Nicaragüense nominado a premios de televisión Emmys

Camilo Montoya asegura que su sueño es regresar a Nicaragua como un profesional con experiencia, para enseñar cine y crear más oportunidades en el país

Hace una semana se dieron a conocer los resultados de los premios nacionales de televisión Emmys 2020, y entre los nominados como mejor Director de la categoría estudiantil se encontraba el joven nicaragüense Camilo Montoya, quien desde los 12 años reside en el estado de Maryland, Estados Unidos.

“Baron Pride 2019” es el nombre del proyecto que le valió a Montoya una nominación en uno de los premios más importantes de la televisión. Este fue llevado a cabo para la escuela Bethesda-Chevy Chase, pues era su último año de bachillerato y comparte que sería como su “honramiento al colegio”. El video de casi 6 minutos comprende una serie de entrevistas a estudiantes comentando sobre “nuestra historia, nuestra comunidad, del deporte, las artes, de todo lo que implica ser parte de esta bella comunidad que es esta escuela” explica Montoya.

La producción tuvo una duración de un mes y comparte que lo más difícil fue la grabación de las entrevistas “pues a diferencia de nosotros los latinos a los gringos no les gusta hablar, es difícil que compartan y más con cosas relacionadas a sus experiencias en la secundaria”. Además, asegura que llegó incluso a recopilar una hora de solo entrevistas pues constantemente pedía que repitieran ciertos detalles “pensando en la edición”.

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El video fue realizado para un evento llamado “homecoming”, el cual compara con lo que sucede con las comparsas del Colegio Centroamérica en Nicaragua. Es un evento grande de un día completo en el cual hay juegos, bailes, entretenimiento, competencias y por la noche hay un juego de fútbol americano.

“Había varias cosas que capturar, juegos de fútbol, esas cosas estaban pasando en la noche anterior del evento” y destaca que por ello pasó hasta altas horas en el proceso de edición para poder presentarlo a tiempo, entre risas admite que al final la edición le tomó alrededor de 24 horas.

¿Cómo llegó a los Emmys?

Inicialmente el video era para los estudiantes y profesores de su secundaria, pero meses después de haberlo compartido en Youtube, un amigo de Montoya que era miembro de la academia de Emmys le comentó que había una competencia local con una categoría para estudiantes y les consultó si enviaban el proyecto para ir él (John) en la categoría de animador, otro amigo (Ben) en la de compositor y Montoya como director.

El joven nicaragüense vio los requisitos y los ganadores anteriores, y así todos acordaron enviarlo en noviembre del 2019. Finalmente en mayo, se dieron a conocer los ganadores de la competencia local y los tres ganaron en sus respectivas categorías. La noticia trajo felicidad al grupo, sobre todo para Montoya pues además de ganar a nivel regional logró una nominación adicional a nivel nacional, lo que resultó una sorpresa pues “yo con ganar la regional estaba feliz”.

“No me lo creía hasta que llegó el día del evento que fue hace una semana, lo miraba pero aun no lo procesaba que era un nominado”. Montoya recuerda cómo fue la experiencia al escuchar su nombre en televisión como parte de los nominados a los Emmys, entre bromas recuerda el acento con que mencionaron su nombre y asegura que Camilo Montoya resulta difícil de pronunciarse en Estados Unidos.

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“(Estaba) súper feliz, súper nervioso, y pues desafortunadamente perdí, no llegué a ganar” detalló entre risas. Sin embargo, Montoya reconoce que el hecho de haber estado en los nominados a nivel nacional de los Emmys “fue un sueño, en mi vida he podido lograr algo así como cineasta”.

Agrega que al inicio no quiso contarle a su familia en Nicaragua sobre su nominación a menos que ganara y estuvo manteniéndolo en secreto hasta la semana que se anunciaron los ganadores. Cuando perdió, le contó a su papá y él le dijo que llamarían a todos porque aunque él tenía miedo de que sus familiares tuviesen pena por haber perdido, en realidad era un honor ser nominado a nivel nacional, y efectivamente todos se alegraron pues “el sobrino o el nieto que se fue está haciendo cosas con su vida”.

Pasión por el cine

Su experiencia con el cine, fue dentro de la escuela, comparte que entró al show televisivo semanal en noveno grado (primer año) y la directora de la clase, quien es puertorriqueña, al verlo “recién llegado, con el acento y todo tímido”, le pidió realizar algunas labores y fue así como por primera vez vio cámaras, un estudio y el proceso de edición. Asegura que en ese momento descubrió su pasión.

Los proyectos que hizo al inicio fueron en el show de televisión, grabando segmentos, entrevistando a profesores y alumnos “cosas básicas, que me mandaban a mí porque era el más chavalo” y él feliz pues destaca que para los jóvenes en Estados Unidos una cámara la tienen sus padres o se las regalan, pero él como inmigrante —aunque aclara que en ese tiempo las cámaras que le daba la escuela eran malas— estaba emocionado usándolas, “salía a todos lados y grababa, editaba con las computadoras del colegio” e incluso lo sacaban porque se quedaba hasta noche editando.

“Si no hubiese tenido la experiencia que tuve los últimos cuatro años en la secundaria trabajando en el show de televisión, entrevistando a profesores, editando, el video no hubiera pasado, porque el centro del video son las entrevistas, las experiencias” explica.

Y así pasó el tiempo hasta que llegó a su penúltimo año de secundaria en el que se convirtió en el executive producer del show (productor) y ya le correspondía dar las órdenes. Fue así como inició su trayecto como director. Asegura que esta es la parte que más le gusta de la producción, admite que es bueno dirigiendo y colaborando con otras personas para la creación de proyectos como Baron Pride.

Una vía para salir adelante

Montoya recuerda que sus primeros años en Estados Unidos fueron difíciles, pues no hablaba el idioma, había bastante gente blanca y los latinos que encontró eran nacidos allá o provenían de áreas rurales de Centroamérica, por lo que entonces todo se trató de encontrar cuál era su lugar y dónde sentirse parte de algo.

Pero esto no sucedió hasta que entró a la secundaria y encontró el cine, con lo que descubrió “que no importaba el hecho de no hablar bien el inglés y de ser nicaragüense”, sino que incluso esto le ayudaba porque podía hacer entrevistas con trabajadores de la escuela que solo hablaban en español y él era el único que podía hacerlas.

“El cine y el video se convirtió en mi manera de salir adelante, en mi manera de construir comunidad y hacerme conocer y hacer amigos”, asegura que muchas de sus relaciones cercanas es porque las entrevistó, o le han visto grabando, o que de alguna manera él se convirtió en el experto de video para quienes no tenían contactos en el ámbito. “Honestamente no sé qué haría si no tuviera el cine” y alega que el cine le brindó esa casa de pertenencia.

Un sueño: regresar a Nicaragua

Como nicaragüense, el tema de la inmigración le toca considerablemente y por ello comparte que en estos momentos trabaja en un documental que intenta retratar la vida de un o una estudiante latina que a pesar de los obstáculos lucha por salir adelante. Tras siete años en Estados Unidos, reconoce que “la vida de los inmigrantes es bien difícil y más con los niños, se sienten como que no podés hacer nada para mejorar tu situación, el inmigrante entra a este país con una visión de sobrevivencia, entonces muchas veces los hijos de esos inmigrantes caen en lo mismo”.

A través de su documental, trata de exponer historias “de salir delante de una manera no tradicional, pues lo tradicional acá es trabajar en un restaurante tiempo completo, trabajar todas las noches, y no vivir para poder vivir” pero Montoya desea retratar “como estos chavalos logran ya sea por el arte, el deporte, o la educación en sí, logran salir de esa situación y crear algo mejor para sus familias” pues para él eso es lo que el cine ha hecho, darle “una voz” y al mismo tiempo le genera ingresos pues puede trabajar de ello y formar una carrera.

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Pero entre todo, sostiene que lo que le apasiona es el documental y que se ha inspirado viendo a “los grandes” como Gabriel Serra, el nicaragüense que fue nominado a los Premios Óscar en 2015. Para él, la nominación de Serra fue “la inspiración” que sintió lo llevó a este momento y le seguirá empujando para seguir trabajando en este campo. “Poder llegar a ese nivel como estudiante fue algo que no lo esperaba y honestamente no me lo creo todavía, aunque no haya ganado estoy súper feliz”.

Asegura que su sueño es poder llegar a Nicaragua “ya como profesional, ya como cineasta con experiencia, poder llegar al país y enseñar cine para crear más oportunidades”, así como siente que Gabriel Serra “fue el comienzo”, asegura que le gustaría continuar esa inspiración que dejó en él y “que en diez años haya 10 nominados nicaragüenses o centroamericanos en el cine”.

Montoya insiste en que siempre mantiene su deseo de volver a Nicaragua y asegura que una vez lo haga no regresará a Estados Unidos pues, aunque le guste la comunidad de allá, siente que su labor ahora es “aprender, trabajar y llevarlo todo de regreso a Nicaragua”.

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