Dejemos de llamarle “revolución”

Llamarle revolución es seguir romantizando la situación. Podríamos decir que fue una evolución temporal del comportamiento en la sociedad nicaragüense para salir del estancamiento y dirigirse al progreso -hoy parece retroceso.

Un tal Aristóteles aseguró que las revoluciones son cambios radicales del Sistema a través de modificaciones a una Constitución, o cambios de un régimen a otro. La llamada Era de las revoluciones se dio entre los siglos XVIII – XIX, destacando la Francesa -bajo el lema “libertad, igualdad, fraternidad” como una de las madres o pioneras de las que se tiene registro. Yo pienso que hubo muchas más tiempo atrás, me atrevo a imaginar y asumir, basado en el comportamiento humano, históricamente. 

Me pregunto cuándo fue la última vez que se dio una revolución en Nicaragua,  sólo recuerdo la famosa revolución sandinista y… ninguna otra, pues al paso que vamos, no habrá revolución real hasta que cambiemos nuestra manera de pensar y actuar, aceptemos que Daniel Ortega es sólo la puntita del iceberg y el problema contiene raíces más profundas: el verdadero desastre está en nuestra sociedad en el interior del mar, desgraciadamente no hacemos nada para lograr una revolución cultural, lo cual tomará muchísimos años más, incluso con los dictadores lejos del poder. No sigamos remando en seco, porque así nos quedaremos en la nada.

Las revoluciones han marcado las aventuras en nuestro sufrido país, pensás vos que ha existido alguna otra revolución después de la ochentera, ¿es correcto llamarle así? Yo opino que al tildarla de revolución, estamos comparando julio 19 con abril 18, el pacifismo con la guerra, el cambio con el estancamiento, el pasado con el futuro. Llamarle despertar de la apatía política suena más adecuado o, simplemente, rebeldía contra toda una familia que ha secuestrado un Estado a lo largo de 15 años, a través de lavados de cerebro patrocinados por los impuestos que le roban al Pueblo y su red de narcotráfico.

Al momento que escribo este artículo, cuatro pre-candidatos presidenciales están reunidos y divididos, yo debato con un amigo acerca de la palabra prominente en el título, uno de sus argumentos fue “revoluciones pacíficas”, como expresión popular. Yo contesté que llamarle revolución es seguir romantizando la situación, lo cuestioné: “¿Cuándo se empezó a usar la palabra revolución y cuál es la expresión en francés?” Otra amiga, parte del núcleo juvenil de la coyuntura, acordó conmigo que la revolución no es sinónimo de insurrección o rebelión. Podríamos decir que fue una evolución temporal del comportamiento en la sociedad nicaragüense para salir del estancamiento y dirigirse al progreso -hoy parece retroceso.

Es el día de hoy y, en Nicaragua, no existe ni Libertad, ni Igualdad, mucho menos Fraternidad. Vos podés opinar diferente, sos libre, la pregunta es: “¿Estás orinando fuera del guacal?”. Estamos a tiempo de continuar demandando una verdadera metamorfosis, puesto que la realidad indica todo lo contrario.

  • El autor está exiliado en Costa Rica. Es poeta inédito y apasionado por la Filosofía y Psicología

El contenido que acabas de ver es producido por un equipo periodístico que se esfuerza y se arriesga cada día en medio de la persecución y la censura. Enfrentamos muchos desafíos para que los nicaragüenses se informen.

Danos tu apoyo para seguir.

El contenido que acabas de ver es producido por un equipo periodístico que se esfuerza y se arriesga cada día en medio de la persecución y la censura. Enfrentamos muchos desafíos para que los nicaragüenses se informen.

Danos tu apoyo para seguir.

Suscribite ahora mismo y recibí gratis nuestras noticias recientes.