La codictadora Rosario Murillo anunció la liberación de 1.200 presos comunes de cárceles de Nicaragua como parte de la celebración del nuevo feriado nacional del lunes 2 de febrero, que el régimen bautizó como el «Día nacional de la reconciliación y la paz» para recordar la vida y obra del fallecido cardenal Miguel Obando y Bravo.
«Queremos también decir que, para conmemorar el Día Nacional de Reconciliación y Paz, por instrucciones de la Presidencia de la República estarán recibiendo beneficios legales de convivencia familiar 1.200 personas que han permanecido en distintos centros del Sistema Penitenciario Nacional», afirmó Murillo en su alocución diaria al país por los medios sandinistas.
Las personas que estaban presas por diversos delitos recibirán el beneficio «convivencia familiar» en penitenciarías de Tipitapa, Matagalpa, Juigalpa, Granada, Bluefields, Chinandega, Estelí y León.
Dictadura liberará a otros 1.500 presos comunes y la cifra este año superará las 9 mil personas
Las primeras liberaciones del régimen en 2026
Se trata del primer grupo de liberaciones de presos comunes de la dictadura durante 2026, tras las más de 9.000 que ejecutó durante el año 2025. Las últimas se dieron el pasado 21 de diciembre y en total superaron todas las que el régimen otorgó en 2024.
La cifra de presos que salieron bajo convivencia familiar el año anterior fueron mayores a las 9 mil personas 200 que hubo un año anterior.
La cifrará ascenderá a las 9.900 personas, ya que hasta el pasado 1 de noviembre las liberaciones totalizaban 8.400:
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2.000 presos en el Día de San Valentín (14 de febrero).
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1.700 presos por el Día de la Dignidad Nacional (4 de mayo).
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1.000 presos en conmemoración del natalicio de Augusto C. Sandino.
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1.500 presos previo a las fiestas de Santo Domingo de Guzmán (31 de julio).
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1.200 presos por las Fiestas Patrias (12 de septiembre).
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1.000 presos cerca del Día de Todos los Santos (1 de noviembre).
- 1.500 presos el 21 de diciembre.
Las excarcelaciones de presos comunes ha sido una política de la dictadura en los últimos 8 años, sobre todo en fechas conmemorativas. Esto pese a la crítica de organizaciones defensoras de derechos humanos que cuestionan tal política porque en algunos casos hay reincidencia y se trata de hombres acusados de violencia de género.
Estas medidas contrastan con las pocas que han dado para dejar en libertad a presos políticos pese a las presiones de Estados Unidos después de la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores el pasado 3 de enero en Caracas. Organizaciones no gubernamentales cifraron el número en 24, de los más de 70 que permanecían encarcelados y una treintena de personas más que habían apresado por celebrar la caída del exdictador venezolano.
Periodista Nicaragua Investiga



































