Estas son las ETS menos comunes en Nicaragua, pero de las cuales hay riesgos por subregistros

En Nicaragua resulta difícil determinar la cantidad de pacientes con algún tipo de ETS, pues el Ministerio de Salud no lleva un registro específico de estos casos

Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) continúan siendo un tema tabú en Nicaragua, del cual solo se escucha en las clínicas o a modo secreto en algunas conversaciones. Incluso, cuando este llega a ser abordado es porque existen presentes casos cercanos de contagio, y no por una cuestión meramente educativa.

El médico ginecológico Erick Bonilla confirma que la cultura preventiva de ETS es muy baja en el país, pues «la gente solo va (a consulta) cuando tiene ya establecida la enfermedad como tal», en lugar de llevar a cabo prácticas sexuales seguras y realizar chequeos con regularidad.

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«El paciente nicaragüense, sobre todo el varón, es más reacio a acudir al médico», una realidad que atribuye a la «cultura machista y los mitos» que prevalecen y los llevan a no optar por una consulta. Como ginecólogo, ha tenido la oportunidad de brindar chequeos a parejas, pero es una situación que se da con poca frecuencia, pues asegura que la mayoría de veces que el hombre acude es en casos de embarazo y únicamente como acompañante.

Incidencias

En Nicaragua resulta difícil determinar la cantidad de pacientes activos con algún tipo de ETS, pues el Ministerio de Salud (Minsa) no actualiza con diligencia las estadísticas y tampoco lleva un registro específico de estos casos. Las únicas cifras diponibles en su sitio es acerca de los casos de VIH en tratamiento, que a 2020 sumaban 5,775.

Otro aspecto es que existe población que puede desconocer los síntomas. El especialista recuerda que inicialmente se habla de una infección y no una enfermedad, y no todas las infecciones producen síntomas. «La primera etapa es la infección de transmisión sexual, y si no recibe tratamiento, entonces ya esto pasa a una enfermedad» aclara, y si a esto se agrega que el paciente ignora por completo los síntomas, eso ocasiona que tampoco se registre ese caso.

El Dr. Bonilla destaca que además de la falta de información, prevalece el hecho de que «siempre hay subregistros, no hay un registro adecuado»; el médico puede hacer un subdiagnóstico —un diagnóstico erróneo— o bien si lo identifica, puede no ser reportado.

La información que puede brindar en base a su experiencia es que las afectaciones más comunes en el país son por el Virus del Papiloma Humano (VPH), vaginosis bacteriana —que antes era considerada solo una infección vaginal pero ahora detalla que pueden incluirse dentro de las ETS— y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Las ETS alcanzan cada vez a edades más tempranas, pero el grupo más afectado continúan siendo las personas entre los 20 y 35 años.

¿Cuáles son las menos comunes?

Por otro lado, el ginecólogo comparte que las ETS menos comunes en Nicaragua son el Linfogranuloma Venéreo (LGV) y el chancroide o chancro blando. Comparte que de estas las estadísticas son bajas, pues se reportan en menos del 1% de la población dentro de las infecciones de transmisión sexual.

Sin embargo, insiste en que no existen cifras exactas y en la probabilidad de que hayan subregistros de las mismas. Además, el hecho de que se traten de enfermedades menos conocidas que otras que tienen una mayor incidencia en el país, y de las cuales al menos se lee brevemente en los panfletos del Minsa, puede dificultar aún más su diagnóstico.

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En el caso del linfogranuloma venéreo, esta se caracteriza por la aparición de úlceras indoloras en el área de los genitales, acompañada con ganglios que pueden inflamarse y producir fluidos, enrojecimiento e hinchazón de la piel, dolor con las deposiciones, e incluso en casos severos el dolor puede extenderse hasta las piernas.

El chancroide o chancro blando, cuenta con la aparición de úlceras o bultos en zonas genitales pero estas pueden ser «no tan limpias» como otras úlceras, pues se manifiestan con bordes de color amarillento, provoca dolor al orinar, y también pueden haber presencia de ganglios.

Aunque la mayoría de las ETS pueden ser tratadas de forma efectiva, para ello es importante que los pacientes reciban el tratamiento de forma temprana, por lo que especialistas de la salud insisten en que ante cualquier irregularidad se acuda de forma inmediata a una revisión.

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