¿Cómo las armas han afectado a los nicaragüenses?

Este 9 de julio se celebra el Día Internacional de la Destrucción de las Armas de Fuego, el cual supone ser una fecha para generar conciencia sobre su uso y combatir su tráfico ilegal.

En Nicaragua el tema de las armas se encuentra conectado con los diversos procesos violentos experimentados a nivel interno del país.

Durante los años 90, Nicaragua experimentó un proceso de desarme de los excombatientes que se revelaron en contra del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional en los años 80.

Aunque no se sabe con exactitud cuántas armas fueron ocupadas, se estima que fueron aproximadamente más de 144 mil armas de guerra las que fueron recogidas durante ese periodo, y la mayoría de estas fueron destruidas.

La socióloga Elvira Cuadra comparte que tras este acontecimiento se lograron recoger más armas que estaban aún en manos de civiles en las zonas rurales.

Foto: Cortesía

En el año 2005, con la aprobación de la ley que regula el uso de armas de fuego en Nicaragua, Cuadra asegura que miles de nicaragüenses acudieron a entregar de forma voluntaria las armas de guerra que tenían en ese momento. Recolectándose así 20 mil nuevas armas.

El uso de armas de fuego durante las protestas de 2018

Tras la aprobación de la nueva ley, la presencia de las armas de fuego en los delitos comunes no era significativa, destaca Cuadra, pero si representaba un porcentaje importante en los homicidios y asaltos.

Con las protestas de abril de 2018, una nueva ola de violencia con uso de armas de fuego se volvió a presentar en el país, cambiando así la aparente normalidad que se experimentaba durante estos últimos años.

Las manifestaciones de civiles fueron reprimidas por las fuerzas policiales y grupos paramilitares utilizando armas de fuego y de guerra.

El reporte de diciembre de 2018 del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) constató que armas como el AK-74, francotiradores Dragunov, ametralladores PKM y rifles M16, fueron utilizadas para atacar a los protestantes.

El reporte constó no solo de testimonios, sino que también de documentación fotográfica que confirmaba la posesión de dicho armamento.

La socióloga destaca que “la misma policía reconoció que en 2018 la presencia de armas de fuego en la delincuencia y criminalidad común se incrementó significativamente respecto a años anteriores, pasando del 19% en 2016 a 32% en 2018, y en delitos como los asesinatos pasó del 46% al 76%”.

Violencia armada afecta la psiquis humana

El psicólogo Oscar Pérez, director del Voluntariado de Atención Psicológica en Emergencias (VAPEN), comparte que después de 2018 gran parte de la población ha solicitado apoyo por sintomatología asociada al Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

Estos casos están relacionados al aumento del uso de armas a raíz del estallido social de abril de 2018.

Pérez comparte que entre la sintomatología que se presenta están los recuerdos angustiosos recurrentes del suceso traumático, incapacidad para experimentar emociones positivas, a veces hasta incapacidad de recordar a detalle aspectos importantes del suceso, entre otros.

“Uno de los grandes peligros a los que nos enfrentamos como sociedad, es elevar este porcentaje de personas que podríamos estar expuestos a este trastorno producto de la cadena conflictiva armada que venimos arrastrando en nuestra historia como país. Está en nuestras manos crear un nuevo camino, un nuevo rumbo y atender de forma prioritaria esta temática que también es parte de la salud mental en general” destaca el psicólogo.

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