Trabajadoras sexuales: expuestas no solo a la violencia, sino también al Covid-19

Las trabajadoras sexuales han representado desde siempre uno de los sectores más vulnerables en Nicaragua, ya que no existe ningún tipo de ley que las reconozca, y frente a la pandemia del coronavirus su situación se ha vuelto más crítica.

Ahora, no solo deben preocuparse por ser víctimas de violencia en los puntos, por ser asaltadas o incluso hostigadas por la Policía Nacional quienes las amenazan constantemente con detenerlas.

Sino que, desde hace unos meses, se ha sumado un nuevo temor, contagiarse con Covid-19.

Laura González, activista y mujer transgénero, asegura que las trabajadoras sexuales “están en el ojo crítico del huracán” ya que se encuentran más vulnerables a contraer el virus por el nivel de contacto físico que deben mantener.

“Son el punto más crítico, las que, si no trabajan, si no salen de noche o de día, no van a tener alimento, como una persona que está sentada en una oficina, que está en una empresa, que está recibiendo su salario o las mandan de vacaciones” destaca.

Las dificultades las obligan a arriesgarse

Ludwika Vega, coordinadora de la Asociación Nicaragüense de Transgéneras (ANIT), señala que en Nicaragua no existe ningún reconocimiento sobre los derechos laborales de la población trans “y por ende debemos recurrir al trabajo informal”.

Entre estos, uno de los más recurrentes es el trabajo sexual, y por las mismas dificultades económicas, muchas de estas mujeres continuarán arriesgando su salud para obtener sus ingresos.

“Ahorita la situación económica es crítica, no hay espacios donde puedan trabajar, las que son trabajadoras domésticas las han enviado a sus casas por el mismo miedo del contagio y se han tenido que dedicar al trabajo sexual”.

Desde cincuenta córdobas hasta cincuenta dólares, cualquiera que sea el ingreso que logren acumular, las necesidades las obligan y el simple hecho de permanecer en las calles las vulnera.

“Con la pandemia, las muchachas se están arriesgando en los puntos teniendo contacto físico con muchas personas, sus mismas compañeras, los clientes” puntualiza Vega.

¿Cómo están protegiéndose?

Gutiérrez comparte que están implementando el uso de alcohol y mascarillas, pero no todas logran hacerlo, ya que, frente a la alta demanda de estos productos, los precios son bastante elevados y muchas de ellas no tienen las posibilidades de asumirlos.

Incluso, algunas de ellas, que consumen alcohol mientras se encuentran laborando, han iniciado a colocarse el licor en las manos, comparte Vega.

Para ella, el porcentaje de mujeres que están implementando estas medidas es mínimo y, de hecho, “no las protege al 100% pero la necesidad de adquirir un ingreso las obliga a ir, lo que ellas sienten es que deben aprender a vivir con la pandemia, están tratando de relacionarse con esta situación”.

Además de los riesgos por el nivel de contacto físico que sostienen, también existen presiones por parte de los clientes, ya que algunos les demandan que no utilicen mascarillas.

“Todavía existe incredulidad en muchas personas, y como no les ha afectado dicen que no existe, que es mentira, y lo que hacen es afectar a las trabajadoras sexuales” considera Vega.

Falta de ingresos

Las trabajadoras sexuales están enfrentando una baja de más del 50%, “si antes había un cliente o tres clientes en una noche, ahora apenas y consiguen” detalla González.

Durante una reunión grupal, compartían todas entre bromas, pues “a veces por no llorar, reímos”, que irían al punto a pasear, a platicar, a reír, a desestresarse, pero no a recibir ingreso porque los clientes están escasos.

“Ahorita están escasos, no están llegando y los pocos que llegan solo llegan exclusiva por solo una, no por todas” aseguran.

Hasta el momento ANIT contabiliza al menos 10 trabajadoras sexuales que se han infectado por Covid-19 y han fallecido tres en su círculo por la misma causa.

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