El temor de los exiliados: la deportación y la cárcel en Nicaragua

  • La historia de Róger Téllez: El exiliado que dejó a su hijo de tan solo dos años de edad por participar en las protestas de abril

Debido a las protestas que estallaron el 18 de abril de 2018, más de 100 mil nicaragüenses se han tenido que ir al exilio por la persecución que desató el gobierno de Daniel Ortega contra jóvenes universitarios, periodistas y activistas de derechos humanos. Desde entonces la vida de muchos nicaragüenses cambió por completo dejando atrás todo lo que habían construido en Nicaragua.

Roger Téllez es un joven de 26 años, originario de Masaya, que tuvo que exiliarse para no ser un preso político del gobierno sandinista. Su exilio ocurre luego de haber  participado en los puestos médicos que ayudaban a los heridos de bala que en su mayoría eran atacados por la Policía y paramilitares. 

Téllez dejó en Nicaragua a su hijo, que ahora va cumplir cuatro años de edad y relata que eso ha sido el golpe más duro y difícil que ha recibido. “Hay momentos que tengo ganas de salir corriendo y agarrar un vuelo para estar con mi familia. El insomnio y la ansiedad me ataca”, dijo con nostalgia el exiliado a este medio de comunicación.

La familia Téllez con miembros en ese entonces de la Alianza Cívica durante una actividad de la oposición en Masaya, Nicaragua. Cortesía.

“Dejé a mi hijo de tan solo dos años en Nicaragua. Ya sería el segundo cumpleaños que no pasaría con mi hijo”, dice Téllez y comenta que “ha sido muy difícil desapegarme de los míos, desapegarme de mi familia”, lamentó el joven.

Róger explica que “lo difícil es ver que él (su hijo) está creciendo y te estás perdiendo épocas que él no va a volver a vivir, es la edad donde está aprendiendo a hablar y a caminar”, relata Téllez.

El exiliado comenta que la única comunicación que mantiene con su hijo de cuatro años es a través de video-llamadas.

“Yo siempre estuve bien pegado a mi hijo y eso es lo que más me afecta; no tenga la facilidad de poderle decir voy a estar ahí para enseñarte tal cosa, para ir con vos a tal lugar, para dormir con vos. En llamadas él me dice papi te extraño y eso es bien difícil para mí”, indica el joven exiliado.

Los padres de Róger prefieren que su hijo continúe en el exilio porque temen que el gobierno sandinista pueda encarcelarlo, pues la represión, el asedio y hostigamiento no han cesado en Nicaragua, sino que, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la opresión y la violencia estatal aumentaron a una “cuarta fase”.

“Me he quedado solita porque él es mi hijo más chiquito y el que me acompañaba”

La madre del joven exiliado menciona que para la operación limpieza que ejecutó el gobierno de Ortega, Roger colaboró para proteger a los manifestantes para que no fueran arrestados, pues su casa fue un refugio para muchos jóvenes que necesitaban ayuda en ese momento.

La madre de Roger relata que después que la policía logra controlar las protestas los agentes llegaban a buscar a su hijo varias veces a su casa y “hasta la vez todavía pasan buscándolo”. “Me he quedado solita porque él es mi hijo más chiquito y el que me acompañaba; ahora no lo tengo”, añade con nostalgia.

Roger lleva el mismo nombre de su padre que se llama Roger Alfonso Téllez Martínez. Su papá cuenta que cuando ocurre la “operación limpieza” mantiene una conversación con unos amigos y es ahí donde “buscamos como él (su hijo) saliera del país porque los buscaban de casa en casa”, señala con tristeza.

“En Monimbó no quedó ningún varón solo había niños y mujeres. A las 6:30 de la tarde todas las casas de Monimbó estaban cerradas: era como tierra de nadie. Siempre patrullada por tres a cinco camionetas llenas de militares”, alega su padre.

Roger Telle tuvo que dejar a su hijo y esposa para exiliarse en EEUU por temor a ser detenido. Cortesia

Una lista para apresar a los protestantes

Roger Alfonso Téllez sostiene que el gobierno sandinista posee una lista donde aparecen todas las personas que protestaron en Monimbó, ya que un primo de su hijo de nombre Óscar Gaitán estuvo en esa lista y fue un preso político.

“Como Roger estuvo involucrado y prácticamente no se tapaba la cara, ellos tienen una lista y uno de los grandes temores que hay es que el que está en esa lista es perseguido (por la policía)”, señala Alfonso.

“La gente que participó quedó marcada y la andan persiguiendo siempre y si la hallan la echan presa; aquí una vecina estuvo presa bastante tiempo. Hasta hace poco la sacaron porque también anduvo en lo mismo”, relata Rosa Chavarría.

El padre de Roger testifica que actualmente el asedio y la persecución continúan en Masaya puesto que “se mantiene tomada militarmente (…) y el patrullaje de Masaya es constante en día y noche”, señala.

 

Más de 100 mil nicaragüenses exiliados

Un reporte de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados revela que más de 100 mil nicaragüenses se han visto obligados a abandonar el país desde que inició la crisis social en abril del 2018 y de acuerdo con el informe el primer destino para la mayoría de ellos ha sido Costa Rica.

“Casi dos años después del comienzo de una seria crisis política y social en Nicaragua, más de 100 mil personas se han visto forzadas a huir y buscar asilo a causa de la persecución y las violaciones a los derechos humanos reportadas…”, escribió la agencia, señalando que el reporte cubre hasta el 31 de enero 2020.

La agencia de Naciones Unidas detalla en el informe que la primera parada de los nicaragüenses ha sido Costa Rica, que ampara a cerca de 77 mil personas, seguido por varios países de Europa donde se encuentran unos nueve mil más y Panamá donde hay alrededor de ocho mil.

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