Un sacerdote nicaragüense que intentó regresar al país fue expulsado por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes mantienen la persecución religiosa contra la Iglesia católica pese a las denuncias internacionales por este tipo de violaciones a los derechos humanos.
Se trata del presbítero de la Diócesis de León, José Concepción Reyes Mairena, a quien detuvieron en el Aeropuerto Augusto Sandino donde agentes de migración lo sometieron a interrogatorios para después expulsarlo hacia España.
Reyes Mairena era uno de los profesores del seminario nicaragüense, pero al intentar retornar al país se encontró con la misma práctica que ha mantenido el régimen desde las protestas antigubernamentales del año 2018: la expulsión y destierro de sacerdotes, obispos y otros líderes religiosos.
Obispo Báez llama a denunciar el destierro
Este domingo, 15 de febrero, el obispo auxiliar de Managua Silvio Báez se refirió a estas expulsiones durante su homilía en la iglesia Santa Ágata de Miami, Estados Unidos, donde se encuentra en el exilio desde 2019 por la persecución sandinista en su contra.
“El silencio cómplice también mata. En la vida social, no denunciar la injusticia es matar la dignidad de las víctimas y la esperanza de los pueblos. También lo son quienes obligan al destierro privan de la nacionalidad provocando la muerte civil”, aseguró durante su mensaje dominical.
«Lo retuvieron, lo interrogaron sobre su viaje a España y del por qué había regresado al país y tras un largo interrogatorio, no le permitieron el ingreso y lo devolvieron a España», dijo un sacerdote sobre el caso de Reyes Mairena al medio digital Despacho 505.
En enero pasado, la Policía Nacional prohibió las misiones pastorales sociales casa a casa en las diócesis de León y Chinandega, lo que revela el miedo de Ortega y Murillo a la organización social de los católicos en el país. Esto pese a que pregonan su mensaje cristiano e instituyeron el 2 de febrero como el Día de la reconciliación y la paz para recordar la trayectoria del fallecido cardenal Miguel Obando y Bravo, cercano al régimen durante su vida pastoral.
Dos sacerdotes ordenados en secreto en Nicaragua
El pasado 7 de febrero en Costa Rica ordenaron a dos sacerdotes nicaragüenses en una ceremonia que se hizo en secreto, sin presencia de familiares de los nuevos presbíteros, sin dar sus nombres, ni informar a cuál misión pastoral lo destinarían para evitar la persecución en su contra y a sus allegados dentro del país centroamericano.
Según el sitio web Religión En Libertad, el obispo de la Diócesis de Limón de Costa Rica, Javier Gerardo Román Arias, denunció la persecución en contra de la iglesia en territorio nicaragüense.
«No estamos aquí para celebrar un acontecimiento humano, sino para contemplar una obra de Dios; una obra que no se apaga con la persecución, que no se detiene ante las fronteras, que no se rompe con el destierro. Hoy la Iglesia ora en silencio, porque sabe que cuando Dios llama, incluso el silencio se vuelve fecundo», afirmó.
Báez habló del evangelio dominical en el que Jesús se refirió a los mandamientos. Al hablar del «no matarás», dijo que no solo se hace con quitarle la vida a una persona sino también al no amar a los hermanos.
«Esta es la exigencia del Evangelio, no amar ya es en germen un homicidio. Aunque no empuñemos un arma quitamos la vida si con la palabra despreciamos, calumniamos y no respetamos la dignidad de los demás. También matamos con palabras ofensivas, que hieren y envenenan la convivencia», resaltó.
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Báez a la dictadura: Van a pagar sus crímenes tarde o temprano
Aunque destacó que se mata con calumnias y chismes también dijo que se hace con el silencio al no hablarle a alguien por rencillas.
«En la vida social callar y no denunciar la injusticia es matar la dignidad de las personas y la esperanza de los pueblos. Hay muchas formas de matar, en los regímenes totalitarios de nuestros países hay muchas formas con las cuales arrancan la vida y asesinan: privar de libertad, denigrar con falsedades, tratar con crueldas son acciones homicidas, son criminales quienes encarcelan a personas inocentes solo por pensar diferente. También lo son quienes obligan al destierro o privan de la nacionalidad provocando la muerte civil, es un modo de homicidio y es un delito de lesa humanidad».
Fue más allá al decir que Nicaragua, bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, no olvidará estos crímenes al ser una de las víctimas de desnacionalización.
«En la dictadura de mi país no crean que vamos a olvidar estos crímenes, yo soy víctima de la muerte civil, a mí me quitaron la nacionalidad, es como si yo no existiera. Y este crimen como el que le han hecho a otros nicaragüenses lo van a pagar tarde o temprano, todos estos son auténticos crímenes. Estos actos abominables no solo son caprichos de gente desquiciada, no son solo irregularidades jurídicas o incumplimiento de normas internacionales, son auténticos crímenes y quienes los han cometido deberán comparecer ante la justicia tarde o temprano, advirtió.
Periodista Nicaragua Investiga



































