.

Para aquel entonces, Nicaragua se encontraba en una guerra civil entre los sandinistas, financiados por la Unión Soviética, y la Contrarevolución, financiada por los Estados Unidos. La guerra civil en Nicaragua se llevó a cabo en medio de la guerra fría entre las superpotencias mundiales, y cuando las dos naciones más poderosas de aquel entonces se pusieron de acuerdo, fue momento de acabar la guerra en Nicaragua.

¿Cómo nació la UNO?

Mauricio Díaz recuerda que la UNO nace primero como un esfuerzo del liderazgo del liberal Virgilio Godoy, el comunista Eliseo Altamirano, de quien era «un nicaragüense que se definía como un marxista-leninista, ortodoxo, pro soviético y ateo», además de los esfuerzos del Partido Social Cristiano, en donde Díaz militaba.

Ese pequeño grupo fue creciendo poco a poco desde mediados de los 80s, principalmente después de las elecciones de 1984, en donde Daniel Ortega fue electo presidente y la guerra con la Contrarrevolución recrudece.

Jarquín Anaya explica que los brazos del FSLN invadían todos los sectores sociales y gremios profesionales. «Era un enfoque totalizante (..) había un dominio absoluto de la economía, los campesinos no podían comercializar sus productos con libertad a pesar que fuese una cosecha propia y también se había partidarizado a la Policía y el Ejército» explica Jarquín.

El veterano político menciona que como reacción a ese control, fue que se decidió crear la Coordinadora Democrática Ramiro Sacasa (CDRS) en la cual estuvieron el Partido Social Cristiano, el Partido Social Demócrata, el Partido Liberal Constitucionalista y el Partido Conservador.

La CDRS funcionó como una especie de «gérmen para aglutinar a grupos políticos que algunos habían sido incluso aliados al inicio de la revolución (sandinista)», comenta Jarquín Anaya.

El grupo fue aglomerando a más organizaciones políticas hasta llegar a ser un grupo de 14 partidos políticos. «Todos ellos con estructuras, algunos mínimas, otras más o menos pero había coherencia y liderazgos reconocidos» recuerda Díaz.

«Habíamos gente que incluso nos caíamos mal, pero nos juntamos porque la sensatez hizo que se juntaran partidos tan diversos como el Partido Comunista de extrema izquierda y el Partido Conservador de derecha» cuenta Jarquín Anaya.

Jarquín señala que uno de los grandes retos para conformar la UNO fue percatarse e interiorizar «de que solamente juntos y unidos, a pesar de que nos caíamos mal, era que podíamos lograr un propósito», y Díaz agrega que «era más urgente sacar al país de la crisis en la que estaba».

A su vez, Díaz destaca que cada partido supo dejar a un lado sus diferencias ideológicas y discutieron un programa común mínimo al rededor de las prioridades para el país.

Dentro de la UNO, incluso había actores que habían apoyado al sandinismo, «que estaban vinculados incluso en situaciones que para nosotros eran repudiables, inclusive gente que nos había reprimido» comenta Jarquín.

¿Cómo se unieron alrededor de un solo candidato?

Para escoger al candidato presidencial se realizaron consultas a lo interno de los partidos y los que más sonaban para ocupar el cargo dentro de la UNO eran tres, Virgilio Godoy, Enrique Bolaños y Violeta Barrios de Chamorro, quien en ese entonces era directora del diario La Prensa y viuda del periodista Pedro Joaquín Chamorro.

Al final fue Violeta Barrios de Chamorro la escogida por el Consejo Político de la UNO para ser la candidata presidencial, mientras las 14 agrupaciones se comprometieron a apoyarla en las urnas contra Ortega.

Rosa Marina Zelaya, expresidenta del Consejo Supremo Electoral, explicó a NICARAGUA INVESTIGA que para cuando se realizaron estas históricas elecciones, el nivel de observación electoral por parte de actores nacionales e internacionales fue considerable y recuerda que hubo episodios de violencia, sobre todo durante las campañas electorales de los candidatos.

Violeta Barrios de Chamorro, durante la campaña electoral de 1990 que la llevó a la Presidencia. Archivo | Familia Chamorro Barrios

Zelaya comenta que hubo «destrucción de propaganda electoral de partidos políticos diferentes al partido de gobierno (FSLN) o interrumpían las manifestaciones de las organizaciones políticas participantes» en la contienda electoral

Ante este panorama, el reto del CSE fue ser imparcial y trabajar con objetividad y con mucho seguimiento a los detalles del proceso electoral para que nada se salga de control y que no haya problemas con el conteo de los votos.

El 26 de febrero de 1990, el CSE anunció que Violeta Barrios de Chamorro resultó electa con el 54% de los votos, frente al 40% que recibió el FSLN y así, el final de la guerra se vislumbraba para Nicaragua debido a la principal promesa que había hecho la nueva presidenta electa durante su campaña.

Según Jarquín, la población identificó el esfuerzo que hicieron los partidos por unirse en contra del sandinismo y que se identificara a la UNO como una alternativa válida y viable para el futuro del país.

«Había gente que votó por la UNO y que no militaba en ninguno de los partidos pero sentía que esa alianza representaba sus intereses» explica el político.

La UNO se fracciona

La toma de posesión de Barrios fue el 25 de abril de 1990 y para entonces la UNO ya empezaba a fragmentarse debido a que «no logramos afinar los aspectos del programa político» señala Jarquín y recién iniciado el gobierno de la nueva presidenta, la gran alianza de partidos se dividió.

Díaz por otro lado señala que una de las causas fue que «eran demasiadas cabezas y hubo otras cosas que provocaron mucha tensión hasta la ruptura». Según Díaz hubo quienes consideraban que al Ministro de la Presidencia Antonio Lacayo «se le dio una gran cuota de poder».

Otra de las tensiones que había en la UNO era sobre la permanencia de Humberto Ortega al frente del Ejército de Nicaragua. Esta pugna era principalmente con el vicepresidente de Barrios, Virgilio Godoy, quien «era de la línea que con el sandinismo no había que tranzar», recuerda Díaz

A pesar de esta ruptura, Jarquín reconoce que la administración de Violeta Barrios hizo un buen trabajo durante su periodo y menciona que faltó una visión de largo plazo.

UNO deja aprendizajes para la actualidad

En pleno 2020, Daniel Ortega está en el poder después de haber vuelto en 2007 tras varios intentos fallidos de llegar a la presidencia y de gobernar desde abajo. Recientemente cumplió 13 años en el poder, mientras sus detractores tratan de unirse y derrotarlo en la contienda electoral de 2021.

Díaz menciona que consolidar la UNO «fue bastante difícil, pero yo siento que hoy es más complejo (…) porque siento que el personalismo no era tan marcado como ahora».

Para consolidar la UNO, Díaz menciona que fue «fundamental ceder en las posiciones», algo en que los grupos opositores de hoy se muestran muy reacios. Asimismo, Díaz indica que en aquel entonces «eran 14 partidos, no eran 90 organizaciones» lo cual hizo que el proceso de negociaciones para conformar la UNO fuese menos complicado.

Actualmente, «vemos como que hay posiciones muy encontradas y como que no existe un proyecto común todavía», opina Díaz y agrega que es necesario pensar en el futuro y en la nación.

Por su parte, el miembro de la Alianza Cívica Carlos Tünnerman explica que desde esta organización se está trabajando en una Gran Coalición Electoral pero no son solo con fines electorales, si no para construir un plan de nación.

Tünnerman agrega que si el gobierno de Ortega permite elecciones justas, libres y transparentes, los nicaragüenses votarían por la oposición y para ello deben estar preparados «para la Nicaragua que queremos construir en conjunto».

«No queremos que se reproduzca el problema que hubo cuando la elección de doña Violeta» dice Tünnerman en referencia a la ruptura de la UNO después de haber ganado las elecciones.

De acuerdo a la visión de Tünnerman, esa ruptura permitió que Ortega gobernara desde abajo en la década de los 90s, porque solamente recibió apoyo «de un grupo minoritario» de los partidos que conformaron la UNO y luego pasaron a ser oposición del gobierno de Barrios.

Por su parte, Jarquín insiste en que la UNO no es solamente una experiencia de como ganarle al FSLN, si no de «como todos, incluso sectores dentro del partido de gobierno logramos construir una Nicaragua donde haya convivencia y tolerancia democrática».

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