Tras su reunión con el Papa León XIV en El Vaticano la semana pasada, Monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de Managua en el exilio, volvió a dirigir la homilia en la Iglesia Santa Ágatha de Miami, algo que no sucedía desde inicios de este año.
Pero además de eso, retornó a sus duros discursos contra la dictadura, algo que tanto él como otros obispos habían dejado de hacer, aparentemente como parte de una directriz del anterior Papa Francisco para suavizar las tensiones con la dictadura Ortega-Murillo.
Esto podría interpretarse como una nueva orientación del nuevo pontífice en la que da más libertades a los altos jerarcas católicos en el exilio para cuestionar lo que sucede en Nicaragua y como un mensaje claro a Daniel Ortega y a Rosario Murillo de que este pontificado será más frontal.
«No se va al último lugar por simple modestia o humildad, o para aparentar que yo soy muy humilde, no, se va por propiciar y crear fraternidad, abrir espacio a los otros», señaló el religioso, quien cuestionó que a veces se reduzca todo a «una burda competición en la que hacemos de todo para obtener reconocimiento».
¿Llamado a la oposición?
Monseñor Báez basó su discurso en un versículo biblíco en el que habla de no reñir por el primer lugar, y no tener problemas en ocupar a veces el último lugar.
«Es una metáfora de la vida. Para Jesús la vida no es, no debe ser una competencia. Se engañan quienes creen que vivir es vencer, que vivir es ser importante o tener prestigio. Querer ocupar el puesto más destacado no nos hace más grandes», dijo Báez, en lo que parece una alusión a los conflictos de protagonismo de los líderes de la oposición.
«El último lugar es el lugar que Jesús eligió para servir y no para ser servido, es el lugar de quien sabe que su dignidad no depende del lugar que ocupa en una mesa o en un evento», indicó.
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Contra la dictadura
Báez también fue duro contra la dictadura.
«Si quien tiene el poder en un país piensa que ceder es signo de debilidad, que conceder es siempre perder demuestra que es un peligro social y que no tiene capacidad ni derecho para ejercer el poder», advirtió.
«Esta mañana yo pensaba que también hay pueblos como los nuestros, que no necesitan elegir el último lugar porque ya se encuentran en él empujadospor la opresión, silenciados por el poder arnitrario, invisibles para el mundo, no son ya ni titulares en los grandes periódicos», dijo Baéz.
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Además hizo un llamado a la población bajo la opresión.
«Desde este último lugar impuestos nuestros pueblos oprimidos deben custodiar tres tesoros que ningún régimen puede confiscar; su dignidad inviolable que les ha sido dada gratuitamente por Dios, su memoria y su esperanza lúcida resistiendo pacíficamente sabiendo que un día todo será mejor, y la verdad que es más fuerte que cualquier amenaza o propaganda intimidatoria», dijo el Obispo Auxiliar de Managua en el exilio.
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