El añoro por regresar a Nicaragua: el duelo emocional que enfrentan los migrantes

Migrar de forma forzosa del país de origen es una decisión difícil pero que debe tomarse para llevar una vida futura mejor. Sin embargo, el duelo por abandonar el país continúa golpeando a los miles de nicaragüenses que permanecen en el exilio.

Claudia Tenorio llegó a Costa Rica el 24 de julio del 2018, como muchos otros nicaragüenses, sin nada entre sus manos y con el único objetivo de resguardar su vida ante las amenazas y persecución que sufría de parte del régimen sandinista. Su tierra natal dejó de ser segura y migrar era la única solución.

Debido a las recientes celebraciones de fin de año, Tenorio, al igual que los más de cien mil nicaragüenses que salieron de forma forzosa del país en los últimos años, permanece nostálgica y rememora los dolorosos momentos enfrentados.

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“Ya son cuatro navidades que no paso con mi familia, no los veo hace ya tres años y es duro, sobre todo en estos momentos de Navidad, año nuevo, y solo nos toca resistir y seguir luchando”. Tenorio asegura que “el exilio duele demasiado”, pero a la vez se muestra agradecida “pues el hecho de estar libre, de no estar muerta, de no estar presa, es una bendición”.

Y es que, aunque migrar es una oportunidad valorada por quienes buscan mejorar su calidad de vida, desde fuera, la situación puede provocar un gran impacto emocional.

La psicóloga, Cynthia Lara, reconoce que no todas las personas suelen adaptarse a las situaciones con facilidad y destaca que el proceso que enfrentan los migrantes es similar a un duelo.

“Se ven situaciones de depresión porque estás dejando tu vida atrás, también está la incertidumbre de que «no sé qué va a pasar», me tengo que acostumbrar a cambios culturares, sociales, culturales, económicos, entonces es un arrasar; no es tan fácil decir solo me voy, acarreas con ello ansiedad, niveles de estrés muy alto, y en el caso de que vayas a migrar con tus niños también acarreas con un tema de responsabilidad”, detalla.

“La migración inevitablemente va a ser un duelo por qué estás dejando tu país, el lugar donde creciste, estás dejando toda tu vida atrás y tenés que dejar morir la idea de lo que vos querías que fuera, para adaptarte a lo que es realmente”.

El añoro al retorno

La psicóloga indica que para afrontar el proceso tras emigrar lo primero es recordar “que mi aquí y ahora es este lugar, porque lo que pasa con los nicas cuando nos vamos de nuestro país es que añoramos esa Nicaragua, comer los domingos nacamatales, ir a visitar a la familia el fin de semana, pero es porque así somos nosotros, somos mucho de tener familia, de tener raíces, y cuando nos vamos a otro lugar cuesta muchísimo el tema de la Gestalt que es conectar nuestro cuerpo y nuestra mente al aquí y al ahora”.

Advierte que la esperanza y añoranza de regresar algún día a Nicaragua “complica muchísimo el proceso de adaptación”, por lo que recomienda “aceptar que ya no se va a regresar, hacerse un recordatorio diario de que este es el lugar donde se debe estar”.

Comenta que una de sus pacientes que se fue a Costa Rica no pudo comprar su primer mueble sino hasta seis meses después de haber emigrado, luego de tanto tiempo hasta ahora ella ha decidido comprar una mesa para poder trabajar desde casa, “porque ella todavía pensaba que iba a regresar a Nicaragua y el comprar una mesa significaba que ya iba a empezar a echar raíces ahí”.

“Aceptar la condición de migrante es difícil, ya que no sabemos qué va a suceder, pero no (debemos) permitir que eso nos dañe el aquí y ahora porque sino eso va a impedir que se vivan todas las nuevas aventuras que puede brindar un país nuevo, porque irte de tu país es una completa aventura”, reconoce Lara.

En el caso de Tenorio, a pesar de llevar tres años fuera de Nicaragua y contar con el refugio, asegura aún no acostumbrarse a la situación, “todavía no acepto hacer vida aquí, no me acostumbro, yo quiero regresar, quiero retornar a Nicaragua, pero ya sabemos perfectamente que sería irresponsable porque mientras el dictador siga en el poder jamás nadie estará seguro en Nicaragua”.

El agridulce refugio

Tenorio aún recuerda aquel junio del 2021 cuando, tres días después de su cumpleaños, le notificaron que había sido aceptada su solicitud de refugio en Costa Rica.

“Me llenó de mucha alegría, pero a la vez tristeza; de alegría porque ya tenía el refugio, ya tengo una cédula, ya puedo hacer todo trámite legal en este país, pero también saber que no podés regresar a tu país y saber que no podés ver a tu familia y que no podés salir, de que no podés hacer tu vida y vivir en tu país, duele”, detalla.

¿Cómo sobrellevar el proceso?

En medio del dolor del exilio, ella se ha dedicado a escribir poesía, hacer manualidades, pintar, dibujar, hacer yoga, compartir en espacios de escucha con mujeres, “acá han sido una parte muy importante la ayuda psicológica y el acuerpamiento entre nosotras como mujeres, ha sido para mí una bendición”.

La psicológa Lara ratifica que es necesario buscar actividades para poder sobrellevar la situación, como salir a caminar, pintar, escuchar música de relajación al momento de dormir, preparar una comida favorita, “no todas las personas tienen acceso a la salud mental porque es un tema muy elitizado por lo que es importante el poder conseguir cosas que causen tranquilidad”.

También destaca que, aunque no se debe perder comunicación con los seres queridos que se dejan atrás, tampoco se debe aferrar a ellos y fortalecer el apego pues “no se estará conectando con el nuevo lugar, sino que se está añorando estar en otro lado”. Para este proceso, resulta fundamental “aceptar que mi familia no se va a ir de donde está y que yo tampoco me voy a mover de donde estoy”.

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Asimismo, llama a identificar algunas características que no estaban antes y que han surgido con el tiempo, por ejemplo, muchos migrantes suelen desarrollar problemas de gastritis, insomnio, dolor de cuello o suelen llegar a sentirse más cohibidos en el nuevo lugar. “Cuando yo me pongo a identificar todo esto significa que mi salud sí se ha visto dañada por haber migrado”, agrega.

“Y si tal vez te estás enfrentando a que, en el nuevo lugar, aparte de que tenés que adaptarte a lo físico, también te tenés que adaptar a un nuevo idioma, hay que empezar a hacerlo con paciencia, no te precipites, no te presiones tanto, porque ya de por sí emocional y físicamente te estás exigiendo demasiado, entonces no llegues vos con ese último látigo”.

De igual forma, recuerda identificar nuevos círculos sociales a los cuales la persona pueda integrarse, “creen nuevos nichos sociales porque existe una realidad más allá de la Nicaragua que está quebrantada, hay países que nos reciben con las puertas abiertas y tienen grandes lugares con nichos saludables que nos puede recibir y tal vez nosotros no los identificamos por qué estamos añorando esa Nicaragua que se quedó en el pasado y que nos impide poder vivir aquí y ahora”.

El contenido que acabas de ver es producido por un equipo periodístico que se esfuerza y se arriesga cada día en medio de la persecución y la censura. Enfrentamos muchos desafíos para que los nicaragüenses se informen.

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