Venezuela cumple este 3 de febrero su primer mes sin Nicolás Maduro en el poder después de que el pasado 3 de enero, Estados Unidos bombardeó Caracas, ciudades aledañas y capturó al exdictador del país suramericano junto con su esposa, la diputada Cilia Flores, a quienes trasladó a Nueva York para enfrentar cargos por varios delitos.
Ha sido un mes, en el que las autoridades interinas que cuentan con el respaldo del presidente Donald Trump han cumplido los dictámenes de la Casa Blanca, pese a la retórica oficial en varias oportunidades sobre la no injerencia de Washington en los asuntos internos de la nación con las mayores reservas petroleras del mundo.
Desde que ocurrió la operación militar, el líder republicano y más adelante su secretario de Estado, Marco Rubio, presentaron un plan a seguir por Miraflores y de tres fases: estabilización, recuperación y transición.
La vicepresidenta de Maduro quedó al frente de la jefatura de Estado con el respaldo del Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Nacional que controla el chavismo y en especial con la venia estadounidense desde donde dictan las acciones a seguir.
El analista político, abogado, profesor universitario y conferencista venezolano Benigno Alarcón dijo a Nicaragua Investiga que el régimen venezolano bajo la coerción estadounidense se ha «movido» a un ritmo rápido para cumplir con las demandas de Trump.
Comenzaron un lento proceso de excarcelaciones, poco más de 300 según ONG y más de 800 según la versión oficial que sigue sin mostrar una lista; reformaron la Ley de Hidrocarburos que pondría fin al periodo de estatización impulsado por el fallecido Hugo Chávez desde el año 2006 y anunciaron una Ley de Amnistía, que abarcará desde la llegada del chavismo hasta el presente.
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Hacia una anhelada a la transición
El también exdirector y fundador del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, de los Jesuitas en Venezuela, dijo, no obstante, que todavía no se puede hablar de que el país se encamine hacia una transición, porque esta última implica el fin de un régimen, la llegada de un nuevo gobierno y el comienzo de la reinstitucionalización democrática.
«Pareciera que estamos y esperamos estar en una fase preparatoria de una transición«, destacó en una entrevista realizada este lunes 2 de febrero.
Advirtió que esto no implica que quienes quedaron en el poder, Delcy Rodríguez y su hermano y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, no intenten demorar los cambios planteados por la Casa Blanca, como lo hicieron en el pasado en diferentes procesos de diálogo con los opositores, lo cual incluyó la mediación del Vaticano, República Dominicana y hasta el Reino de Noruega, todos terminados en fracasos por las dilaciones del chavismo. En cada uno de esos momentos, Rodríguez fue la voz del régimen e incluso el jefe negociador de Maduro con EE. UU.
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Aumentaron los costos de represión
A este último país, durante el gobierno de Joe Biden, le prometieron elecciones presidenciales con garantías en el año 2024, lo que llevó al demócrata a relajar sanciones petroleras y permitir el regreso de Chevron, tras la firma del Acuerdo de Barbados, pero Caracas respondió con inhabilitaciones, incremento de la represión y persecución, pero el culmen llegó con el desconocimiento de los resultados de ese proceso en el que las autoridades declararon a Maduro como ganador, pese a las pruebas de sus adversarios de que ellos ganaron los comicios.
«La otra cosa que ha cambiado en Venezuela es el aumento de los costos de la represión, que es un tema que he manejado en los procesos de transición. Los costos han aumentado (para el régimen) y han comenzado a excarcelar presos políticos. No debe extrañar que sea tanto para opositores detenidos actualmente, como para los que podrían ser detenidos el día de mañana, podría ser una ley que contenga los parámetros de su propia amnistía (refiriéndose al oficialismo)», detalló Alarcón sobre el anuncio el pasado viernes, 30 de enero, de una Ley de Amnistía que debe discutir el Parlamento venezolano y a su juicio, incluiría cómo el mismo régimen se blinda ante una venidera transición para evitar los juzguen por diversos delitos.
Dijo que el camino hacia la transición pasa por ver cómo se produce la liberación de presos políticos, los nombramientos hechos por la presidenta encargada, quien cambió la seguridad presidencial, jefes militares en regiones y ministros como Alex Saab, el empresario de origen colombiano señalado en múltiples reportajes de investigación de ser testaferro del depuesto Maduro.
En el país sigue el chavismo al mando. Los peso pesados como Diosdado Cabello, al frente del Ministerio del Interior; y el general Vladimir Padrino en Defensa, han intentado bajar el tono antiimperialista, pero siguen al mando en sus puestos, ahora con Delcy Rodríguez, a quien ambos juraron lealtad en un acto oficial hace algunos días. El primero controla el aparato represor civil, desde policías locales hasta la Nacional, mientras que el segundo sigue al frente del aparato militar, que si bien Chávez incorporó a la vida política del país, Maduro la acentuó en sus casi 13 años de mandato.
EEUU toma el control
Alarcón resalta también el regreso de la Embajada de Estados Unidos a Caracas. Las señales más evidentes del acercamiento forzado con Washington no son solo las continuas llamadas de la jefa de Estado a la Casa Blanca para conversar con Trump o Rubio. Al juramentarse en el cargo el pasado 5 de enero recibió al director de la CIA, John Ratcliffe; y este 2 de febrero se reunió con la jefa de la misión diplomática estadounidense, Laura Doug, quien le recordó el plan para Venezuela: estabilización, recuperación y transición.
En ese encuentro, en Miraflores, estuvieron su hermano, Jorge; el canciller Yván Gil y otros funcionarios. Sirvió para anunciar que el embajador en China de Caracas, Félix Plasencia, será ahora el «representante diplomático» del chavismo en Estados Unidos, aunque no se sabe si como encargado de negocios o embajador.
Las señales son claras. Aunque Trump habló del petróleo y por ello se reformó la Ley de Hidrocarburos para permitir el ingreso de capital privado en las operaciones primarias como la extracción del crudo e incluso hasta su comercialización, los cambios políticos también se impulsan desde la Casa Blanca. Pese a que el republicano pareció dejar a un lado a la líder opositora María Corina Machado, al recibirla en privado, dio señales de que es una pieza importante en un camino hacia la recuperación democrática.
«Estados Unidos marca los tiempos, puede acelerarlos o desacelerarlos; lo que no pueden hacer lo mismo es sobre quien tiene la legitimidad en Venezuela. Ellos deben entender que no está en Delcy Rodríguez (la legitimidad), creo que ellos lo entienden más que bien. Tratan de manejarlo con cuidado para evitar que lo descalabren (los chavistas)», mencionó.
Cambios a finales de año
Mientras se producen estos giros políticos y económicos, la sociedad venezolana sigue esperando un cambio real que mejore su economía. Con un salario mínimo que es menor a un dólar al mes, las personas se preguntan cuándo llegarán los ajustes para estabilizar su cotidianidad, que sigue marcada por las fallas del servicio eléctrico, los cortes de agua y la espera de mejores oportunidades.
Por ahora, aunque hay una disposición a protestar en las calles, la represión que dejó el chavismo en 2024 mantiene atemorizada a una población que comenzó a dar señales de que la captura de Maduro puede impulsarlos a vencer el miedo como lo han demostrado las madres y familiares de cientos de presos políticos frente a las cárceles donde tienen a sus seres queridos en cautiverio: protestan, hacen vigilias y hasta se encadenan, con una reacción equilibrada de los hasta hace poco temidos agentes de seguridad que controla Diosdado Cabello.
«Esto (el 3 de enero) cambió completamente el panorama, creo que vamos a un cambio político con unos hermanos Rodríguez trabajando para no acelerar, retrasar las cosas y al final del día si no lo hacen los van a presionar más, si nada descarrila el tren vamos a un cambio político antes de las elecciones de medio término de EEUU, lo cual no implica que tiene que haber una elección en Venezuela. No creo que haya elección este año, lo veo más cuesta arriba, puede haber un reconocimiento al gobierno de 2024 y armar un gobierno para comenzar a llamar a los próximos procesos electorales y reinstitucionalizar Venezuela», remarcó Alarcón.
Periodista Nicaragua Investiga



































