Unos sindicatos a la medida de Ortega y Murillo: Sin voz

Son aproximadamente las ocho de la mañana y la Asamblea Nacional luce agitada en Nicaragua. Han pasado pocos días desde que se conoció la dimisión del expresidente boliviano Evo Morales. El representante del parlamento Gustavo Porras se muestra furibundo y se apresura para iniciar sesión en el plenario. El resto de diputados oficialistas se apresuran. «No permitiremos un golpe de Estado como el de Bolivia. Aquí no pudieron ni podrán», espeta Porras.

Horas después el también dirigente sindical, sancionado recientemente por Estados Unidos se dirige a la Central Sandinista de Trabajadores (CST) donde brindará un discurso agitador junto al resto de sindicalistas sandinistas: José Antonio Zepeda, Luis Barbosa y Roberto González.

«Los trabajadores respaldamos rotundamente las políticas de nuestro gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional,  con esto rechazamos cualquier intento de desestabilización que pretenda arrebatarnos la paz y el derecho a decidir sobre el futuro de nuestro país», empiezan diciendo eufóricos los sindicalistas.

Luego elevan su tono y agregan: «estamos en toda disposición de forma activa, vigilante, combativa y al llamado de nuestras autoridades sindicales  UNE- FNT, brazo izquierdo y armado de FSLN, para cumplir con nuestros objetivos: La defensa de la patria, no vamos a permitir más ofensas, amenazas, torturas o asesinatos de nuestros hermanos Sandinistas, los tiempos de resguardo terminaron».

El sindicalista y diputado sandinista José Antonio Zepeda es mudo cuando se le cuestiona sobre despidos ilegales a trabajadores que protestaban contra el gobierno. FOTO: NICARAGUA INVESTIGA

Con el discurso muestran que atrás quedaron los tiempos en los que los sindicatos paralizaban al país. Nacidos del FSLN en la época de los 80, los movimientos sindicales fueron radicales y críticos durante los 16 años de gobiernos liberales, pero el triunfo de Ortega cambió la línea de trabajo de estos grupos, que pasaron de ser ávidos defensores de los derechos de los trabajadores a propagandistas oficiosos del actual Gobierno.

«Tuvimos huelgas permanentes, creo que fueron un total de siete huelgas, quemaron las gasolineras, venían hostigando a los técnicos, los secuestraban, al final (…) cerramos el ingenio San Antonio por 75 días», contó el multimillonario empresario Carlos Pellas en su discurso para celebrar los 125 años de Ron Flor de Caña en el año 2015.

Carlos Pellas se refiere a la confiscación del Ingenio San Antonio por el Gobierno de Daniel Ortega en los años 80 y que luego de la devolución en la década siguiente bajo el Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, dejó instalados sus sindicatos en la empresa, los cuales según dijo Pellas, ocasionaron caos y recurrían a actos violentos para hacer exigencias.

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Los sindicatos, el puente a la riqueza de varios líderes sandinistas

Los sindicatos sirvieron al FSLN para hacerse con el control total o parte de algunas empresas que fueron confiscadas en los años 80 y que en 1990 fueron privatizadas de nueva cuenta, resultando esa operación muy ventajosa los principales líderes de ese partido, según relató el exvicepresidente del país Sergio Ramírez al Diario La Prensa en abril de 2010.

«El Frente Sandinista consentía la privatización masiva de esas propiedades, siempre que el 30% de esas empresas pasara a manos de los sindicatos», dijo Ramírez.

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El otrora mano derecha de Daniel Ortega denunció entonces que los sindicatos cedieron sus partes al Frente Sandinista «esa es otra piñata, y cuidado más grande que las anteriores», manifestó. Ramírez dijo que esas empresas pasaron a manos de gente que «todavía es dueña de esas empresas, cero sindicatos».

Las empresas serían según Ramírez de tabaco, arroz, ganado y muchas fábricas, y esas personas beneficiadas dice, pasaron a ser «la nueva clase en el país que se enriqueció».

El caos, como método de sumisión

( Foto de archivo La Prensa) Daniel Ortega , disparando morteros durante manifestación, 15 de febrero de 03.

Los sindicatos quedaron con poder tras la salida del Frente Sandinista en 1990 y lo usaron, bajo el mando de Daniel Ortega, para ejercer presión sobre los gobiernos de turno y  promover a su líder como un «ungido» defensor de la clase obrera.

El mismo Daniel Ortega estaba en ocasiones al frente de las violentas huelgas, usando al FNT, FETSALUD, UNEN y otros movimientos sociales. Una foto histórica, lo muestra disparando un mortero durante una manifestación estudiantil, a pesar de haber abandonado la universidad en los primeros meses de su carrera de derecho.

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¿No hay porqué protestar?

El dirigente sindical Luis Barbosa reconoce que su dirigencia es militante sandinista, pero según ellos esa no es la razón de su silencio con respecto a la situación de los trabajadores, sino que asegura no hay razones para protestar porque según él, es «un gobierno  que nos ha cumplido al 100%, y vos salís a la calle cuando te quieren arrebatar un derecho, vos no salís a la calle a protestar por gusto», dijo.

Barbosa aseguró que sí han hecho algunas huelgas durante los 12 años de Gobierno de  Ortega, pero «esas no están contabilizadas» y dijo que su papel sigue siendo crítico, pero que saben ejercerlo de manera constructiva «no descalificar, como hacen otros». Con estas declaraciones, Barbosa parece olvidar la interminable lista de ofensas que Rosario Murillo, Vicepresidenta del país ha hecho en contra de quienes adversan a su Gobierno, insultos que llegan al punto de la «vulgaridad», según criticó la misma hija de la funcionaria, Zoilamérica Ortega Murillo.

La CST se ha convertido en el centro de operaciones del FSLN.

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Para los movimientos sindicales como la CST o el FNT la posición para mantener su imagen de defensores de los trabajadores es difícil, su máximo líder; Daniel Ortega, se ha convertido en el principal empleador del país, no solo desde el sector público, sino también como un nuevo y prominente empresario que tiene compañías en todas las industrias y sectores administradas por 8 de sus hijos, desde la distribución de combustibles, hasta el turismo, la moda, el cine, la tecnología, las telecomunicaciones y la energía.

Hija del Fundador del FSLN Tania Fonseca Amador, consuela a sus colegas médicos de León, despedidos por atender pacientes del bando antigubernamental durante protestas. Foto: Cortesía

El año pasado más de 200 médicos fueron despedidos por haber atendido manifestantes del bando antigubernamental durante las protestas, más recientemente no hubo aumento al salario mínimo de los trabajadores y además el Gobierno anunció congelamiento de sueldos y de nuevas plazas en las instituciones del Estado, por si fuera poco se realizó una reforma a la seguridad social que elevó el porcentaje de aporte al INSS para los trabajadores, así como una reforma tributaria que elevó de manera significativa los precios de los productos de consumo básico. El FNT , la CST y FETSALUD callaron.

Para Luis Barbosa, las críticas al gobierno de parte de sectores de oposición responden a un «golpe de Estado» impulsado por Estados Unidos y asegura que «están preparados para defender la paz y para que en el 2021 siga gobernando el Frente Sandinista», y esa defensa se hará «con nuestras visas, si es necesario», recalcó.

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