El exvicepresidente de Nicaragua Jaime Morales Carazo, quien fue fórmula con Daniel Ortega durante las elecciones de 2006 que permitieron su regreso al poder, será condecorado con la medalla a la reconciliación y la paz que lleva el nombre del Cardenal Miguel Obando y Bravo, un incentivo creado recientemente por la dictadura para favorecer a sus aliados políticos.
Jaime Morales fue dirigente de la Resistencia Nicaragüense conocida popularmente como «la contra» y fue además, un reconocido banquero, confiscado por la familia dictatorial en 1979, sin embargo en 2006 se alió con el caudillo sandinista.
La codictadora Rosario Murillo anunció en su llamada telefónica a sus medios oficialistas que el día 9 de febrero harán un acto especial en la Asamblea Nacional para entregar la condecoración y no será Morales Carazo quien la reciba, sino su esposa Amparo Vásquez de Morales.
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Las palabras de Murillo hacen indicar, que el ex banquero se encuentra en una condición crítica de salud. Morales Carazo tiene ya 90 años.
«Doña Amparo se ha distinguido por su carácter , su fortaleza para enfrentar las horas dificiles junto a don Jaime, todas las circunstancias, todos los momentos», dijo la co dictadora.
Una de las primeras consciencias en venta
El caso de la familia Morales-Vásquez fue el más conocido entre los cientos de miles que involucraron a lo que se conoció como la «piñata sandinista», un proceso masivo de confiscaciones que los nicaragüenses han pagado hasta ahora por un monto de dos mil doscientos millones de dólares y que seguirán pagando más allá del año 2030, con lo cual esta deuda podría llegar a costar unos cinco mil quinientos millones de dólares.
La casa de Jaime Morales Carazo, una de las más lujosas de residencial El Carmen, se convirtió en el búnker familiar de los Ortega-Murillo. El entonces empresario inició una cruzada judicial para recuperar su propiedad y todos los bienes dentro de ella, como joyas, vehículos, muebles y hasta ropa que también fueron tomadas por los confiscadores, pero nunca tuvo éxito.
Es por eso que sorprendió que en 2006 se anunciara que él acompañaría a Ortega en su cuarto intento por volver al poder.
En su lema de búsqueda de la reconciliación, la figura de Morales fue trascendental, no solo para demostrar lo que el Frente Sandinista pretendía en ese entonces; que los males del pasado podían ser olvidados sobre la base de la impunidad, sino que además, se abría a permitir el voto de confianza de los empresarios que veían en Morales y su perfil como banquero, un muro de contención ante la posibilidad de que Ortega quisiera revivir sus antiguas formas de gobernar.
Un mal pacto
Sin embargo, Morales fue solo un instrumento de Ortega y él mismo lo reconoció en una entrevista que le hizo la periodista Jennifer Ortiz para Vostv en el año 2011. Dijo que aunque él era el vicepresidente su papel era meramente decorativo.
«El campo de actuación de un vicepresdiente depende no de él, sino de lo que le delegue el actor principal que es el presidente de la república. Yo diría que puedo y podría haber desempeñado un poquito más y haber contribuido un poco más, pero también hay circunstancias especiales, el presidente Ortega tiene una persona de mucho peso, de muchas capacidades, de mucha confianza y que él ha dicho que él comparte o co gobierna con Rosario», dijo entonces.
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