En las zonas rurales e indígenas se protege la salud con los pocos recursos al alcance

El Covid-19 ha dejado hasta el momento un total de 2,846 personas afectadas y 91 fallecidas, de acuerdo al último informe brindado por el Ministerio de Salud de Nicaragua. Cifras que difieren en gran medida con las registradas por el independiente Observatorio Ciudadano.

La pandemia está causando estragos no solo a nivel de las ciudades, sino que también empieza a extenderse a las comunidades rurales, donde las medidas de protección son implementadas en dependencia de las posibilidades económicas.

El ambientalista Camilo de Castro destaca que estas poblaciones no tienen acceso a hospitales, por lo que si una persona en una comunidad rural o en una comunidad indígena se enferma con Covid-19, eso simbolizará grandes riesgos ya que no cuentan con acceso a servicios de salud “de calidad”.

“Entonces vas a tener ahí una tasa de mortalidad mucho más alta que en las que hay acceso al servicio público” destaca.

Muertes ocurren de forma silenciosa en el campo

De Castro señala que en estos lugares “las muertes se están dando de manera silenciosa y el Estado no está actuando porque desde hace mucho tiempo no hace nada para proteger esas comunidades”.

La situación en las zonas más alejadas al pacífico es crítica, Elizabeth Henríquez, miembro de Yatama, destaca que en Bilwi “no hay un día en que no muera una persona”, pero no se da conocimiento de estos casos.

Además, en diversas comunidades ya se ha alertado que existen peligrosos focos de contagio, que están mostrando altas tasas de decesos.

Tal como señala Princess Barberena, miembro del gobierno territorial Rama y Kriol, quien asegura que, aunque en su comunidad aún no hay casos confirmados por las autoridades, hubo una persona que fue tipificada como caso de neumonía, por lo que el temor continúa latente ya que según ha denunciado la misma población, los cuadros por coronavirus han estado siendo clasificados como tal por las autoridades.

Las comunidades rurales e indígenas presentan dificultades para costear sus insumos

Un líder de la comunidad indígena Mayangna comparte que no cuentan con suficientes recursos para enfrentar la pandemia, ya que sus comunidades “son vulnerables”, y no pueden costear ni la protección sanitaria básica, ni los medicamentos.

Lo más preocupante, considera es el hecho de que en una casa viven hasta 4 o 5 familias, es decir, un aproximado de diez a doce personas, lo que aumenta el riesgo de contagios.

Comunitarios protegen su salud con lo que esté a su alcance

Las personas en las zonas rurales, al tener mayores dificultades para acceder a los medicamentos, han recurrido al uso de la medicina tradicional.

Henríquez destaca que los cuidados en casa incluyen vahos con eucalipto y manzanilla, así como elementos naturales como el ajo, jengibre y limón.

Además, ante los altos costos de las mascarillas, se las han ingeniado para cocerlas por su cuenta con los materiales que dispongan.

Las comunidades mayangnas han iniciado a elaborarlas de tuno, el cual proviene de la corteza del árbol de tuno, y los indígenas la utilizan para elaborar ropa, sombreros, bolsos, y ahora mascarillas.

Esta práctica artesanal tradicional se ha convertido en una alternativa para los mayangnas, quienes intentan protegerse con los recursos que tiene al alcance.

Sin embargo, las zonas rurales e indígenas del país continúan solicitando apoyo ante la falta de medidas de protección por parte de las autoridades, pues temen que sus ya vulnerables condiciones, se agraven aún más con el paso de la pandemia.

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