Uno de los negocios más lucrativos de la familia Ortega- Murillo en Nicaragua podría estar en juego tras los recientes acontecimientos internacionales. Se trata del emporio petrolero que administran y por medio del cual controlan la industria energética y cientos de estaciones de gasolineras en todo el país.
La captura de Nicolás Maduro por parte de la fuerza Delta de Estados Unidos bajo órdenes del presidente de ese país Donald Trump, no solo supuso un serio problema político para la pareja dictadora, sino que también amenaza su economía familiar.
Venezuela le vendía petróleo a precios preferenciales a los Ortega, debido a las simpatías ideológicas, pero ahora que Estados Unidos ha dicho que supervisa el suministro petrolero de ese país, si acaso encuentra que le vendan ahora “no va a tener ningún tipo de negociación preferencial o de importación del crudo en términos concesionales, sino que de ahora en adelante va a comprar el petróleo como cualquier otro socio comercial o cliente a los precios definidos en los mercados internacionales”, explica el economista Marco Aurelio Peña a Nicaragua Investiga.
Para Peña, los negocios particularmente entre Venezuela y la familia Ortega, podrían incluso, tomar un giro indeseable para los dictadores.
“Cuidado en un futuro cercano se adoptan medidas de rendición de cuentas o accountability, sanciones, reestructuración o en el peor de los casos disolución de Albanisa constituida en el pasado por Petronic de Nicaragua y PDVSA de Venezuela, ya que esta empresa mixta ha servido de caldo de cultivo para la orgía de corrupción, la búsqueda de rentas (…) y también ha servido para dilapidar los activos venezolanos”, advierte.
Y es que desde 2007 hasta cerca del 2015, Venezuela entregó a Nicaragua cerca de 5 mil millones de dólares en concepto de préstamos, pero este dinero desapareció. Nunca entró al erario público a pesar de ser una deuda del Estado. En cambio, se utilizó para establecer los negocios petroleros de la familia dictatorial. Los cálculos de Peña señalan que ahora que Venezuela cambia de rumbo político, podría empezar a reclamar ese dinero e iniciar investigaciones sobre cómo fue utilizado.
La guerra con Irán sube los precios del crudo
Pero Venezuela no es el único factor que golpea el negocio petrolero de los Ortega-Murillo. El ataque a Irán el fin de semana por parte de Estados Unidos e Israel ya ha tenido repercusiones en el precio del petróleo debido al cierre del estrecho de Ormuz y del suministro del mismo Irán.
Este miércoles 3 de marzo el barril de petróleo alcanzaba los 82 dólares por barril, su precio más alto en cuatro años.
El medio especializado en análisis económicos Bloomberg señaló que este escenario podría favorecer a las economías productoras de crudo, pero las que importan el recurso se verán seriamente afectadas. Es el caso de Nicaragua.
El asesor en finanzas corporativas Roberto Darrigrandi dijo a ese medio, que esto podría convertirse en un “shock energético” y tener repercusiones sobre la inflación. Es decir, el aumento de precios.
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Para los Ortega seguir vendiendo gasolina en sus múltiples estaciones de servicio en el país o inyectar suministro del crudo a las plantas de generación eléctrica, no solo será más difícil, sino también más caro.
Deben reducir sus márgenes de ganancia o en todo caso, trasladar esa carestía a los consumidores. Es decir, los nicaragüenses pagarán más caro el combustible y la energía y con ello el resto de servicios que se ven afectados por generarse o transportarse con estos otros servicios.
«Ellos seguirán obteniendo jugosas ganancias de la importación y distribución del petróleo ya que controlan Albanisa, empresa mixta, encargada de la importación, refinamiento y distribución del crudo en el mercado interno y tienen al menos el 60% de las acciones de Disnorte-Disur, empresa mixta encargada de la distriución de energía en el país», advierte Peña.
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