Rosario Murillo, codictadora de Nicaragua, enfatizó el lunes en un acto sandinista que los parientes de los opositores exiliados residen en el país sin amenazas, lo que analistas ven como un mensaje velado de intimidación hacia los disidentes.
«Que los perdone Dios a aquellos que cada día se esfuerzan para lanzar odio sobre su patria, sobre su tierra, sobre su familia, porque muchos de ellos, son pocos pero muchos de ellos tienen familias aquí, que viven seguros aquí” expresó Murillo a medios de su familia.
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Según sus palabras, los críticos a su régimen mantienen lazos familiares en territorio nicaragüense donde gozan de protección, al tiempo que los acusa de deslealtad por haber recibido beneficios del gobierno en el pasado y ahora promover divisiones contra la nación.
Este comentario surge en medio de acusaciones recurrentes sobre acoso, seguimiento y medidas punitivas contra allegados de exiliados. Numerosos adversarios políticos han sido expulsados, privados de su ciudadanía y vetados de regresar, lo que agrava la tensión interna. Murillo, por su parte, defiende que Nicaragua disfruta de un ambiente de tranquilidad y unidad, libre de rencores o penurias, pese a informes que señalan una realidad de control autoritario y supresión de voces críticas.
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El discurso se alinea con la postura del régimen, que recientemente ha fortalecido lazos con China, tras declaraciones de Daniel Ortega que alabaron a Pekín mientras cuestionaban a Washington y Taiwán.
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