El suicidio y las señales de alerta

El 10 de septiembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. La fecha fue establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el fin de crear conciencia de que el suicidio se puede y se debe prevenir.

Se estima que  mueren en el mundo cerca de 3.000 personas cada día, uno de ellos fue el joven universitario Jesús Navarrete , quién usó las redes sociales para manifestar un aparente estado depresivo. Sus publicaciones absolutamente desgarradoras ameritaban la ayuda urgente.

«Ojala está noche sea mi última». «Qué bonita la noche para dormir y nunca despertar”.

«Qué ganas de un día de estos de amanecer tieso”. Estás eran algunas de  las publicaciones en Facebook del joven universitario, quien lamentablemente se quitó  la vida.

Este es un claro ejemplo de la llamada  visión túnel en dónde la situación en la que se encuentran es considerada como irreversible y no se cuentan con los mecanismos de afrontamiento para salir.

Las señales estaban, los factores de riesgo también, el fatal desenlace deberá servir para que este tipo de manifestaciones no sean minimizadas y lo que vivió el joven Jesús, no vuelva a suceder ,pero no es hora de buscar culpable sino soluciones.

¿Qué hace que un ser humano actúe contra un impulso primario como el instinto de supervivencia?

Cada uno ve y se explica el  fenómeno con diferentes perspectivas pero en realidad

¿Cuál es la causa del suicidio?

No se le puede atribuir a un solo factor , de hecho se conjugan y coexisten varios factores de riesgos que incitan el  suicidio, el cual  inicia con la idea persiste, planeación, tentativa y concluye con la muerte provocada. Según las estadísticas son las mujeres las que más intentan suicidarse pero son los hombres los que tienen la taza de mortalidad más alta por esa causa, ya que ellos ejecutan acciones más letales y contundentes, teniendo más éxito a la hora de cumplir su cometido.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

La genética, el estrés, falta de habilidades sociales, depresión, esquizofrenia, otros trastornos psiquiátricos, dificultades económicas, enfermedades crónicas, ser anciano en abandono, acoso, vivencias perturbadoras,  baja autoestima, soledad, abuso de alcohol o drogas; pobre control de impulsos, intolerancia a la frustración, la vergüenza o el miedo de pedir ayuda, esto último marca la diferencia entre la vida y la muerte ya que la  intervención de un especialista en salud mental suele aportar  altas probabilidades de superar la ideación suicida sobre todo si está se identifica en las primeras fases .

¿Qué pasa por la mente de un suicida?

A esta pregunta hay tantas respuestas como colores en el mundo. Dada la naturaleza biopsicosocial y multifactorial del suceso no es simple de explicar pero en síntesis es el deseo del cese de la conciencia, evadirse de algo intolerable que lo hace ir en contra de su propio instinto de supervivencia.

Aunque existen dos variantes de la misma cara de la moneda, por un lado están los que llevan tiempo contemplando la idea y a planificado cada detalle, desde la famosa carta suicida y los que en un acto impulsivo, de arrebato deciden cometer el suicidio.

Algunos pensamientos predominantes en las personas los suicidas son:

Nadie me quiere, no haría falta si muero, todo lo hago mal , no valgo la pena, no puedo salir de está, estoy cansado (a) solo la muerte puede hacer que mi dolor interno se desvanezca, solo la muerte puede solucionar mis problemas, estoy solo entre otros.

Señales de alerta

No siempre puedes saber cuándo un ser querido o un amigo está pensando en suicidarse. Sin embargo, estos son algunos signos frecuentes:

  • Verbalizar abiertamente el deseo de no existir, descansar, expresa abiertamente el desprecio «quisiera estar muerto» o «desearía no haber nacido» no hay minimizar ni ignorar este tipo de mensajes pues en la gran mayoría de los casos se trata de algo real.
  • Hablar, escribir, leer o dibujar acerca de la muerte y hablar de elementos que pueden causar daño físico, como pastillas, armas de fuego o cuchillos.
  • Conversaciones negativas, v todo como un túnel sin escapatoria.
  • Comprar armas o municiones, acumular medicamentos o tomar otra medida para prepararse para un intento de suicidio. Pueden tener un nuevo interés en armas de fuego.
  • Descuido en su imagen personal.
  • Ya no atiende consejo médico sobre alguna condición de salud.
  • Retraimiento de la vida social y deseo de estar solo
  • Demostrar mucho interés en el tema de la muerte, investigando todo lo relacionado.
  • Sufrir cambios en la rutina normal, por ejemplo, cambios en la alimentación y en los horarios de sueño
  • Realizar actividades riesgosas, extremas o autodestructivas, como drogarse o conducir con imprudencia, autolesionarse.
  • Regalar sus pertenencias o dejar sus asuntos en orden cuando no existen motivos lógicos para hacerlo
  • Despedirse de las personas como si la despedida fuera definitiva
  • Desarrollar cambios de personalidad o estar sumamente ansioso o agitado, de mal humor o triste.

Nota: En menor medida existen personas viviendo depresiones enmascaradas en dónde se cierra y no exterioriza ni evidencia su estado, hasta se le puede ver sonriendo en actividades sociales mientras planifican su muerte.

¿Cómo ayudar a una persona que intenta suicidarse?

Si se está atento y lograste identificar uno o más factores en riesgos en un familiar o amigo debes de tratar de buscar la manera de que se sienta con la confianza de confesarte sus intenciones,

  • directo y pregunta: ¿“Estás pensando en el suicidio?.
  • Intenta mantener la calma y transmitir empatía, serenidad , no te muestres alarmado.
  • No interrumpas , permite que exteriorice sus emociones, jamás le culpes ni reclames.
  • Pregunta ‘¿qué puedo hacer?’ o ‘cómo puedo ayudarte a que te sientas mejor?’. Puede que no tengan una respuesta precisa, pero vale la pena preguntar”.
  • Indaga si tiene un plan y una fecha.
  • Intenta persuadirle a buscar ayude especializada y acompañarle en el proceso.

El objetivo, es lograr una conexión, involucrarse en una conversación, validar sentimientos y darle a la persona un momento para desahogarse.

  • Evita mencionar la lista de personas por las que alguien debe vivir,  “Eso puede hacerle sentir culpable y agregaría más estrés , pensaran  «Soy una  mala persona y todos ellos estarán mejor sin mí’”.
  • Es necesario que la familia éste enterada de la situación, no es una traición si lo que está en juego es la vida, juntos deben elegir que es lo mejor el individuo en cuestión.
  • Busca ayuda, infórmate Sobre el tema, toca todas las puertas posibles (Psiquiatras , Psicologos, líderes espirituales, consejeros) la clave está en prevenir el aislamiento y fomentar las relaciones humanas.

“Hablar del suicidio no hace que las personas se maten, pero no hablar de suicidio podría llevar a eso”.

El duelo en los sobrevivientes y cómo ayudarles a sobrellevar la pérdida

La muerte por suicidio tiene un marcado efecto emocional sobre las personas del entorno, el duelo es más complicado  y doloroso que el que acompaña a la muerte natural ya que tiene otros elementos, no es sólo el tener que adaptarse a la ausencia del ser querido se debe lidiar con los sentimientos de culpa , vergüenza o remordimientos por no haber sido capaces de prevenir el suicidio y en momentos pueden experimentar  una combinación de rabia y añoranza con respecto a la persona que se ha ido. Los deudos deberán buscar ayuda de un profesional de la salud mental que le ayude a gestionar sus emociones y evitar un duelo patologíco y el inevitable sentimiento de culpa.

Se le debe de apoyar con la escucha activa y hablar solo si el familiar desea , respetar los silencios es fundamental, no forzar interrogatorios de los hechos, respetar la reputación del fallecido y no plantearse hipótesis de la causa del suicidio pues eso solo le corresponde a la intimidad del ocioso y su familia a la que le resulta muy doloroso estar brindando reiteradas explicaciones.

Si un familiar , amigos o el lector está experimentado una crisis en su vida y además tiene una o más de los factores de riesgos antes descritos le invito a buscar ayuda a la brevedad ya que al actuar en etapas tempranas se logran salvar el bien más preciado, «la vida» , trayendo a colación a Teodoro Herzl, otro que se ocupó del tema, escribió que «Huir de la vida no es recurso válido,

«La desesperación es un precioso material con las que se han  ganado las mejores batallas».

  • La autora es psicóloga clínica con especialidad en psicología forense y violencia intrafamiliar.  Email: [email protected]

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