Nicaragua se posiciona como el tercer país más pobre de la región, según encuestadora que mide condiciones de vida

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2019-2020 (ENCOVI) ha situado a Venezuela como el país más pobre de la región, superando incluso a Haití. Por lo que Nicaragua pasaría a ocupar la tercera posición de esta lista.

Los datos han provocado conmoción a nivel regional, ya que son un claro ejemplo de los estragos de la crisis venezolana, esto también puede generar un poco de alerta en Nicaragua debido a las constantes comparaciones a las que son sometidas ambos países al atravesar de igual forma una crisis sociopolítica interna.

El informe destaca que Venezuela ha alcanzado una tasa de pobreza del 75.8%, superando a Haití, que históricamente era señalado como el país más pobre de la región, y cuenta con una tasa de 49.9%.

Cifras en Nicaragua

Para 2019, la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) estima que la tasa de pobreza general fue de alrededor del 28.2%, lo que representa a 1.8 millones de nicaragüenses en situación de pobreza.

Para este 2020 aún están considerando los escenarios de la contracción económica debido a la pandemia del coronavirus, la cual estiman entre -6.5% y el -13.7%.

Frente a las diversas posibilidades, la tasa de pobreza podría estar entre el 32.2% y el 36.9%, que equivale entre 2.1 y 2.6 millones de nicaragüenses en situación de pobreza al finalizar el año.

Pero los datos evaluados por ENCOVI no pueden compararse con estas estimaciones, ya que ellos toman en cuenta dólares constantes y Funides cuenta dólares corrientes.

Para una comparación certera de la situación de Nicaragua frente a estos nuevos datos, se pueden evaluar los últimos datos sobre el país por parte del Banco Mundial, que lo ubicaba como el segundo más pobre tras Haití.

¿Puede Nicaragua experimentar la misma situación que Venezuela?

Álvaro López de Funides considera que llegar a niveles de casi el 80% como Venezuela es algo complejo, “se necesitaría de un desgaste económico mayor al presenciado hasta el momento”.

Sin embargo, destaca que Nicaragua sí está en riesgo de volver a tasas similares a las observadas en la década de los 90.

“Con el ritmo que lleva el deterioro económico actual, y si continúa la desmejora en las condiciones de vida dado a las expectativas negativas que da el país para inversionistas, podríamos fácilmente llegar a tasas de esos niveles en el próximo quinquenio”.

López destaca que lo principal es garantizar el restablecimiento de los derechos humanos y las libertades necesarias para volver a traer la confianza que había caracterizado al país desde el inicio de la década hasta antes de la crisis del 2018.

Entre 2005 y 2014, la tasa de pobreza se redujo casi 20 puntos porcentuales, lo que estuvo relacionado con el incremento de los ingresos salariales, pero en 2017 ya la tasa había bajado a 20.3, y en los últimos años se volvió a experimentar un retroceso a niveles del año 2014.

Por lo que el retroceso final se estima en casi diez años, para que el país pueda volver a alcanzar niveles que ya había tenido tiempo atrás.

Constantes crisis impiden el desarrollo del país

“La pobreza en Nicaragua es un problema estructural” asegura López, por lo que se debe diseñar una estrategia a largo plazo que se enfoque en la mejora de la educación, la salud, y otras herramientas necesarias “para que las personas se desarrollen plenamente”.

Pero estos cambios estructurales se han visto siempre interrumpidos en Nicaragua debido a diversos cortes históricos como la guerra de los 80, o el estallido social de 2018, y estos procesos complican que se logren concretar estrategias a largo plazo.

La única salida para que Nicaragua mejore las condiciones de vida de su población es salir de estos ciclos que retrasan el nivel de bienestar óptimo para las personas.

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