¿Qué ha pasado con los sobrevivientes del ataque de la Divina Misericordia?

Este 13 de julio se cumple dos años que un fuerte contingente de policías y paramilitares atacó sin compasión la UNAN-Managua y la Iglesia Divina Misericordia. El ataque sin piedad duró más de 12 horas para sacar a los jóvenes universitarios atrincherados que luego se refugiaron en el templo católico.

Muchos de los sobrevivientes a este ataque se tuvieron que exiliar, varios fueron apresados bajo la acusación de “terrorista”, otros se retiraron de los movimientos estudiantiles y sociales; mientras que otros jóvenes dejaron a un lado la lucha para poder reconstruir su vida. Pero algunos se mantienen en bajo perfil por la persecución, el asedio y hostigamiento de la policía.

Jonathan López es uno de los sobrevivientes del ataque a la parroquia. Este joven ahora se encuentra en su vivienda que ocasionalmente es asediada por los policías, a pesar que se ha mantenido en bajo perfil. Él aún rememora el asedio y las consecuencias que marcaron su vida en aquel ataque.

La vida de López cambió después de abril porque antes no le prestaba mucha atención a la información y las noticias, su vida era como todo joven universitario que tenía en mente salir adelante y ser un gran economista, pero sus sueños fueron truncados y quedó en tercer año de la carrera ciencias económicas.

La preocupación por lo que pueda pasar en la futuras elecciones

López dijo a Nicaragua Investiga que al despertarse lo que más hace es informarse sobre la coyuntura nacional. Al mismo tiempo está pendiente si la policía llega a su casa o si algún amigo está bien o está sufriendo asedio.

“Esos son los pensamientos que vivo a diario básicamente, pensar que a una persona querida se le llegó a poner la policía afuera, o está siendo perseguida o está siendo amenazada por las redes sociales o de forma más directa”, dijo el joven.

Los pensamientos de este estudiante se agudizan al sentir que aún no se ha logrado alcanzar justicia con la que sueña para Nicaragua. “Últimamente se me han venido pensamientos de lo que vaya a pasar el año que viene, que son las elecciones”, cuenta con preocupación.

Jonathan López, líder estudiantil

López asegura que aún no ha logrado conseguir la tranquilidad de salir de su casa como lo hacía antes, pues de alguna manera siempre es víctima de asedio o persecución. La salida más reciente fue en compañía con su mamá a un mercado de la capital, cuenta.

LAs preocupaciones de Jonathan no terminan aquí, sino que la oposición de Nicaragua lo desconcierta porque el papel de los jóvenes no están siendo atendido o no son escuchados.

“Todo esto viene a mi mente constantemente todos los días porque son cosas que al final nos terminan afectando, estas decisiones que toman estas personas con sus propios intereses nos termina afectando a todos como nicaragüenses y evidentemente como jóvenes”, detalló López.

Después de sobrevivir al ataque a la Divina Misericordia, asegura que se volvió más humano y la empatía la aprendió de una forma bastante fuerte: “ha servido para poder comprender el dolor y la alegría de las demás personas”, dice.

La realidad de otro sobreviviente pero desde la cárcel

Kevin Solís, es otro joven sobreviviente del ataque a la parroquia Divina Misericordia. Actualmente se encuentra apresado tras haber sido condenado a 10 años de prisión por la justicia nicaragüense.

De acuerdo a la acusación, Solís supuestamente junto a otras personas agredieron a un simpatizante sandinista y le despojaron de su billetera con 600 córdobas, así como otros documentos personales.

La realidad que vive este joven desde la cárcel Jorge Navarro “La Modelo” es diferente, pues las autoridades de la cárcel han ejercido presión contra este joven de forma psicológica.

Después de vivir en carne propia un ataque sin piedad, sigue siendo víctima de tortura sin poder tener derecho que le corresponden dentro de la cárcel.

Kevin Solís fue sobreviviente del ataque a la Divina Misericordia. Foto: Nicaragua Investiga

Las últimas declaraciones que brindó su abogada de confianza, Aura Alarcón, aseguró a Nicaragua Investiga que el joven se encuentra disociado del ambiente que lo rodea por causa del aislamiento en las celdas de máxima seguridad.

 “Como soy pobre tuve que aguantar hambre para poder ir a la universidad”

Lo que más lamenta Yaritza Mairena es haber sido expulsada de la universidad a un año de terminar la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en UNAN-Managua. Ahora no puede seguir sus estudios y no cuenta con los recursos financieros para lograr su sueño.

Agrega que la expulsión de todos los jóvenes universitarios que participaron en las protestas fue algo que les arrebató el gobierno de Nicaragua. “A mí la universidad me costó muchísimo, como soy pobre tuve que aguantar hambre para poder ir a la universidad”, añade Mairena.

No seguir su sueño para formarse como una profesional le ha costado sufrir “una depresión profunda; actualmente vivo medicada con antidepresivo porque el no poder retomar mi vida me llena de una frustración enorme”, dice.

Yaritza Mairena asegura que antes de la insurrección de abril de 2018 era una estudiante “común y corriente” como el caso de López. Dice que su vida no tenía nada relevante porque la mayor parte de su tiempo la pasaba en la universidad para estudiar en la biblioteca de esa casa de estudios.

Una de las esperanzas que tiene Mairena es que Nicaragua supere la crisis sociopolítica para retomar su vida y volver a empezar los proyectos y planes que tiene pensado.

“Ahora lo único que nos toca es sobrevivir, buscar como tener para la comida y para el alquiler de la casa donde estamos y buscar cómo trabajar para el sustento de cada día, tener la esperanza que todo va cambiar y vamos a lograr derrotar a la dictadura en un futuro y vamos a ser reparados como merecemos por todas las violaciones a los derechos humanos que nos hicieron”, finalizó la joven sobreviviente del ataque a la parroquia Divina Misericordia.

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