En un intento por justificar la abrupta crisis diplomática con España, el aparato de propaganda de Rosario Murillo ha soltado a sus «operadores de opinión». Edwin Suárez Martínez, conocido como el «Gato Sandinista» —quien recientemente ha sido el vocero designado para ventilar casos internos como la fuga de la esposa de Bayardo Arce—, ha revelado en un video cargado de insultos las supuestas razones políticas que llevaron a la expulsión del embajador español.
Tras sus declaraciones, queda al descubierto que el régimen de Daniel Ortega no solo teme a la diplomacia europea, sino a la posibilidad de que se esté articulando una alternativa política de cara al proceso electoral que debería de tener lugar en 2027.
Insultos y acusaciones
Con una retórica que oscila entre el nacionalismo radical y la agresión directa, Sánchez Martínez arremetió contra la diplomacia europea, calificando a los países del bloque como “prostitutas del imperio (Estados Unidos)”.
El propagandista acusó al embajador español Sergio Farré Salvá de actuar como un “político más de la derecha criminal”, asegurando que el diplomático se extralimitó en sus funciones al reunirse con figuras de la oposición nicaragüense. Según el agente sandinista, el embajador estaba “promocionando y candidateando gente del neosomocismo”, en un intento por imponer figuras políticas desde el exterior.
“Aquí ustedes no van a querer imponer ninguna figura política porque no se lo vamos a permitir”, sentenció Sánchez, enviando un mensaje directo a Madrid: “Vayan a hacer campaña a España… si tanto quieren a esa gente pónganla de candidata en Barcelona o en Madrid”.
El propagandista no dio mayores detalles, por lo que se desconoce quiénes serian los opositores a los que supuestamente Farré estaría respaldando.
Dictadura también expulsó a cinco cooperantes españoles junto con embajador Sergio Farré
¿Miedo a un proceso electoral con presión internacional?
Detrás de los ataques de Sánchez Martínez se lee una preocupación mayor en El Carmen. Fuentes diplomáticas y analistas sugieren que la expulsión del embajador y de ocho funcionarios de la cooperación española (AECID) y organizaciones cooperantes, no fue un arrebato, sino una medida preventiva ante:
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Reconocimiento de la oposición: El embajador habría servido de puente para que grupos opositores obtuvieran reconocimiento y respaldo internacional, algo que la dictadura busca anular por completo.
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Presión pro-elecciones: Las menciones de Sánchez sobre «imponer individuos» sugieren que existen planes o propuestas de la comunidad internacional para presionar por un proceso electoral con garantías reales de cara al 2027.
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El «peligro» de los cooperantes: El propagandista tildó a los cooperantes españoles como grupos que “amenazan la estabilidad y la paz”, lo que justifica la barrida de técnicos que supervisaban proyectos millonarios en el país.
El costo de la «soberanía» de papel
Mientras la propaganda celebra la expulsión como un acto de dignidad, la realidad técnica es devastadora. Como hemos reportado anteriormente, España lidera proyectos de 309 millones de euros en sectores críticos como el agua y la salud.
Al declarar que los derechos políticos son «exclusivos de los nicaragüenses» para justificar el aislamiento, el régimen de Murillo sacrifica la inversión extranjera y el bienestar de miles de ciudadanos que dependen de estos proyectos, todo con el fin de evitar cualquier sombra de competencia en las urnas.
La salida del embajador español y la purga de funcionarios de cooperación confirman que Nicaragua entra en un ciclo electoral de máximo cierre, donde cualquier voz —interna o externa— que no se alinee con el discurso oficial será tratada como un enemigo de guerra. el objetivo de Ortega es claramente el mismo de 2021, simular un proceso electoral acompañado de partidos colaboracionistas.
España aun no ha dado su versión de los hechos, por lo que se desconoce si en efecto hubo reuniones con grupos politicos y si los señalamientos de la dictadura de Ortega sobre una poosible presión para un proceso electoral supervisado y con participación de ciertos grupos opositores es verdad.
Nicaragua Investiga



































