Los tres hombres del Cosep, hoy rehenes de Ortega

Daniel Ortega desató en el 2021 un brutal ola de arrestos de opositores. Entre los encarcelados están José Adán Aguerri, expresidente del Cosep, sus sucesores.

Durante 11 años el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) mantuvo un público ídilio con el régimen de Daniel Ortega. Era una relación ganar-ganar, era el llamado Modelo de Diálogo y Consenso entre el gran capital nicaragüense y los sandinistas.

Ese modelo se agotó el 18 de abril del 2018 cuando Ortega desencadenó una ola represiva sin precedentes en tiempos de paz en Nicaragua. El entonces presidente del Cosep, José Adán Aguerri llegó a decir “nos equivocamos”, admitiendo que quienes advertían la perjudicial de tal relación estaban en lo cierto.

“La comunidad empresarial valoraba más la estabilidad que la sostenibilidad. Creían que el crecimiento económico traería oportunidades. Pero, cuando viajé por Nicaragua y me reuní con pequeños agricultores, jóvenes empresarios, estudiantes, mujeres líderes, comunidades indígenas y tantos otros, escuché algo diferente, estos nicaragüenses soñaban con un país justo con oportunidades económicas para todos. Donde la corrupción y la identidad política no limitaran las oportunidades a solo unos pocos”, manifestó Laura Dogu, el 29 de octubre del 2018 en su último discurso como embajadora de Estados Unidos en Nicaragua.

En ese fuerte discurso, la diplomática hizo revelaciones que golpearon muy fuerte a los empresarios, desnudando el verdadero tamaño del rol que jugaron en la consolidación del poder de Ortega. Aseguró que “antes de abril” cuando ella habla de “estado de derecho”, de “la falta de democracia” y “la elección de ciertos socios internacionales”, “la comunidad empresarial” le decía con frecuencia “que podían sacrificar algunos de estos derechos fundamentales porque Nicaragua no estaba en guerra, ni sufría la violencia de los países del triángulo norte”.

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Tres años después de esas palabras, José Adán Aguerri, el interlocutor del gran capital con Ortega, así como sus sucesores en el Cosep, Michael Healy y Álvaro Vargas están presos.

Son parte de los más de 170 presos políticos cuya liberación no parece próxima dado el recrudecimiento de la posición de Ortega, unos grupos opositores atomizados, sin estrategia y sumidos en pleitos intestinos, y una comunidad internacional (Estados Unidos, Europa y la OEA) sin, aparentemente, fuerza suficiente para hacer que el déspota nicaragüense ceda en las demandas más elementales de la población: la liberación de los presos, el cese de la represión y el restablecimiento de los derechos fundamentales.

En las siguientes líneas te contamos un poco de la trayectoria de estos tres importantes líderes gremiales.

José Adán Aguerri

Aguerri tiene 60 años de edad, hijo de Hilda Chamorro y José Adán «Chanito» Aguerri Hurtado. Su padre fue un reconocido empresario de cines, propietario de unas 20 salas de cine (incluyendo el Cine Aguerri) ya desaparecidos. Es hermano de Juan Carlos “Chanito” Aguerri, director y propietario de El Mercurio, un diario de nota roja.

Aunque, el alto ejecutivo no es precisamente un hombre con un gran capital.

Pasó 13 años al frente del Cosep, gracias a que logró reelegirse 11 veces.

Aguerri se bachilleró en el Colegio Centroamérica en 1978. Era un estudiante opositor y su familia tuvo que exiliarse en Inglaterra, y años más tarde en Estados Unidos y México.

En Estados Unidos se graduó en la carrera de Economía en la Universidad de Luisiana.

En el 2005 llegó a la Cámara de Comercio de Nicaragua, gracias a su amigo Sucre Frech Zablah. En apenas nueve meses se logró ascender a presidente de esa cámara, y luego en vicepresidente del Cosep. Apenas dos años después, en el 2007 se convirtió en presidente de la mayor gremial de Nicaragua. Sus incontables reelecciones le trajeron todo tipo de críticas. En el 2020 amagó con reelegirse nuevamente en medio de una insurrección de varias cámaras, que ya no lo querían al frente de la organización. Finalmente en septiembre fue electo como su sucesor el empresario Michael Healy.

Mientras, estuvo al frente del Cosep veló por los intereses de su gremio en reuniones con Ortega y con representantes de las diferentes instituciones del gobierno, llegando a ser parte de la Junta Directiva del Banco Central de Nicaragua, cargo al que renunció en el 2018.

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Él y otros empresarios fueron parte de la delegación nicaragüense que en el 2013 viajó a China junto a Laureano Ortega a reunirse con el oscuro empresario Wang Jing, quien supuestamente iba a construir un Canal Interoceánico por Nicaragua. En esa comitiva viajó Arturo Cruz, hoy también un preso político.

Los empresarios se mostraban entusiasmados con el faraónico proyecto.

“Hemos sido claros en señalar de que somos responsables de lo bueno y de lo malo que se había dado en el país dentro del esquema que habíamos trabajado hasta esa fecha (abril del 2018)”, declaró al diario El País en junio de ese año.

Aguerri pasó a formar parte de la Alianza Cívica, que por un tiempo fue una de las organizaciones opositoras más importantes del país, hoy vendida a menos.

Al Cosep se le señaló querer controlar al movimiento opositor.

La cárcel para Aguerri ha sido muy dura. Desde el 9 de junio del 2021, que fue detenido por los agentes de Daniel Ortega ha tenido contadas las visitas. El 11 de octubre, cuando ya llevaba 125 días preso, murió su mamá Hilda Chamorro. No le permitieron irse a despedir de ella.

José Adán Aguerri, expresidente del Cosep. Archivo NI

Michael Healy

“Si no vemos avances la próxima semana, los productores vamos a usar nuestros tractores y maquinaria agrícola para parar este país y enseñarle a él (a Ortega) que está solo, acorralado”, esas palabras de Michael Healy de mayo del 2018 resonaron fuerte en las filas del FSLN y le saldrían caras. El odio hacia él fue algo evidente, con todo tipo de amenazas de fanáticos y represalias por parte del oficialismo.

Healy fue uno de los empresarios que advirtió que el acuerdo que tenían su gremio con Ortega era peligroso. “Siempre dije que ese modelo no iba a funcionar, porque iba a tener un límite y más bien iba a revertirse en contra de nosotros”, declaró.

Cuando las protestas del 2018 iniciaron fue uno de los empresarios que se sumó abiertamente en contra de Ortega. En ese tiempo ocupaba el cargo de presidente de Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic).

Las consecuencias de su activismo no se hicieron esperar. Hombres armados del FSLN invadieron valiosas propiedades familiares en el municipio de Belén, Rivas.

Se trata de las fincas Santa Lucía, Zopilote y Chatilla. 200 manzanas de tierra en total, cuya dueña era Esperanza Lacayo, madre de Michael Healy. En las propiedades se sembraba caña de azúcar y plátano, y dentro hay un cementerio familiar. “Esta propiedad tiene 200 años de estar en la familia, a lo largo de cinco o seis generaciones. Yo he vivido ahí toda mi vida”, manifestó en noviembre del 2018 Lacayo en una entrevista con Confidencial. Lacayo murió en diciembre del 2020 sin que le hubieran regresado sus tierras.

Desde el 2018, Healy jugó un papel muy activo como opositor a Ortega. Sin embargo, tras su elección como presidente del Cosep en el 2020 sorprendió el silencio y la poca beligerancia de esa organización frente a Ortega.

Ante las acusaciones de que el Cosep estaba buscando un arreglo secreto con el régimen, Healy fue claro en marzo del 2021: “Jamás vamos a negociar debajo de la mesa”. Muchos no le creyeron.

Pero, el mutismo continuó.

Michael Healy es el primer norteamericano arrestado por el gobierno de Daniel Ortega. Archivo

“Cada palabra comunica y cada silencio también”, se justificaba el Cosep en agosto del 2021 en medio de una nueva ola de arrestos de opositores.

El 21 de octubre del 2021 fue citado a la Fiscalía. Se presentó por la mañana en la institución y se retiró poco después, sin dar declaraciones a los medios de comunicación. Cuando se desplazaba en su vehículo fue interceptado por agentes de Ortega y trasladado a la cárcel conocida como El Nuevo Chipote. La Fiscalía lo acusa del supuesto delito de “lavado de dinero, bienes y activos y otros actos ilícitos” y por haber “atentado contra los derechos del pueblo y de la sociedad nicaragüense”.

Álvaro Vargas

Vargas también fue citado a la Fiscalía el 21 de octubre. Pero, fue arrestado en su casa antes de acudir a la cita, igualmente acusado de atentar contra los derechos del pueblo y lavado de dinero.

Había sido elegido vicepresidente del Cosep en septiembre del 2020 y también era presidente de Upanic.

Vargas es un importante ganadero y fue presidente de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic).

En septiembre del 2020, desató la ira de muchos opositores cuando Faganic pagó publicidad felicitando al Ejército, una institución señalada de violaciones a los derechos humanos y cuyos altos mandos han demostrado una lealtad absoluta al régimen sandinista.

El ganadero Álvaro Vargas, quien actualmente es presidente de UPANIC, ganó la primera vicepresidencia del COSEP. Archivo

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Se desconoce si los grandes capitalistas de Nicaragua, Carlos Pellas, Ramiro Ortíz, o los poderosos gremios de ganaderos, en donde hay varios reconocidos sandinistas, están haciendo gestiones para liberar a los presos políticos.

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