Daniel Ortega, el presidente que desaparece en las crisis

Ciertamente los gobernantes se enfrentan a desafíos sin precedentes con la pandemia de COVID-19 en todo el mundo. En 160 países donde se reportan casos, los presidentes han salido al paso de la emergencia, liderando planes de protección y asistencia para su población, ofreciendo informes, dando la cara ante las muertes, y alentando a su gente para que se unan en el propósito de vencer al virus.

Daniel Ortega es la excepción. Desapareció durante la crisis de abril de 2018, cuando en medio del caos dejó que su esposa, con un carácter incendiario, liderara la solución al conflicto, hasta que finalmente apareció cinco días después.

En esta nueva crisis nacional, Ortega hace lo mismo, pero esta vez su desaparición lleva dos semanas.

La última vez que se vio públicamente a Ortega fue el pasado 12 de marzo cuando participó en una reunión virtual con los presidentes del SICA, que planteaban propuestas para frenar la propagación del virus. Ortega no habló, sino hasta el final. Una breve intervención de un minuto, que no tuvo ningún mensaje para los nicaragüenses.

Última aparición pública de Ortega, el 12 de marzo. Foto: 19 Digital

¿Un líder?

-“Estamos exigiendo, demandando, emplazando, que en estos momentos de dificultades para el pueblo nicaragüense, den la cara”, expresó el Director Ejecutivo de la Alianza Cívica Juan Sebastián Chamorro.

“Es ahí donde uno ve de qué carácter están hechos los líderes. Cuando hay una tragedia, cuando hay una situación de dificultad, los líderes saltan de frente, dan la cara, dan información, indican qué es lo que deben de hacer y no se esconden”, criticó Chamorro.

Rosario Murillo ha tomado la tarea de Presidenta ante la crisis sanitaria, a pesar que no se ha decretado una incapacidad total o parcial de Ortega para ejercer su cargo, única forma en la que ella, como vicepresidenta pudiera asumir el rol de primer mandataria, a como lo decreta el artículo 149 de la Constitución Política, destacó en una entrevista anterior para este medio el jurista Yader Morazán.

Murillo tampoco es una funcionaria completamente presente, pues si para muchos su esposo se ha sometido a “una cuarentena”, ella ha optado por el “teletrabajo” y la poca información que ha ofrecido sobre el tema ha sido vía telefónica.

“Nuestra comandanta”, dijo ayer Murillo en lo que pareció ser un lapsus que evidencia quien está a cargo del país en estos momentos, corrigió casi de inmediato “nuestro comandante Daniel, pendiente de todos los detalles de nuestros trabajo, orientándonos siempre”, aseguró.

¿Estrategia maliciosa?

El analista político Eliseo Núñez publicó en su cuenta oficial de Twitter un análisis en el que atribuye la falta de acciones de contención al COVID-19 por parte del gobierno, como una estrategia para que el brote se salga de control y los organismos internacionales se van en la necesidad de exigir a Estados Unidos la suspensión de sanciones a  funcionarios nicaragüenses, y luego culpar a la oposición de la tragedia sanitaria.

Ya el gobierno ha girado sus estrategias por esa vía, pues ha escrito una carta al Secretario General de la ONU, pidiendo que Estados Unidos suspenda las sanciones contra sus funcionarios, según dijo, para combatir la epidemia de COVID-19.

Algo que fue catalogado como «oportunismo político», por la activista de derechos humanos Haydeé Castillo que refiere que las sanciones actuales son contra personas particulares y no limitan de ninguna forma la respuesta humanitaria de Nicaragua.

Mauricio Díaz, también analista político, considera que Ortega pierde respaldo popular ante su notoria ausencia.

“Si el Señor no señorea justamente el pueblo puede y debe rebelarse. La solidaridad entre hermanos nicaragüenses frente a la irresponsabilidad gubernamental es un deber ético.”, escribió en su cuenta de Twitter.

Ciertamente desde la población se han augestionado medidas de prevención de la epidemia.

A pesar que desde el oficialismo se lanzó una campaña para desprestigiar y estigmatizar a quienes usan mascarilla, un amplio porcentaje de la población las usa, y aunque Murillo ha llamado a seguir trabajando para no detener la economía ni crear pánico, muchas personas, en la medida de sus posibilidades han optado por salir solo lo necesario. Para algunos está claro que hay un doble discurso; mientras llaman a la gente a seguir sus actividades diarias para que la economía se sostenga, ellos han decidido tomar medidas preventivas y refugiarse en su casa.

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Foto principal: Tomada de internet 

 

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